Oración de alabanza a la Virgen Asunta al Cielo / Por P. Carlos García Malo

* «Assumpta est Maria in coelis… ¡Qué revuelo en el Paraíso ante la llegada de la Madre del Salvador!  María entra triunfante en el Cielo, la Trinidad la espera para agasajarla con todas las bendiciones que se merece. Jesús y María se funden en un abrazo de eternidad. Y Ella, agradecida, canta de nuevo el Magnificat. Pues toda honra y honor son para el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que han hecho en María la criatura más perfecta y pura de todo lo creado. Felicidades, María, porque has creído y el Poderoso ha hecho grandes cosas en ti»

P. Carlos García Malo / Camino Católico.- Cada 15 de agosto celebramos el dogma de la Asunción de la Virgen María a los cielos.

Según la tradición y teología de la Iglesia Católica, la Asunción de la Virgen es la celebración de cuando el cuerpo y alma de María, la madre de Jesucristo, fueron glorificados y llevados al Cielo al término de su vida terrena. No debe ser confundido con la Ascensión, la cual se refiere a Jesucristo.

Se dice que la resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos, pero en el caso de la Virgen María este hecho fue anticipado por un singular privilegio.

Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la Asunción de su cuerpo al cielo. La respuesta a por qué es importante para los católicos, la encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica, que dice: «La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos» (#966).

La importancia que tiene para todos nosotros la Asunción de la Virgen se da en la relación que esta tiene entre la Resurrección de Jesucristo y nuestra resurrección. El que María se halle en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es la anticipación de nuestra propia resurrección, dado que ella es un ser humano como nosotros. En este día tan especial alabemos a la Virgen en el día de su Asunción con la siguiente oración:

Assumpta est Maria in coelis…

¡Qué revuelo en el Paraíso ante la llegada de la Madre del Salvador!

El arcángel Gabriel,

se emociona ante la llegada de aquella a la que le transmitió el mensaje de Vida.

Miguel, inquieto,

forma a todas las milicias celestiales

para rendirle honor a la que entra,

ya triunfante,

acompañada de los ángeles que la llevan a la morada definitiva.

Rafael le acompaña en el camino para que su pisar sea suave y confiado.

El resto de potestades, tronos y dominaciones,

la infinitud de Ángeles y querubines

saltan de gozo y alegría;

y junto con los Santos

recuerdan aquellas palabras de la Escritura:

«¿Quién es Esta que va subiendo cual aurora naciente,

bella como la luna,

brillante como el sol,

terrible como un ejército

formado en batalla?»

María entra triunfante en el Cielo,

la Trinidad la espera para agasajarla

con todas las bendiciones que se merece.

Jesús y María se funden en un abrazo de eternidad.

José, su esposo terrenal, la recibe con una emoción indescriptible.

Y Ella, agradecida,

canta de nuevo el Magnificat.

Pues toda honra y honor

son para el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

que han hecho en María

la criatura más perfecta y pura de todo lo creado.

Felicidades, María, porque has creído

y el Poderoso ha hecho grandes cosas en ti.

Amén.

              P. Carlos García Malo


LA ORACIÓN EN IMAGEN

Oración de san Maximiliano Kolbe para entregarse a la Virgen María: «Dispón de todo mi ser»

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