Ezequiel Martínez no tenía vivienda y vivía en la miseria más absoluta con mi familia: «Cuando le llevé mi título secundario, el Papa Francisco me compró una casa»

A Ezequiel Martínez, la miseria en la que vivía él, su esposa Natalia y su familia le hizo abordar de imprevisto al entonces cardenal arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, en medio de la bonarense Plaza de Mayo. «Mi mujer me dijo que no me acercara, yo le hablé y le dije que le quería hacer una pregunta. Él me preguntó qué necesitaba». El cardenal citó a Ezequiel en el arzobispado y tras varias preguntas le desafió a sacarse el título de educación secundaria. Desde entonces el ahora Papa empezó a ayudarles económicamente y cuando Ezequiel se sacó el título, el cardenal le compró una casa»

28 de marzo de 2013.- (Camino Católico)  Ezequiel Martínez no tenía casa y estaba desesperado por darle un mejor porvenir a su familia. Un día, en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, se encontró con el entonces cardenal Bergoglio. Ezequiel se acercó y le pidió ayuda.

«Conocí al cardenal en Plaza de Mayo, y aunque mi mujer me dijo que no me acercara, yo le hablé y le dije que le quería hacer una pregunta. Él me preguntó qué necesitaba, a lo que yo le contesté que si le tenía que contar los problemas de mi vida iba a estar mucho tiempo. Yo fui muy directo con él, le dije que si yo iba al Arzobispado quería que me atendiera él personalmente, no quería a un curita. Yo tenía problemas con las adicciones, pero hacía seis años que no consumía en el momento que lo conocí, y él se dio cuenta, siempre te sacaba la radiografía», contó Ezequiel en un programa de la televisión argentina.

Ezequiel Martínez y su esposa Natalia

El cardenal Bergoglio, en vez de continuar su camino, se paró a escuchar a Ezequiel. «Yo te atiendo, estoy para eso. En mi camino te puso Dios», contestó Jorge Bergoglio. Tras escuchar a aquel joven argentino de 34 años, le pidió el teléfono y se despidieron.

«Esa noche, en un invierno frío, me pegó una puñalada, porque le dejé el teléfono y pensé que no iba a pasar nada, pero al otro día me llamó»,aseguró Ezequiel. El cardenal le citó en el Arzobispado. Durante el encuentro Bergoglio le preguntó por su familia, por cómo cuidaba a su mujer, le preguntó si tenía la educación secundaria, le preguntó si tenía vivienda. «Mario, no tengo la secundaria y no tengo vivienda, vivo en la miseria más absoluta», contestó.

Durante la entrevista, el cardenal arzobispo de Buenos Aires también le preguntó a Ezequiel si era creyente. «Y eso es lo más impresionante -dice-. Le dije que sí, pero que era protestante. Él hizo la oración de nuestro Credo con nosotros». Y eso se le quedó grabado a Ezequiel, pues no sabía cómo reaccionaría el cardenal al enterarse de que no era católico.

El entonces cardenal Bergoglio desafió a Ezequiel a sacarse la educación secundaria. «Él se comprometió a ayudarme y comenzó a enviarme dinero y me llamaba regularmente. Cuando le llevé mi título secundario, el Papa Francisco me compró una casa».

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