‘Los 7 mártires de Canet de Mar’, el corto dirigido por Martín García, joven de 18 años: «Ellos se sabían débiles pero muy amados por Dios y en Él pusieron su confianza»

* «Soy el mayor de una familia numerosa católica. Pertenecemos al Apostolado de la Oración, en concreto a Schola Cordis Iesu, fundada en Barcelona en 1925 por el padre Ramón Orlandis, S.I.  Schola Cordis Iesu es una sección del Apostolado de la Oración, es una familia de familias que nos reunimos semanalmente para compartir un rato de formación y la Santa Misa. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es el pilar y el carisma de este grupo, complementado con la doctrina de Santo Tomás de Aquino, de San Ignacio de Loyola y de Santa Teresita del Niño Jesús. Soy de Schola desde que nací, porque iba con mis padres. Allí formé también parte del primer grupo de Tarsicios, niños adoradores en el Tibidabo de Barcelona. Schola me ha aportado y me aporta la formación básica y sólida de un cristiano y la posibilidad de convivir con jóvenes de mi edad con los que compartimos una misma forma de ver la vida»

El corto ‘Los 7 mártires de Canet de Mar’ de Martín García 

Camino Católico.-  “Me gusta hacer cine desde los 10 años más o menos. Cuando tenía 14 años grabé en el colegio con mis compañeros mi primer corto para la asignatura de inglés. Lo hacíamos durante el recreo. Era algo que me gustaba. Cuando terminé quise hacer otro corto que me aportase no sólo experiencia sino un poco de ingresos también para seguir mejorando. Por eso pensé en hacer ‘Los 7 mártires de Canet de Mar’”, que se estrenó este pasado sábado en el canal de youtube  de Martín García, su joven autor que tiene actualmente 18 años.

“El plan era presentar el corto al concurso que se organiza en las jornadas martiriales en Barbastro, ganar experiencia y con un poco de suerte ganar el primer premio también. Finalmente, no pude presentar el corto al concurso porque se canceló. Es una pena. Pero después de tantos contratiempos a lo largo del rodaje terminas acostumbrándote. Es una historia que leí en la revista Ave María, me gustó y enseguida me puse a prepararla. Me llamó especialmente la atención el hecho de que los siete mártires de Canet fuesen tan jóvenes, y su huida por el bosque en dirección a Francia, donde yo viví tres años. Me gusta su valentía. Sintieron miedo como nosotros, pero lucharon contra él y lo vencieron porque no renegaron de su fe. Ellos se sabían débiles pero muy amados por Dios y en Él pusieron su confianza” explica el joven director de la película.

artín, con uno de los actores que interpreta a uno de los milicianos que asesinó a los siete mártires de Canet de Mar

Una familia numerosa católica

Martín García es un joven que ha vivido la fe católica desde que nació y lo sintetiza así:

“Soy el mayor de una familia numerosa católica. Pertenecemos al Apostolado de la Oración, en concreto a Schola Cordis Iesu, fundada en Barcelona en 1925 por el padre Ramón Orlandis, S.I.  Schola Cordis Iesu es una sección del Apostolado de la Oración, es una familia de familias que nos reunimos semanalmente para compartir un rato de formación y la Santa Misa. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es el pilar y el carisma de este grupo, complementado con la doctrina de Santo Tomás de Aquino, de San Ignacio de Loyola y de Santa Teresita del Niño Jesús. Soy de Schola desde que nací, porque iba con mis padres. Allí formé también parte del primer grupo de Tarsicios, niños adoradores en el Tibidabo de Barcelona. Más tarde nos mudamos a Biarritz (Francia) por el trabajo de mi padre y seguimos yendo a Schola en San Sebastián. Ahora voy al grupo que hay en Madrid. Schola me ha aportado y me aporta la formación básica y sólida de un cristiano y la posibilidad de convivir con jóvenes de mi edad con los que compartimos una misma forma de ver la vida, especialmente en los campamentos de verano donde nos reunimos jóvenes de toda España”.

