Nicola y Antonella se casaron, se separaron teniendo dos hijos, conviven con otras parejas 5 años, pero Dios los volvió a unir: «A los ojos del Señor hemos estado siempre casados»

* «El Señor no sólo nos perdona, sino que nos espera y confía en nosotros cada vez, a pesar de que nosotros probablemente no lo merecemos. Si el Señor me ama así, yo también estoy llamado a amar así en mi matrimonio. La construcción es también esto: pedir la fuerza y decidir amar cada vez… La relación puede tener también crisis muy fuertes, pero si se enfrentan, se puede volver a tener una relación más fuerte y más bella que antes. En el evangelio de las Bodas de Caná: el vino mejor es el que sirve al final»

Camino Católico.- Nicola y Antonella están casados desde hace poco. Pero su “sueño” parece desvanecerse. Para ellos los problemas empiezan enseguida. Ella se centra en su embarazo, él en la enfermedad de su padre: “A pesar de que estábamos cerca y nos ayudábamos mutuamente, no compartíamos lo que sentíamos”, asegura Antonella. “El matrimonio se volvió una opresión, quería escapar. También nuestra relación sexual era inexistente, era muy fría. Empecé a traicionarla” dice Nicola. Tras 7 años de matrimonio y dos hijos, se separan. Ambos cuentan en el vídeo de Aleteia como Dios intervino a pesar de todas las vicisitudes y sufrimientos hasta construir su matrimonio en el verdadero amor.

Nicola y Antonella con sus dos hijos

Nicola tiene una relación de 5 años con otra mujer, pero cuando la relación termina, todo se derrumba: la felicidad no está tampoco ahí. Nicola explica que “viví un periodo de depresión con ataques de pánico, incluso pensamientos de muerte. Pero precisamente en el la fase más mala de mi vida redescubrí la fe y esta fe me ayudó a levantarme. Una tarde, es como si el Señor me hubiera abierto los ojos: yo buscaba el amor y este amor no era la relación sexual que tuve en algunos momentos. Busco por mar y tierra, pero al final la mujer que me lo amaba había estado siempre cerca de mi”.

Paralelamente, Antonella cuenta al separarse de su esposo “me sentí sola, abandonada y tenía mucho miedo de perder a nuestros hijos. Estuve con otra persona, pero era más por la necesidad de no sentirme sola. Para mi la familia era la que tenía. Me sentía ‘casada’ aunque estaba separada. Dentro de mi siempre hubo esa esperanza de que quizá el día de mañana podíamos volver a estar juntos”.

Antonella prosigue relatando que “Cuando Nicola me pidió perdón me dije a mi misma: ‘¿A qué viene esto? ¿Por qué me pide perdón ahora después de seis años?’ Estaba muy contenta pero muy asustada: miles de preguntas y miles miedos. Una cosa era segura: si volvíamos debíamos buscar ayuda”.

Antonella y Nicola deciden intentar reconstruir su matrimonio con la ayuda de Retrouvaille, una asociación cristiana para las parejas en crisis. Dice Antonella: “El matrimonio es un trabajo cotidiano y debe construirse cada día. Me di cuenta que el amor no es solo un sentimiento. No podía volver junto a él solo porque se me salía el corazón, sino porque había tomado una decisión que era estar con él, como lo había decidido el día que me case con él. ¿Habíamos amarnos, casarnos, vivir juntos toda la vida? Debíamos seguir así porque amar significa decidir, tomar una decisión”.

Nicola explica que “habíamos no solo redescubierto nuestro amor, sino que descubrimos un camino en el que juntos nos comprometíamos a sanar nuestro matrimonio. El programa de Retrouvaille se basa sobre todo en enseñar a dialogar bien. Un dialogo fuerte, un dialogo verdadero, que está basado en la apertura al otro sobre lo que se vive, las propias emociones y los sentimientos personales”.

La esposa señala respecto a este periodo de redescubrimiento matrimonial que “el verdadero perdón es el que el Señor nos da. Esto fue el motor que me permitió perdonar a Nicola”. El marido añade que ”el Señor no sólo nos perdona, sino que nos espera y confía en nosotros cada vez, a pesar de que nosotros probablemente no lo merecemos. Si el Señor me ama así, yo también estoy llamado a amar así en mi matrimonio a Antonella. La construcción es también esto: pedir la fuerza y decidir amarla cada vez”.

Aprenden a dialogar, a compartir sus sentimientos más profundos. Renuevan frente a Dios las promesas matrimoniales, porque solo Él les da la fuerza de perdonarse y amarse cada día. Desde hace seis años están nuevamente juntos: “Estamos casados desde hace veinte años. Nos alejamos durante seis años. Para nosotros un momento de crisis y separación, pero a los ojos del Señor hemos estado siempre casados. Ahora hemos estado juntos otros seis años. Si Dios quiere tendremos otros muchos días juntos y tendremos que trabajar para estar juntos”, asegura Antonella.

Concluye Nicola:

“El día en que nos casamos hicimos una promesa, que habla de alegría y de dolor. Por lo tanto, si hay dolor, debo recordar esa promesa y luchar para que esa crisis pase. La relación puede tener también crisis muy fuertes, pero si se enfrentan, se puede volver a tener una relación más fuerte y más bella que antes. En el evangelio de las Bodas de Caná: el vino mejor es el que sirve al final”.

Fuente:Aleteia
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