Papa Francisco en el Ángelus, 21-7-19: «Estar a los pies de Jesús para escucharlo mientras nos revela el secreto de todo y estar atentos y dispuestos a la hospitalidad»

* «La sabiduría del corazón reside precisamente en saber combinar estos dos elementos: la contemplación y la acción… Que María Santísima, Madre de la Iglesia, nos conceda la gracia de amar y servir a Dios y a los hermanos con las manos de Marta y el corazón de María, para que permaneciendo siempre en la escucha de Cristo podamos ser artesanos de paz y esperanza»

Video completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Hace cincuenta años, como ayer, el hombre pisó la luna, realizando un sueño extraordinario. Que el recuerdo de este gran paso de la humanidad encienda el deseo de progresar juntos hacia metas aún mayores: más dignidad para los débiles, más justicia entre los pueblos, más futuro para nuestra casa común»

21 de julio de 2019.- (Camino Católico)  Contemplación y acción. La sabiduría del corazón está en el saber conjugar estas dos actitudes siguiendo el ejemplo de María y Marta, que reciben a Jesús en casa. Lo afirmó el Papa Francisco antes de guiar la oración del Ángelus de este décimo sexto domingo del tiempo ordinario. Ante los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro no obstante el sol ardiente de julio, el Pontífice se refiere al pasaje del Evangelio de san Lucas y comenta la visita de Jesús a la casa de Marta y María, hermanas de Lázaro, recordando que María se sienta a los pies de Jesús para escucharlo, porque “no quiere perder ninguna de sus palabras” mientras a Marta “los servicios la cautivan”.

Francisco precisa que cuando el Señor viene a visitarnos a nuestra vida,  “todo debe ser dejado de lado”, porque “su presencia y su palabra están por encima de todo lo demás”. “El Señor siempre nos sorprende” – asegura – y “cuando realmente lo escuchamos, las nubes se disipan, las dudas dan paso a la verdad, los miedos a la serenidad, y las diferentes situaciones de la vida encuentran su justo lugar”.

 “Se trata de hacer una pausa durante la jornada, de recogerse en silencio para dar cabida al Señor que ‘pasa’ – prosigue Francisco – y encontrar el valor de permanecer un poco ‘al margen’ con Él, para volver después, con más serenidad y eficacia, a las cosas de la vida cotidiana”.

El Obispo de Roma afirma que Jesús, alabando el comportamiento de María, es como si repitiera a cada uno de nosotros: “No te dejes abrumar por las cosas que tengas que hacer, sino escucha ante todo la voz del Señor, para llevar a cabo bien las tareas que la vida te asigna”.

Por eso, continúa el Santo Padre, “el Evangelio de hoy nos recuerda que la sabiduría del corazón reside precisamente en saber combinar estos dos elementos: la contemplación y la acción”, y «si queremos saborear la vida con alegría», por una parte, «debemos ‘estar a los pies’ de Jesús, para escucharlo mientras nos revela el secreto de todo; y por otra, estar atentos y dispuestos a la hospitalidad, cuando Él pasa y llama a nuestra puerta, con el rostro del amigo que tiene necesidad de un momento de descanso y de fraternidad”. De ahí su oración final: “Que María Santísima, Madre de la Iglesia, nos conceda la gracia de amar y servir a Dios y a los hermanos con las manos de Marta y el corazón de María, para que permaneciendo siempre en la escucha de Cristo podamos ser artesanos de paz y esperanza”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el pasaje de este domingo, el evangelista Lucas narra la visita de Jesús a la casa de Marta y María, las hermanas de Lázaro (ver Lc 10.38-42). Ellas lo acogen y María se sienta a sus pies para escucharlo; deja lo que estaba haciendo para estar cerca de Jesús: no quiere perder ninguna de sus palabras. Todo se deja de lado para que cuando venga Él a visitarnos en nuestra vida, su presencia y su palabra llegan antes que cualquier cosa. El Señor siempre nos sorprende: cuando realmente lo escuchamos, las nubes se disipan, las dudas dan paso a la verdad, los miedos a la serenidad, y las diferentes situaciones de la vida encuentran su justo lugar. El Señor siempre, cuando viene, arregla las cosas, incluso para nosotros.

