La familia Lefèvre con sus 6 hijos rezaban cantando y en la Adoración y con música sacra ganan el programa Talent de la tele francesa: «Testimoniamos que somos creyentes»

* «Antes de cada concierto o actuación invocamos al Espíritu Santo. Juan Pablo II dijo: ‘No tengáis miedo’. No tenemos miedo de decir quiénes somos, incluso si pudiéramos terminar en el foso de los leones. Y esto lo aplicamos en todas las áreas de la vida. Y si decidimos presentarnos así en la televisión es porque estamos preparados para ello. No es un capricho. Hemos meditado mucho la parábola de los talentos»

Camino Católico.-  La familia Lefèvre se ha convertido en un auténtico fenómeno mediático en Francia al ganar, poco antes de las doce de la noche de este martes, la edición 2020 del programa televisivo Talent. Gabriel y Anne y sus seis hijos de entre 8 y 22 años han logrado encandilar al jurado y al país cantando únicamente música sacra. En la final seleccionaron un pupurrí de canciones navideñas que decantó las preferencias del público. Lo explica Javier Lozano en Religión en Libertad.

La gala se celebró sin público con unas actuaciones grabadas en noviembre, durante el segundo confinamiento padecido por los franceses. Los Lefèvre tuvieron entonces que actuar desde su domicilio, pues uno de los miembros de la familia había contraído el covid. Eran 13 finalistas y el suspense se mantuvo hasta el final cuando esta familia católica y otros cuatro competidores aparecían como los grandes favoritos.

Al final, su música sacra, muy navideña en esta final, y con constantes menciones a Dios ha ganado un concurso televisivo en la laicísima Francia. La belleza de su música, su sentido transcendente en unas fechas tan especiales en medio del sufrimiento provocado por la pandemia tocó profundamente el corazón del jurado y de millones de personas. Fueron literalmente luz.

 Con esta interpretación, realizada desde su casa, han ganado esta edición de 2020

Estamos haciendo lo que amamos y no fingimos”, explicaba el padre, que no oculta su condición de católicos practicantes, porque es precisamente por su fe por lo que cantan únicamente música de carácter religioso.

Gabriel afirmaba que en sus actuaciones en el programa televisivo pero en otros muchos lugares donde ofrecen este bello espectáculo “damos testimonio de lo que somos. Y somos creyentes”. Así de sencillo.

Su forma de dar testimonio a través de este tipo de música no ha sido sencillo para ellos.  En una entrevista con La Vie confiesan que en las pruebas para el programa recibieron comentarios despectivos de algunos miembros del jurado por ser una familia numerosa, católica y procedente de Versalles, como si alguna de estas tres características fuera un defecto en sí mismo.

Los Lefèvre no han tenido en cuenta estos prejuicios y el cabeza de familia aseguraba que “después  de que nos vieran de verdad y nos oyeron cantar, no sólo cambiaron de opinión sino que nos pidieron disculpas”.

De hecho, la profunda religiosidad que viven hace que  ”antes de cada concierto o actuación invocamos al Espíritu Santo. Juan Pablo II dijo: ‘No tengáis miedo’. No tenemos miedo de decir quiénes somos, incluso si pudiéramos terminar en el foso de los leones. Y esto lo aplicamos en todas las áreas de la vida. Y si decidimos presentarnos así en la televisión es porque estamos preparados para ello. No es un capricho. Hemos meditado mucho la parábola de los talentos”, afirma Gabriel.

La familia Lefèvre es testigo de la belleza de la música, que “tiene una parte divina”. De este modo, el padre indicaba que “la música sacra tiene a veces una imagen elitista pero dondequiera que cantamos la gente muestra su emoción. A menudo lloran. Ahora estamos en un programa de televisión de masas y es lo mismo. En realidad, esta música sacra es, por tanto, popular. Además, en varias ocasiones los ateos nos han dado las gracias”.

Familia, música y fe. Va todo unido. De hecho, esta afición a la música llegó gracias a la fe pues los Lefèvre desarrollaron el canto polifónico rezando juntos. Esta forma de rezar les llevó a organizar vigilias de Adoración y más tarde conciertos en la iglesia.

No les costó a Gabriel y Anne convencer a sus hijos para que se unieran. “Siempre hemos traído a nuestros hijos a la iglesia. Luego a los conciertos. Les gusta cantar y cantamos juntos. Eso es todo. Cantamos con cada uno de nuestros hijos ya desde nueve meses antes de su nacimiento, quizás es por eso”, agrega divertido el padre.

En cualquier caso, Gabriel y Anne aseguran que nunca han obligado a sus hijos a cantar. Sin embargo, es una clara vocación familiar. Gaël, de 22 años se está preparando para dedicarse al canto. También, Blanche (21) como soprano. Los otros cuatro hijos de la familia, Clement (17), Emmanuel (15), Paloma (12) y Raphaël (8) aún son demasiado jóvenes para realizar esta elección.

La música de la familia Lefèvre no solo es sagrada, en el sentido de que evoca la fe cristiana en tonos a menudo “clásicos”, lo que ya es raro en las retransmisiones para el gran público. Además, el repertorio elegido es más bien contemporáneo o moderno. Para clasificarse para la semifinal, interpretaron las muy difíciles Pulchra es, amica mea (Cantar de los Cantares) de la obra Northern Lights del compositor noruego contemporáneo Ola Gjeilo.

En la semifinal del 8 de diciembre, hicieron un «mashup» (creando una canción a partir de dos o más canciones) donde mezclaron la famosa canción estadounidense Nearer, My God, to Thee (escuchada en la película Titanic ) con el no menos famoso Aleluya por el difunto Leonard Cohen. Pero como esta última canción no es una canción cristiana, los Lefèvre han reescrito completamente la letra para que así sea. Todo aderezado con letras en latín tomadas de la música clásica sacra. Y todo hecho a ocho voces, incluido un solo cantado por Raphaël, de ocho años.


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