Papa Francisco en el Ángelus 23-6-19: «La Eucaristía es la síntesis de toda la existencia de Jesús, que que fue un único acto de amor al Padre y a sus hermanos»

* «La fiesta del Corpus Christi nos invita cada año a renovar nuestro asombro y la alegría ante este maravilloso don del Señor, que es la Eucaristía. Recibámoslo con gratitud, no de la manera pasiva, rutinaria. No tenemos que acostumbrarnos a la Eucaristía y comunicarnos con costumbres. Cada vez que nos acercamos al altar para recibir la Eucaristía, tenemos que renovar verdaderamente nuestro “amén” al Cuerpo de Cristo. Cuando el sacerdote nos dice, el Cuerpo de Cristo, nosotros decimos “amén”, pero es un amén que nos tiene que venir del corazón. Es Jesús que nos ha salvado, es Jesús que viene a darme la fuerza. Es Jesús, Jesús vivo. Pero no nos acostumbremos, cada vez como si fuera la Primera Comunión»

Video completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Ayer, en Madrid, fueron proclamadas Beatas María Carmen Lacaba Andía y 13 hermanas de la Orden Franciscana de la Inmaculada Concepción, asesinadas por odio a la fe durante la persecución religiosa entre 1936 y 1939. Estas monjas de clausura, como las vírgenes prudentes, esperaron con fe heroica la llegada del Esposo divino. Su martirio es una invitación a todos nosotros a ser fuertes y perseverantes, especialmente en la hora de la prueba»

23 de junio de 2019.- (Camino Católico)  El domingo 23 de junio, solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo celebrada en Italia y en varios países del mundo, el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus junto a miles de fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Comentando el Evangelio dominical que presenta el relato del milagro de la multiplicación de los panes y los peces obrado por Jesús a orillas del lago de Galilea para dar de comer a la multitud que lo seguía (cf. Lc 9, 11-17), el Santo Padre profundizó sobre las palabras del Maestro ante el planteamiento de los discípulos: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente». Es entonces cuando Jesús responde: «Denles ustedes de comer.»

En este sentido, el Papa explicó que Jesús invita a sus discípulos a hacer una verdadera conversión de la lógica del «cada uno para sí mismo» a la del compartir, empezando por lo poco que la Providencia nos pone a nuestra disposición.

Este milagro, muy importante hasta el punto de que todos los evangelistas lo cuentan, – continuó diciendo Francisco-  muestra el poder del Mesías y, al mismo tiempo, su compasión por la gente. «Aquel gesto prodigioso no sólo queda como uno de los grandes signos de la vida pública de Jesús, sino que anticipa lo que será después, al final, el memorial de su sacrificio, es decir, la Eucaristía, sacramento de su Cuerpo y de su Sangre donados para la salvación del mundo».

El Pontífice afirmó que la Eucaristía, es por tanto, «la síntesis de toda la existencia de Jesús, que fue un único acto de amor al Padre y a sus hermanos. Allí también, como en el milagro de la multiplicación de los panes, Jesús tomó el pan en sus manos, elevó al Padre la oración bendición, partió el pan y se lo dio a los discípulos; e hizo lo mismo con el cáliz de vino. Pero en ese momento, en la víspera de su Pasión, quiso dejar en ese gesto el Testamento de la nueva y eterna Alianza, memoria perpetua de su Pascua de muerte y resurrección».

Asimismo, el Pontífice señaló que la fiesta del Corpus Christi «nos invita cada año a renovar nuestro asombro y alegría ante este maravilloso don del Señor, que es la Eucaristía» e invita a recibirlo con gratitud, «no de manera pasiva, habitual, sino renovando verdaderamente nuestro «amén» al Cuerpo de Cristo, para que el dinamismo de su amor transforme nuestras vidas en ofrendas puras y santas a Dios y para el bien de todos aquellos que encontramos en nuestro camino».

«Que la Virgen nos ayude a seguir con fe y amor a Jesús, a quien adoramos en la Eucaristía», concluyó el Papa deseando a todos un buen almuerzo y pidiendo, como es habitual, que recen por él. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, en Italia y en otros países, celebramos la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Christi. El Evangelio nos presenta el episodio del milagro de los panes (cf. Lc 9,11-17) que tiene lugar a orillas del lago de Galilea. Jesús tiene la intención de hablar a miles de personas, llevando a cabo sanaciones.  Al anochecer los discípulos se acercan al Señor y le dicen: “Despide a la gente para que vayan a descansar y buscar comida por las aldeas y los campos cercanos porque en este lugar no hay comida” (ver 12). También los discípulos estaban cansados. De hecho, estaban en un lugar aislado y la gente para comprar comida tenían que caminar ir a las aldeas. Pero Jesús responde: “Ustedes mismos denles de comer” (v. 13). Estas palabras causan asombro a los discípulos, quizás se enojaron y le responden: “Sólo tenemos cinco panes y dos peces a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente” (ibíd.).