Martín, dando instrucciones durante el rodaje

Así se ha conseguido terminar el corto

Para poder comprar el material para el rodaje, Martín ha tenido que vender bizcochos y reclutar personas en su parroquia:

“Mi madre y mi hermana me ayudaron mucho haciendo bizcochos. Los vendíamos al salir de misa. Los colocábamos en una mesa y los vendíamos a 5 euros. La gente fue muy generosa, sin conocerme compraban. Yo les explicaba que era para hacer un cortometraje sobre la vida de 7 religiosos que murieron mártires y gracias a ellos conseguimos 800 euros en un verano. Todos reaccionaron muy generosamente y me animaban a seguir. La mayor parte de los actores son gente de mi parroquia, Santo Cristo de la Misericordia en Boadilla del Monte. Otros son antiguos profesores míos, uno de ellos del colegio Veracruz del que proceden también varios protagonistas del cortometraje, otros son antiguos compañeros míos en dicho colegio. El resto son de Schola Cordis Iesu. Cuando estuve buscando actores esperaba al final de la misa en mi parroquia para preguntar a la gente que salía y que yo pensaba que lo harían bien si estaban interesados. Muchos de ellos aceptaron con gusto sin conocerme. Cuando lo pienso, me doy cuenta que han sido muy generosos y valientes por dar su tiempo cuando no tenían ninguna garantía de que el proyecto llegara a buen puerto”.

Ayudas económicas para financiar futuras producciones

“Ahora, con 18 años, quiero seguir adelante con esta maravillosa profesión. Para ello voy a necesitar la ayuda de Dios y la vuestra. Por eso cualquier pequeño donativo, por pequeño y discreto que pueda ser me será de gran ayuda para poder financiar próximas producciones. Muchas gracias por vuestra generosidad y dedicación”, concluye Martín.

Cualquier aportación puede hacerse a través de la siguiente cuenta bancaria:

Martín García

IBAN: ES94 0073 0100 58 0627160219

El corto fiel a la historia de los 7 mártires de Canet

El corto de Martín García es fiel a la historia de los 7 mártires de Canet de Mar que pertenecían a la Escuela Apostólica de Misioneros del Sagrado Corazón que llevaba décadas funcionando en la localidad barcelonesa de Canet de Mar. El centro fue asaltado la tarde del 19 de julio de 1936, un día después de que el alzamiento contra el Gobierno revolucionario del Frente Popular se trasladase del protectorado español en Marruecos a la Península. Ya por la mañana, los milicianos de la Junta Revolucionaria local habían quemado la parroquia del municipio y detenido a los sacerdotes que allí ejercían su ministerio.

Los 12 religiosos Misioneros del Sagrado Corazón fueron trasladado, junto a las decenas de niños que residían en la escuela, denominada Pequeña Obra, al cercano parque de la Misericordia, que por estar vallado era de fácil vigilancia y se había convertido en un campo de concentración al que estaban siendo trasladadas todas las personas que las milicias consideraban como contrarrevolucionarias.

Allí permanecieron durante dos semanas, hasta que un miembro del Comité de Canet de Mar que se había educado en la institución de los religiosos les informó de que se había decidido su asesinato. Les explicó que los niños bajo su responsabilidad no corrían peligro porque iban a pasar a depender del propio comité, pero que todos los religiosos iban a ser asesinados esa misma noche.

Aprovechando su turno de guardia, los religiosos salieron en dos grupos del improvisado campo de concentración. El primer grupo estaba formado por tres padres y un hermano novicio, fue el primero en salir y logró ponerse a salvo inmediatamente. En el segundo grupo estaba formado por los padres: Antonio Arribas Ortigüela, Abundio Martín Rodríguez, José Vergara Echevarría y José Oriol Isern i Masso; y los Hermanos Gumersindo Gómez Rodríguez, Jesús Moreno Ruiz y José del Amo y del Amo.

