Juan Pedro Batalheiro rezó un Rosario en El Escorial, conoció a Dios y decidió ser sacerdote, dejando una vida de lujos, chicas y drogas

21 de agosto de 2012.- (13 TV / Camino Católico) Juan Pedro Batalheiro, un chico portugués que hoy tiene 25 años,  acompañó a su madre, en una peregrinación en autocar en 2005, desde Lisboa hasta Prado Nuevo en El Escorial (España),  donde se dice se aparece la Virgen. “Fui a el Escorial para que mi madre no fuese sola”, explica Juan Pedro al dar su testimonio en el programa «Cuéntanos tu historia», emitido en 13tv el 8 de Diciembre de 2010 y del cual ofrecemos el vídeo. A los 18 años conducía un BMV 250, salía con chicas, jugaba con las drogas, le gustaba jugar al golf y viajar. Al llegar al Escorial  vio el lugar “normal pero un poco raro porque la gente rezaba el Rosario delante de un árbol, donde dicen que se aparece la Virgen. Por acompañar a mi madre recé el Rosario y haciéndolo cambió mi vida. Conocí al Señor, tuve una experiencia de Dios muy fuerte en ese lugar”.

 Juan Pedro Batalheiro asegura que “experimenté lo que es tener a Jesús en el corazón y supe que Él tenía un designio más grande para mí de lo que podía imaginar. Fue tan fuerte ese encuentro que lo que inmediatamente pensé fue darme todo al Señor y sentí que realmente Dios me llamaba para sacerdote y ya estoy en el seminario”. Es seminarista de la Obra de las Apariciones del Escorial.

De vuelta a Lisboa, Juan Pedro Batalheiro se encontró en el autocar “manteniendo una conversación con Dios que no sabía que fuera posible tener. Realmente parece que antes tenía sobre mí una bóveda de hormigón que me impedía llegar a Dios y después de haber estado allí en el Escorial es como si esa bóveda hubiera desaparecido y la comunicación con nuestro Señor es fluidísima. Al volver a la escuela empecé a hablar con mis amigos de que había conocido a Dios. Yo, el niño de papá de las salidas nocturnas de repente empecé a hablar de Dios y de otras cosas. Me planteé muy en serio el destino de la vida en el cielo. Pasaba por una iglesia y sentía como una voz irresistible que me llamaba desde dentro y dejaba de ir a los sitios que tenía planeados porque entraba en el templo y caía de rodillas ante el sagrario y me quedaba allí hablando con Dios. Jesucristo no es una idea, no es un éter, se encarnó hace 2000 años y murió en la cruz por nosotros”.

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