El padre Tony Van Hee, jesuita, lleva 30 años delante del Parlamento de Canadá, ayunando y orando contra el aborto

* «La clave está en orar y ayunar. Creo que es importante que el movimiento provida lo reconozca. Al final, en la batalla contra las mentiras y la violencia, la verdad y el amor no tienen más arma que el testimonio del sufrimiento. Se trata de una lucha con Dios contra el mal y debe realizarse sin acritud y sin rebeldía, con una tendencia anticipada de resignación y aceptación. En este mundo nos van a derrotar, hemos de acostumbrarnos a eso. Esa debe ser nuestra actitud. Pero aún así debemos luchar, permanecer firmes mientras llega ese momento, Es como cuando Jesús empezó su Pasión, que ya no se resistía, que ya no luchaba. Se entregó a sus enemigos. Y así, conquistó a sus adversarios»

CaminoCatólico.com.-   El sacerdote jesuita Tony Van Hee lleva tres décadas ayunando y orando en la Colina del Parlamento, ante la Cámara de los Comunes canadiense, pidiendo el fin del aborto. Más en concreto, está allí casi siete horas, cada día que hay sesión parlamentaria.

Tiene 81 años y empezó a ayunar en este lugar en 1989. Cuando empezó, pensó que sería cosa de pocas semanas, porque había un proyecto de ley que parecía que podía tumbar al aborto recién implantado por el Tribunal Supremo. Pero en unas semanas se vio –por unos pocos votos- que no sería así. Desde ese año Canadá tiene legalizado el aborto libre, sin límites de causas ni de etapa de gestación del bebé. Actualmente, hay cien mil abortos al año en el país (uno de cada cuatro embarazos). Se calcula que 4 millones de bebés canadienses han sido eliminados así en estas tres décadas, en un país enorme, rico y casi vacío.

Las normas para manifestarse ante el Parlamento dicen que puede estar con un solo cartel de protesta y de pie, no sentado. Pero con tres décadas de experiencia, y pasando allí seis horas y media cada día, ha comprobado que si se apoya en una silla elevada discreta y si se coloca detrás de un anuncio doble tampoco le dicen nada.

Los diputados van y vienen; él se mantiene

Está allí todos los días que hay sesión parlamentaria, y los diputados le ven. Los diputados van y vienen, ganan o pierden cargos, pero él sigue allí, perseverando, orando, ayunando.

Está allí en verano e invierno, con lluvia o nieve, bajo el frío de Ottawa. En enero y febrero la temperatura oscila entre los 6 y los 14 grados bajo cero. “Nunca he sufrido mucho, en realidad, por el clima. Me visto adecuadamente y disfruto al aire libre. El viento y la lluvia es lo peor porque me hacen volar los carteles”, explica al Catholic Herald  y P.J.G. lo explica en  Religión en Libertad.

Estar solo frente al mundo, o frente al poder, o quizá simplemente frente al edificio, no le importa. “Siento esa necesidad de soledad y de vida contemplativa y de oración, y es curioso que lo consiga en la Colina del Parlamento”, explica.

Ayunaban y lanzaban globos

Van Hee aprendió de su predecesor en el ayuno, un padre de familia llamado Kurt Gayle, responsable de Operación Rescate Canadá. El aborto, por supuesto, nunca se votó en las urnas canadienses. El Tribunal Supremo lo implantó en 1988 con el caso Morgentaler, nombre de su promotor, un médico abortista entusiasta, que por macabra casualidad (o quizá no solo casualidad) era superviviente de los campos de exterminio nazis.

“Gayle y otro compañero ayunaron 19 días y lanzaban un globo al aire cada 5 minutos para expresar que se estaba realizando un aborto en Canadá”, recuerda Van Hee.

El jesuita ya era entonces activista de Operación Rescate, en actividades de resistencia civil, y la policía lo había arrestado ya tres veces. Pero Gayle le dijo: “tenemos más gente dispuesta a ir a la cárcel que a ayunar”. Y Van Hee, que ya tenía mucha experiencia en ayunar en serio, dijo: “Yo ayunaré”.

Se sumó a Gayle en su ayuno en la Colina del Parlamento durante varios días. Al cabo de 10 días, Gayle tuvo que irse a atender a su hija, que estaba enferma. El padre Van Hee se quedó, manteniendo la oración y el ayuno cotidiano. Y así han pasado 30 años.

Normas más estrictas contra los manifestantes

Hasta hace poco tiempo, el jesuita podía estar cerca de la entrada, saludaba a la policía y los diputados y entraba en el Parlamento para ir al lavabo.

Pero recientemente la región (Ontario) y la Columbia Británica han establecido normas contra los manifestantes provida, aunque estén quietos en oración silenciosa. Se les obliga a estar a más de 50 metros de cualquier centro abortista. Y en el caso del Parlamento, las nuevas normas contra el terrorismo también complican la vigilia de Van Hee: necesita un permiso cada tres meses y no puede dejar su cartel solo (lo que le dificulta ir a un lavabo).

Como quienes pasan por allí suelen ser políticos, tienden a comportarse correctamente. Pero no siempre. En cierta ocasión, uno le escupió. Otra vez, después de levantarse la voz, un diputado le quitó el cartel y lo tiró contra la pared. Aunque un policía y otros diputados le ofrecieron la posibilidad de denunciarlo, él no quiso hacerlo. Ya conocía de antes a ese hombre y de hecho, cuando él dejó la política, pronto se reconciliaron.

Es una lucha sobrenatural: ayuno y oración

Todos los debates legales y jurídicos sobre el aborto los mira con escepticismo y cierto desinterés porque él tiene claro que su lucha es mística y sobrenatural.

La clave está en orar y ayunar. Creo que es importante que el movimiento provida lo reconozca. Al final, en la batalla contra las mentiras y la violencia, la verdad y el amor no tienen más arma que el testimonio del sufrimiento”, afirma.

“Se trata de una lucha con Dios contra el mal y debe realizarse sin acritud y sin rebeldía, con una tendencia anticipada de resignación y aceptación”, dice este luchador constante.

“Debemos luchar, permanecer firmes”

“En este mundo nos van a derrotar, hemos de acostumbrarnos a eso. Esa debe ser nuestra actitud. Pero aún así debemos luchar, permanecer firmes mientras llega ese momento, Es como cuando Jesús empezó su Pasión, que ya no se resistía, que ya no luchaba. Se entregó a sus enemigos. Y así, conquistó a sus adversarios”.

Ahora llegan las vacaciones y no hay sesiones parlamentarias. Pero el veterano jesuita no descansa: se va este verano con un grupo provida que se coloca con carteles antiaborto por cruces de carreteras muy transitados. “Les haré misa cada día y participaré con ellos en sus manifestaciones”, explica.

El padre Van Hee entrevistado en 2012 (en inglés) con el cartel “Sin Dios, nos autodestruimos”

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