Bledar Xhuli, antiguo sin techo, explica ante el Papa como fue criado en el país más ateo, en una familia sin fe, vivía bajo un puente… pero hoy es sacerdote

En 1993, con 16 años, llamó a la puerta de la parroquia de San Gervasio. El sacerdote, el padre Giancarlo Setti, se interesó por él, le preguntó dónde dormía, cuál era su situación y “me dijo que regresara al día siguiente y se comprometió a encontrar una solución. Al día siguiente, como no encontró nada, dijo: «Para mí eres Jesús, ven y quédate en mi casa, como un hijo; al principio para un día o un mes, pero duró casi una década hasta 2002, año en que murió, después de una enfermedad grave. fue el primer encuentro con Cristo, aunque aún no era yo consciente de ello»

13 de noviembre de 2015.- (P.J.G. / Religión en Libertad  Camino CatólicoBledar Xhuli se crió en una familia atea en el país más ateo del mundo, el único que oficialmente se declaraba como tal: la Albania comunista. Fue inmigrante en Italia, donde llegó con 16 años sin saber nada de la fe, sin papeles, sin nada. Hoy aquel «joven Bledi» es sacerdote y párroco en Campo Bisenzio, en la diócesis de Florencia. Este martes 10 de noviembre explicó su testimonio al Papa Francisco en la catedral de Santa María del Fiore. 

Con la caída del régimen comunista, sus padres perdieron sus empleos y desapareció cualquier perspectiva laboral en Albania. El joven Bledi tenía 16 años en 1993 cuando cruzó el Adriático con pasaporte falso intentando buscar trabajo… una posibilidad remota para un menor de edad extranjero y sin papeles. 

Estuvo en varias ciudades italianas y se quedó en Florencia porque podía dormir debajo de un puente y comer en un comedor de Cáritas. Por la noche lloraba de desesperación: pasaba frío, no encontraba trabajo y no podía volver a casa porque debía dinero gastado a la ida.

Cómo es vivir en la calle

Vivir en la calle, recordó en otras ocasiones, «era un medirse con las propias fuerzas, con el desinterés de los otros». Hoy, Bledi, muy volcado en la ayuda a los sin techo y en concienciar sobre su situación, pide ayudas estatales y públicas, pero al final, comenta, «las personas normales y corrientes deben implicarse y participar sin demora, ser participantes, no dejarlo todo a las instituciones». 

Además, señala las dificultades que tienen especialmente los extracomunitarios que no hablan la lengua del país… como fue su caso como inmigrante albanés que huía de la pobreza y la desesperación. 

Llama a una puerta, abre un sacerdote

El 2 de diciembre de 1993 llamó a la puerta de la parroquia de San Gervasio. El sacerdote, el padre Giancarlo Setti, se interesó por él, le preguntó dónde dormía, cuál era su situación. 

«Cuando le dije que yo estaba durmiendo debajo del puente y que tenía dieciséis años, no podía creerlo. Comenzó a pedir ayuda a la gente que conocía, pero el asunto no era fácil. Él me dijo que regresara al día siguiente y se comprometió a encontrar una solución. Al día siguiente, como no encontró nada, dijo: «Para mí eres Jesús, ven y quédate en mi casa». 

Eso, dice, fue lo que cambió toda su vida. En aquella acogida empezó a germinar lo que luego sería su vocación: ser acogido también en el bautismo, en la eucaristía…

«Me invitó a vivir en su casa, como un hijo; al principio para un día o un mes, pero duró casi una década hasta 2002, año en que murió, después de una enfermedad grave», recuerda. Para Bledi «fue el primer encuentro con Cristo, aunque aún no era yo consciente de ello».

Gracias al sacerdote encontró un trabajo en una gasolinera; después estudió contabilidad, se matriculó en la universidad y llegó a ser gerente en una gran empresa. 

El joven ateo en la iglesia

Empezó a acudir a los servicios parroquiales porque iban otros jóvenes y él se sentía solo y quería conocer más gente. Como cualquiera formado en la Albania comunista, no sabía absolutamente nada de la fe cristiana. Pero lo que iba descubriendo le gustaba.

«La misa me gustó mucho, sobre todo las lecturas, que no conocía, y las canciones que llenaban de gozo mi corazón», recuerda. 

Una vez se puso en la fila para comulgar pero el sacerdote no le dejó. Él se molestó, hasta que le explicaron que antes tenía que bautizarse. Quería bautizarse enseguida, pero le explicaron que era necesario antes estudiar en catequesis. Por la noche, tras sus estudios, dedicaba diariamente una hora a aprender las enseñanzas católicas con interés entusiasta.

Se bautizó en 1994, y recibió la comunión y la confirmación como un adulto. 

En camino hacia el sacerdocio

«Poco a poco descubrí que el bautismo era un nuevo comienzo, el comienzo de un viaje espiritual».En el Jubileo del año 2000 sintió que Dios le conducía hacia el sacerdocio. El padre Setti, que moriría dos años después, le animaba a acabar sus estudios universitarios mientras reflexionaba su vocación, porque «Dios no tiene prisa, somos nosotros los apresurados». 

Una vez graduado, entró en el seminario y 7 años después fue ordenado el 11 de abril de 2010. 

El padre Bledar Xhuli agradeció al Papa Francisco su viaje a Albania, y recordando al sacerdote que le abrió la puerta y le acogió como a Cristo, Xhuli anima, en el umbral del Año de la Misericordia, a que todos recuerden las palabras de Cristo: «Llamad y se os abrirá.»

 

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