Mons. Dominic Savio, obispo auxiliar de Bombay, ha estado en terapia intensiva por Covid 19: «Cuando inhalaba, decía en mi mente ‘Jesús en mí’ y cuando exhalaba ‘y yo en Él’»

* «Eso me hizo consciente de la presencia de Dios en mi vida y a mi alrededor. Era como si estuviera flotando en la cama con Dios en mí y a mi alrededor. Y también me ha dado la confianza para abandonarme en Jesús y aceptar lo que él quería para mí, incluso la muerte, si así lo deseaba. Nuestro Dios es el creador de todo el universo, y sin embargo se ocupa de cuidar a un diminuto granito de arena como yo»

Camino Católico.- Mons. Dominic Savio Fernandes, obispo auxiliar de Bombay en la India, cuenta a Asia News su experiencia con el Covid 19. Mons. Savio dio positivo por coronavirus y fue internado el 10 de octubre en el Hospital de la Sagrada Familia de Bandra. Fue dado de alta el lunes 26 de octubre. Este es su testimonio en primera persona:

La batalla contra el Covid-19 no es un problema. El único inconveniente es que resulta difícil respirar. Aunque estaba sin aliento, nunca tuve necesidad del ventilador. Me daban 2-3 litros de oxígeno por día y también recibí un tratamiento con plasma.

La verdadera dificultad es que las personas tienen miedo de que podamos transmitirles el virus. Por eso, uno debe estar preparado para el ostracismo social. Algunas personas creen que si has tenido coronavirus, puedes contagiar a otras sin importar cuánto tiempo hace que lo hayas contraído. Me recuerda a los leprosos en la Biblia. Afortunadamente, tenemos la ventaja del mundo digital y de Internet, y podemos comunicarnos sin ningún contacto físico. Doy gracias a Dios por esta experiencia”

Estuve once días y medio en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI). Durante todo ese tiempo estuve acostado y rezando constantemente el rosario de la Divina Misericordia. Era profundamente consciente de que Jesús me ama mucho y que a través de su muerte y resurrección nos salva. Me sentía lleno de agradecimiento a Jesús, mi Señor y Dios, y a Dios Padre, con quien tengo una relación muy personal. Me di cuenta de que nada tiene importancia en la vida salvo que amamos a Dios y a todos los demás, y que nos perdonamos unos a otros. Estoy completamente en paz conmigo mismo porque sé que Dios está en mí.

Hubo otro ejercicio espiritual que hacía en terapia intensiva. Cada vez que inhalaba, decía en mi mente ‘Jesús en mí’ y cuando exhalaba ‘y yo en Él’. Eso me hizo consciente de la presencia de Dios en mi vida y a mi alrededor. Era como si estuviera flotando en la cama con Dios en mí y a mi alrededor. Y también me ha dado la confianza para abandonarme en Jesús y aceptar lo que él quería para mí, incluso la muerte, si así lo deseaba. Nuestro Dios es el creador de todo el universo, y sin embargo se ocupa de cuidar a un diminuto granito de arena como yo.

La misa siempre ha sido el momento central de mi vida. Pero no podía celebrar misa cuando estaba en terapia intensiva. En esa situación era imposible. El día que volví al barrio, lo primero que hice fue celebrar el Santo Sacrificio de la Misa”.

En la Eucaristía es donde me siento vicario de Cristo. También es un constante recordatorio, para mí, de llegar a los pobres y a los que están necesitados o angustiados. Poco antes de contraer Covid19 había celebrado un funeral. Y sigo estando dispuesto a servir incluso ahora. No le tengo miedo al Covid19 porque Dios está aquí para cuidarme. Lo único que no quiero es infectar a otros. ¿Por cuánto tiempo? No sé. Pero si la gente me necesita, estaré allí para ellos. También estoy agradecido a todas las personas que han orado por mi curación. Realmente he experimentado el inmenso amor y la preocupación de mi familia, amigos, feligreses, sacerdotes, religiosas, grupos de oración y grupos de intercesión. Que Dios los bendiga a todos. Yo también he rezado por ellos todos los días.

Recé por las personas todos los días, incluso cuando estaba en terapia intensiva, para que Dios los protegiera del coronavirus. También recité la Coronilla de la Divina Misericordia en todo momento. Recé por la erradicación del coronavirus de la faz de la tierra. Estoy seguro de que Dios escuchará nuestras oraciones.

La Santísima Virgen María, mi madre, siempre ha estado a mi lado. Rezaba el rosario, pero también sentí su especial cuidado por mí. Ella siempre está a mi lado y me guía. Sé que Dios tiene un plan para mí. ¿En qué consiste? Poco a poco me lo hará saber a través de María, mi madre. Siempre lo hace”.

Agradezco a los médicos, enfermeras y asistentes que me atendieron. Mi especial agradecimiento a la hermana Kripa, del Hospital de la Sagrada Familia, que me donó su plasma; también estoy agradecido a la doctora hermana Beena, a la hermana Lucien y al Cardenal Oswald Gracias, porque se preocuparon por mí de manera especial.

Mons. Dominic Savio Fernandes

Obispo auxiliar de Bombay en la India


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Fuente:Asia News
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