En esta escena de María de Betania a los pies de Jesús, san Lucas muestra la actitud orante del creyente, que sabe estar en la presencia del Maestro para escucharlo y ponerse en sintonía con Él. Se trata de hacer una pausa durante la jornada, de recogerse en silencio para dar cabida al Señor que ‘pasa’ y encontrar el valor de permanecer un poco ‘al margen’ con Él, para volver después, con más serenidad y eficacia, a las cosas de la vida cotidiana. Alabando el comportamiento de María que “escogió la parte mejor” (v. 42), Jesús parece repetir a cada uno de nosotros: “No te dejes abrumar por las cosas que tengas que hacer, sino escucha ante todo la voz del Señor, para llevar a cabo bien las tareas que la vida te asigna”.

Está después la otra hermana, Marta. San Lucas dice que fue ella quien acogió a Jesús (Cfr. v. 38). Quizás marta era la mayor de las dos hermanas, no lo sabemos, pero ciertamente esta mujer tenía el mismo carisma de la hospitalidad. De hecho, mientras María está escuchando a Jesús, ella estaba ocupada en muchos servicios. Por esto Jesús le dice: “Marta, Marta, estás ansiosa y agitada por muchas cosas» (v. 41). Con estas palabras, Él ciertamente no pretende condenar la actitud del servicio, sino más bien la ansiedad con la que a veces se la vive. También nosotros compartimos la preocupación de Santa Marta y, siguiendo su ejemplo, nos proponemos hacer que en nuestras familias y en nuestras comunidades se viva el sentido de la acogida, de la fraternidad, para que cada uno pueda sentirse «como en casa», especialmente los pequeños y los pobres cuando llaman a la puerta.

Por eso,  el  Evangelio de hoy nos recuerda que la sabiduría del corazón reside precisamente en saber combinar estos dos elementos: la contemplación y la acción. Marta y María nos muestran el camino. Si queremos saborear la vida con alegría, debemos asociar estas dos actitudes: por una parte debemos ‘estar a los pies’ de Jesús, para escucharlo mientras nos revela el secreto de todo; y por otra, estar atentos y dispuestos a la hospitalidad, cuando Él pasa y llama a nuestra puerta, con el rostro del amigo que tiene necesidad de un momento de descanso y de fraternidad. Se necesita esta hospitalidad.

Que María Santísima, Madre de la Iglesia, nos conceda la gracia de amar y servir a Dios y a los hermanos con las manos de Marta y el corazón de María, para que permaneciendo siempre en la escucha de Cristo podamos ser artesanos de paz y esperanza. Y esto es interesante: con estas dos actitudes seremos artesanos de la paz y la esperanza.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Hace cincuenta años, como ayer, el hombre pisó la luna, realizando un sueño extraordinario. Que el recuerdo de este gran paso de la humanidad encienda el deseo de progresar juntos hacia metas aún mayores: más dignidad para los débiles, más justicia entre los pueblos, más futuro para nuestra casa común.

¡Ahora dirijo un saludo cordial a todos, romanos y peregrinos! En particular, saludo a las novicias de las Hijas de María Auxiliadora procedentes de diferentes países. Las saludo de manera especial y espero que algunas de ustedes irán a la Patagonia: ¡hay tanta necesidad de trabajar allí. Saludo a los alumnos del Colegio Cristo Rey de Asunción (Paraguay), a los seminaristas y formadores de la Obra Don Guanella de Iaşi (Rumania), a los jóvenes de Chiry-Ourscamp (Francia) ya los fieles de Cantù.

Os deseo a todos un buen domingo. Por favor, no os olvidéis de orar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco

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