Decidieron encaminarse a la frontera con Francia para ponerse a salvo. Avanzaban despacio porque viajaban por la noche y tardaron casi un mes en llegar a la frontera. Cuando estaban a punto de pasarla, mientras se encontraban en la localidad de Beguda, una persona que les ofreció ayuda para pasar a Francia a cambio de dinero, les cobró lo acordado, pero cuando acudieron al punto en el que habían quedado, este paisano les había traicionado y en su lugar estaban milicianos del comité revolucionario local. Fueron detenidos e interrogados. A cada uno de los religiosos se les hizo, por separado, solamente dos preguntas. La primera fue su nombre y apellidos, la segunda si eran frailes o sacerdotes.

Todos ellos contestaron afirmativamente a la segunda, lo que fue suficiente para condenarles a muerte. Una sentencia que fue ejecutada por los milicianos del comité revolucionario de Sant Joan de les Fonts. La madrugada del 29 de septiembre de 1936, en un paraje desierto entre los pueblos de Besalú, Seriñá y Bañolas. Los milicianos volvieron, ya de amanecida a Les Fonts, y comentaron entre carcajadas como el padre Ortigüela había intentado gritar “¡Viva Cristo Rey!” en el momento en el que se disparó la ráfaga de fusil ametrallador y que se quedó a medias. Una razón por la que decidieron no darle el tiro de gracia y fue abandonado moribundo.

Los siete mártires son:

Padre Antonio Arribas Hortigüela. Nació en Cardeñadijo (Burgos) el 29 de abril de 1908. Llevaba diez años como profeso en la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón, y poco más de un año de sacerdocio. Su primer y único destino fue la Pequeña Obra (Seminario Misionero MSC) de Canet de Mar. En el momento supremo del sacrificio fue el que dio el grito de “Viva Cristo Rey”, que una ráfaga de ametralladora impidió terminar. Tenía 28 años.

Padre Abundio Martín Rodríguez. Era natural de Villaescusa de Ecla (Burgos), donde nació el 14 de abril de 1908. Había hecho la Profesión Religiosa hacía 11 años. Llevaba cinco años como sacerdote. Cuando fue asesinado tenía 28 años.

Padre José Vergara Echevarría. Navarro, natural de Almándoz. Había nacido el 18 de junio de 1908. Llevaba nueve años como miembro de la Congregación MSC Fue ordenado sacerdote en 1934. Llevaba dos años como profesor-educador de los futuros misioneros. Tenía, al ser asesinado, 28 años de edad.

Padre Josep Oriol Isern Massó. Era natural de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Había ingresado en la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón a los 20 años. En 1933 fue ordenado sacerdote y destinado a la casa de Canet de Mar. Tenía 23 años al ser asesinado.

Hermano Gumersindo Gómez Rodrigo. Había nacido en Benuza (León). Cuando fue asesinado tenía 25 años. Hizo su profesión Religiosa como Hermano Coadjutor en 1929. Ejemplo de humildad en caridad evangélica.

Hermano Jesús Moreno Ruiz. Natural de Osorno (Palencia). Al morir tenía 21 años. Había hecho su primera Profesión religiosa en 1934; estaba, pues, en plena etapa de formación.

Hermano José del Amo del Amo. Era el más joven de todos. Tenía 20 años recién cumplidos cuando fue asesinado. Había nacido en Pumarejo de Tera (Zamora). Hacía tan sólo cuatro años que había profesado en la Congregación MS.C como Hermano Coadjutor.

Fueron beatificados el 6 de mayo de 2017 en la catedral de Gerona, en una ceremonia presidida por el cardenal Amato. Sus cuerpos descansan ahora en el Santuario del Sagrado Corazón de Barcelona, junto al colegio San Miguel de los misioneros del Sagrado Corazón.

Para ayudar en futuros proyectos a Martín García, cualquier aportación puede hacerse a través de la siguiente cuenta bancaria:

Martín García

IBAN: ES94 0073 0100 58 0627160219


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