Oración para que se haga la voluntad de Dios en la familia y nosotros seamos auténticos testimonios / Por Conchi Vaquero y Arturo López

Vengo a pedirte, Dios mío,
por mi padre y por mi madre,
por mis hermanos y hermanas,
por mi cónyuge y por mis hijos.
Corrige Tú sus errores, borra sus pecados,
aleja de sus vidas todo peligro.

Perdónales, Padre Misericordioso,
no permitas que se pierdan.
Haz que se conviertan a Ti
y que glorifiquen en todo tu Santo Nombre
y que sean un modelo de vida cristiana.
Que con un amor alegre
observen de pensamiento y de palabra y obra
tu Voluntad de amor y misericordia.
Y al final de su vida, llévalos a la verdadera y eterna alegría.
Amén

Toma mi persona

– Gracias Señor por éste nuevo día, por la noche de descanso que me has dado y por la vida que me regalas hoy.

– Gracias por el regalo de poder recibirte cada mañana en el sacramento de la Eucaristía, donde te haces uno conmigo, haz que yo desaparezca para que crezcas Tú en mí, para que vivas Tú en mi y no desperdicie ningún día más, sino que sean todos para tu Gloria y para mis hermanos.

– Toma mi persona, para que seas Tú y no yo quien ame a mi cónyuge, a mis hijos, para que cualquier contratiempo, dificultad o sufrimiento sea un bálsamo para mi alma y no una pérdida de paz, un resentimiento, una herida, un pensamiento en el que se centre mi mente.

– Mira Señor por mis ojos, habla por mi boca, escucha con mis oídos, sirve con mis fuerzas y disponibilidad, con mi cansancio y desgana, con mi tristeza y alegría, con mi egoísmo y mi generosidad.

– Yo no sé como vencer la rebeldía de mis hijos. Hijos que tu me has regalado pero que siempre serán tuyos por encima de todo. En mi frustración, impotencia, en mi tristeza por sus respuestas y comportamientos, en mis limitaciones y equivocaciones, siempre, los pongo en tus manos, en tu presencia, para que llegues donde yo no puedo, para que los ames donde yo no sé amarlos como ellos necesitan, para que los guíes cuando yo estoy en el error o ellos se sienten independientes y no tienen en cuenta la opinión de sus padres, donde el mundo y las compañías tienen más poder de seducción en estos momentos. Condúcelos a Ti.

– El tiempo diario pasa veloz y hay tantas cosas que requieren mi atención, siempre mirando el reloj y pensando en lo siguiente que voy a hacer y en lo demás que quisiera o debería estar haciendo también en estos momentos. Mi centro eres Tú, sin Ti no puedo hacer nada, me agoto, me angustio, mi mente se dispersa, mi corazón late por mil cosas pasajeras, prácticas humanamente hablando, rutinarias. Dejo que absorban mi atención y si no paro, el torbellino gira y gira como las agujas del reloj sin parar. Sólo quiero estar contigo, cierro mis ojos unos segundos y me dices: descansa, Yo estoy aquí contigo.

– Señor, haz de mí una lámpara. Me quemaré a mi misma, pero daré mi luz a los otros.

Por eso Padre Santo levanto todo mi ser hacia Tí:

Padre, te suplico me concedas la gracia de amarte con todo el corazón.
Dame también la gracia
de amar y respetar a todos los hombres, mis hermanos,
y de no juzgar ni despreciar a ninguno.
Haz que yo no busque agradar a nadie más que a Ti.
Concédeme que en todo y por encima de todo
busque solo tu gloria y tu voluntad.
¡Padre mío, muy amado!
te pido me hagas humilde y sencillo,
pobre y misericordioso,
como tu Hijo Jesucristo,
que no me busque en a nada a mí mismo,
solo tu Gloria y el bien de mis hermanos.
Dame el don de abandonarme en Ti,
con toda confianza.
Amén

Comentarios 0

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *