Esther Fonseca, farmaceutica: «Necesitamos de la oración para no errar fiándolo todo al activismo»

"Lo importante no son los resultados a toda costa, sino tener a Dios cerca, en primer plano, nada de esconderle"

* "Sin Dios, ¡qué dificil sería todo!"

31 de diciembre de 2009.-Preside la Asociación Española de Farmacéuticos Católicos (AEFC), en la que milita desde sus años de facultad, cuando vio colgada en un tablón una convocatoria de la AEFC: la del premio Elvira Moragas, farmaceútica de rompe y rasga.

(Gonzalo Altozano / Alba)-Elvira Moragas. ¿Me cuenta algo de ella?

-Fue de las primera farmaceúticas de España. Tras licenciarse, regentó su propia farmacia, algo poco frecuente en aquella España, la de principios del siglo XX.

-Más.

-Se hizo carmelita descalza y murió mártir en el 36, fusilada por las milicias rojas en la Pradera de San Isidro. En 1998 fue beatificada en Roma.

-Todo un ejemplo. ¿Algún otro?

-Mi madre, en cuya farmacia trabajo. Desde pequeñita ella y mi padre me han enseñado que lo natural es ser consecuente con tu fe, hasta las últimas consecuencias.

-Esa educación ¿tenía continuidad en el colegio?

-Mis hermanos y yo fuimos a un centro laico, donde ser católico podía incluso comprometerte. Al llegar de clase a casa, mis padres nos reeducaban.

-Se ve que con notable éxito.

-No educarnos en una burbuja nos ha servido para reafirmarnos en la fe y aprender a enfrentarnos al mundo.

-Lo cual es útil.

-A lo largo del día pasan por la farmacia personas de todo tipo. A algunas les tienes que explicar lo obvio. Por ejemplo, que abortar es destruir una vida.

-Tener que explicar lo obvio…

-Te hace pensar: “Dios mío, aquí pasa algo raro. ¿Cómo las mentalidades han podido cambiar tanto en tan poco tiempo?”.

-¿Tan mal reacciona la gente?

-Unos te escuchan, incluso te hacen caso, lo cual es una satisfacción, porque ves que el esfuerzo tiene recompensa.

-Otros en cambio…

-No entienden, se enfadan, te denuncian… Es un desgaste.

-Al que hay que sumar la lucha contra un poder político promotor de la cultura de la muerte.

-Pone los pelos de punta que en vez de mejorar nuestro paso por el mundo, algunos empleen todas sus fuerzas en destruir.

-¿Lo hacen por ignoracia?

-Que no nos líen. Lo hacen a conciencia y con maldad.

-Y al que no quiera dispensar determinados medicamentos…

-Le ponen las cosas difíciles. Con esto no quiero decir que nos vayan a fusilar, como a Elvira Moragas.

-Pero sí le pueden cerrar la farmacia.

-Lo cual es otra forma de persecución.

-¿Y no sería más fácil mirar para otro lado?

-A veces te preguntas si no sería mejor vender lo que te manden, olvidarte de todo, ir a lo tuyo, pasar de líos.

-¿Por qué no lo hace?

-Porque hay fronteras que no se pueden traspasar, cosas más importantes que una licencia administrativa: la dignidad, la vida…

-¿Qué le anima a seguir en primera línea?

-La idea de que si los que estamos en la lucha cedemos, muchos otros también lo harán. En cambio, si tiramos para adelante…También me ayuda mucho Marcial, mi marido.

-Que en esta misma página dijo que los católicos tienen que dar testimonio público de su fe.

-En una ocasión, y dirigiéndose a los farmaceúticos católicos, Juan Pablo II dijo que teníamos que dar testimonio. Al final lo que queda es el ejemplo.

-¿Y de la oración? ¿Saca fuerzas de la oración?

-Necesitamos de la oración para no errar fiándolo todo al activismo. Lo importante no son los resultados a toda costa, sino tener a Dios cerca, en primer plano, nada de esconderle.

-¿Por qué?

-Todo este esfuerzo merece la pena por Él. Pero como todo en la vida. Sin Dios, ¡qué dificil sería todo!

-O sea, que si no existiera…

-Habría que inventarlo.

-Por cierto, ¿se ha dado cuenta? El símbolo de la farmacia es una cruz (verde).

-Pues ahora que lo dice, no me extrañaría que el Gobierno la mandara retirar. Son capaces de todo, hasta de sustituirla por una PDD.

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