En cambio Jesús invita a sus discípulos a hacer una verdadera conversión desde la lógica de “cada uno para sí mismo” a la del compartir, comenzando por lo poco que la Providencia nos pone a nuestra disposición. Y de inmediato muestra que tiene muy claro lo que quiere hacer. Les dice: “Háganlos sentarse en grupos como de cincuenta”  (v. 14), luego toma en sus manos los cinco panes y los dos peces, se dirige al Padre Celestial y pronuncia la oración de bendición. Entonces, comienza a partir los panes, a dividir los peces, y a dárselos a los discípulos, quienes los distribuyeron a la multitud. Y esa comida no termina, hasta que todos están satisfechos.

Este milagro – muy importante, hasta el punto de que lo cuentan todos los evangelistas – manifiesta el poder del Mesías y, al mismo tiempo, su compasión por la gente. Ese gesto prodigioso no sólo permanece como uno de los grandes signos de la vida pública de Jesús, sino que anticipa lo que será después, al final, el memorial de su sacrificio, es decir, la Eucaristía, sacramento de su Cuerpo, y de su Sangre donados para la salvación del mundo.

La Eucaristía es la síntesis de toda la existencia de Jesús, que fue un solo acto de amor al Padre y a sus hermanos. Allí también, como en el milagro de la multiplicación de los panes, Jesús tomó el pan en sus manos, elevó al Padre la oración de bendición, partió el pan y se lo dio a sus discípulos; y lo mismo hizo con el cáliz de vino. Pero en ese momento, en la víspera de su Pasión, quiso dejar en ese gesto del Testamento de la nueva y eterna Alianza, memorial perpetuo de su Pascua de la muerte, y
resurrección. La fiesta del Corpus Christi nos invita cada año a renovar nuestro asombro y la alegría ante este maravilloso don del Señor, que es la Eucaristía. Recibámoslo con gratitud, no de la manera pasiva, rutinaria. No tenemos que acostumbrarnos a la Eucaristía y comunicarnos con costumbres. Cada vez que nos acercamos al altar para recibir la Eucaristía, tenemos que renovar verdaderamente nuestro “amén” al Cuerpo de Cristo. Cuando el sacerdote nos dice, el Cuerpo de Cristo, nosotros decimos “amén”, pero es un amén que nos tiene que venir del corazón. Es Jesús que nos ha salvado, es Jesús que viene a darme la fuerza. Es Jesús, Jesús vivo. Pero no nos acostumbremos, cada vez como si fuera la Primera Comunión.

Una expresión de la fe eucarística del pueblo santo de Dios, son las procesiones con el Santísimo Sacramento, que en esta solemnidad tiene lugar en todas partes en la Iglesia Católica. Esta noche, en el barrio romano de Casal Bertone, yo también celebraré la Misa, a la que seguirá la procesión. Invito a todos a participar, incluso espiritualmente, por radio y televisión. Que la Virgen nos ayude a seguir con fe y amor a Jesús, a quien adoramos en la Eucaristía.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer, en Madrid, fueron proclamadas Beatas María Carmen Lacaba Andía y 13 hermanas de la Orden Franciscana de la Inmaculada Concepción, asesinadas por odio a la fe durante la persecución religiosa entre 1936 y 1939. Estas monjas de clausura, como las vírgenes prudentes, esperaron con fe heroica la llegada del Esposo divino. Su martirio es una invitación a todos nosotros a ser fuertes y perseverantes, especialmente en la hora de la prueba. ¡Saludemos con un aplauso a las nuevas Beatas!

Os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos. En particular, a los que han venido de Brasil, la Isla de Guam (Estados Unidos de América) y la peregrinación de Liverpool promovida por las Hermanas de Nuestra Señora de Namur.

Saludo a los fieles de Salerno, Crotone y Lanciano.

Os deseo a todos un buen domingo. Por favor, no olvides orar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco

Papa Francisco en homilía en la Misa del Corpus Christi: «La Eucaristía que recibimos nos transmite la mentalidad de Dios y nos lleva a entregarnos a los demás»

Santa Misa y procesión presididas por el Papa Francisco de la solemnidad del Corpus Christi, 23-6-19

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