Rocío Sánchez, de 26 años: «Aborté cuatro veces y ahora que tengo a mi hijo sé que es un crimen»

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«Yo le diría a las chicas que quieran abortar que también aprecien su propia vida y su salud. Ahora los ginecólogos me han dicho que podría sufrir un cáncer de útero y, además, el aborto trae secuelas en lo personal»

13 de marzo de 2010.-Rocío Sánchez, de 26 años, utilizaba el aborto como método anticonceptivo habitual. En un año se sometió a interrupciones voluntarias del embarazo hasta en cuatro ocasiones, y reconoce que «no fue por mala suerte» por lo que se quedó embarazada sin desearlo tantas veces seguidas. Su mala situación económica, su inestabilidad como inmigrante irregular en España y la rocioabortoc617x266_017ma307fot1.jpgoposición de su pareja le hicieron tomar la decisión sin pensárselo a esta ecuatoriana, que ya era madre de dos niñas. Cuando se quedó embarazada por quinta vez, todo y todos le pedían que volviera abortar. Pero se negó. Una mezcla de arrepentimiento y superstición salvaron al pequeño Aitor, en la fotografía de la izquierda con su madre. «Cuando una persona hace eso las cosas le van mal. Perdí mi trabajo, me denegaron los papeles, por mi mala situación, me quitaron a mis hijas, que están bajo tutela. Hasta tuve un accidente de tráfico. Mi marido me daba el dinero para abortar, el médico del centro de salud me mandaba a la clínica, pero me negué», cuenta. Ahora está segura de que es la mejor decisión que pudo tomar.

(R. Serrano / La Razón) Como Rocío, Nadia, marroquí de 22 años, también estaba en la peor de las situaciones cuando se quedó embarazada. Sin trabajo («trabajé en la limpieza y de camarera, pero no duró mucho»), sin papeles, abandonada por su marido en cuanto supo que iba a ser madre en tan mal momento, el médico le confirmó que esperaba no uno, sino dos bebés. También como Rocío, Nadia optó, en un principio, por la salida que a todos le parecía más lógica: «Pedí cita en la clínica para abortar». Pero la joven no llegó a acudir a la cita. En un momento en que «no veía futuro», vio un anuncio de RedMadre en la televisión y consiguió ser acogida en un piso de la Fundación Madrina, donde estará hasta que sus hijos crezcan lo suficiente para que ella pueda buscar de nuevo trabajo.

La situación económica de estas dos jóvenes no ha cambiado mucho desde que supieron que estaban embarazadas, pero la personal sí. Rocío tuvo a su hijo,  que ahora tiene siete meses, y «ahora que lo veo crecer me doy cuenta del crimen que estuve a punto de cometer. Mi marido está encantado con su hijo. Muchas veces nos miramos y nos preguntamos cómo pudimos hacerlo antes». Pero la joven no sólo se arrepiente de haber abortado por las vidas que se han podido quedar en el camino. nadiac617x266_017ma307fot2.jpg«Yo le diría a las chicas que quieran abortar que también aprecien su propia vida y su salud. Ahora los ginecólogos me han dicho que podría sufrir un cáncer de útero y, además, el aborto trae secuelas en lo personal».

Nadia, en la fotografía de la derecha) también le pediría a las jóvenes en su situación que no se rindan y busquen apoyo antes de ir, como ella hizo, a la clínica abortista. Pero no es optimista. «Con la crisis muchas chicas tienen problemas económicos. Encima, con la nueva ley, ya no hay ninguna complicación, así que mucha gente tomará ese camino».

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