Shelli Elredge entró en coma por lesión cerebral pero su esposo no hizo caso de los médicos, la mantuvo con vida y hoy vive y se recupera contra todo pronóstico

“La lesión cerebral y las pruebas que demostraron una pérdida de la arquitectura típica del cerebro no era consistente o compatible con la vida o la recuperación de la función. Fue muy desalentador hacer frente a la posibilidad que ella nunca fuese capaz de despertar o funcionar”, afirma el marido

1 de octubre de 2011.- Una mujer y madre que engañó a la muerte y desafió todos los pronósticos, hoy está viva y en camino de recuperación sólo porque su marido se negó a renunciar a ella mientras ella estaba en coma, a pesar de la recomendación del médico que se le retirara el soporte vital, en los Estados Unidos de América. Hace apenas tres meses, Shelli Eldredge estaba en coma en un hospital de Hawai. Durante sus vacaciones, mientras andaba en ciclomotores con su marido y sus dos hijos, un terrible accidente le causó la rotura de la médula espinal en numerosos lugares, se rompió la pelvis y su cráneo y huesos faciales se fracturaron.

“Sus piernas estaban gravemente desfiguradas. Sus caderas estaban desfiguradas. Cuando la vi, pensé que había muerto”, ha afirmado Stephen, el marido de Shelli, durante una entrevista con TODAY. Horas después de llegar al hospital, Shelli entró en coma y no respondió durante semanas. Sus médicos no tenían esperanzas en su recuperación.

(Peter Baklinski / NotifamA pesar que el marido de Shelli, él mismo médico, pensaba que era “bastante evidente que ella no iba a despertar”, decidió darle algo más de tiempo y de “seguir adelante a toda costa”. El regalo del tiempo extra era justo lo que Shelli necesitaba para que se desarrollara una secuencia de eventos que Stephen dice que desafía la justificación médica.

“La lesión cerebral y las pruebas que demostraron una pérdida de la arquitectura típica del cerebro no era consistente o compatible con la vida o la recuperación de la función. Fue muy desalentador hacer frente a la posibilidad que ella nunca fuese capaz de despertar o funcionar”, asegura Stephen.

Pero Stephen recordó cómo un día, cuando Shelli llevaba unas pocas semanas en coma, él se acercó a su lado y se sorprendió al descubrir que ella lo “seguía” con sus ojos. “En realidad ella siguió mi recorrido”. Otro día, Stephen le contó un chiste, y recuerda con alegría cómo Shelli “se rió”. Nos miramos, y dije: ‘Shelli, ¿has oído eso?’”, dijo Stephen. “Ella arqueó las cejas. Pensé para mis adentros: ‘Si tengo a mi esposa y eso es todo lo que tengo, eso está bien’”.

A los pocos días de este giro de los acontecimientos Shelli comenzó a mostrar signos claros de recuperación, como mover su cuerpo y hablar. Shelli, que ahora necesita una silla de ruedas para desplazarse, ha regresado a su casa en Utah, donde su familia le está ayudando a alcanzar su meta de recuperación total. “Sé que voy a ser capaz de hacerlo y terminarlo y volver a la normalidad, pero es difícil ver todo lo que acostumbrabas hacer y todavía no eres capaz de hacerlo”, explica Shelli, quien disfruta el ciclismo.

Después del accidente que cambió su vida, Shelli no se centra en sí misma ni en sus propias necesidades. “Simplemente pienso que estamos muy bendecidos y espero confiada que yo pueda encontrar mi misión y ayudar a otras personas”.

Como Shelli persigue esta misión, Nancy Valko, una enfermera matriculada desde hace 42 años y que es miembro de comités médicos y de ética en enfermería, dijo a LifeSiteNews.com que la historia de Shelli de triunfar contra todas las probabilidades es un estímulo para todas las personas que se enfrentan con decisiones de poner fin a la vida. “¿Cuántos otros pacientes han muerto o se han convertido en donantes de órganos sin actividad cardiaca antes de brindar una oportunidad similar. Necesitamos cambiar nuestras actitudes hacia la discapacidad y la dependencia, para abrazar plenamente la Cultura de la Vida”.

Para Shelli, “simplemente al darse el regalo del tiempo hizo toda la diferencia”.

 

 

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