Papa Francisco en el Ángelus, 29-6-2021: «Jesús nos llama a “poner la vida en juego”. Los testigos muestran a Dios con el propio testimonio, con el ejemplo»

* «Aquí es donde comienza el testigo: desde la verdad sobre sí mismo, desde la lucha contra su propia doblez y falsedad. El Señor puede hacer grandes cosas a través de nosotros cuando nos tiene sin cuidado defender nuestra imagen, pero somos transparentes con él y con los demás. Hoy, queridos hermanos y hermanas, el Señor nos interpela. Y su pregunta es la misma: ¿Quién soy yo para ti? Nos excava dentro. A través de sus testigos Pedro y Pablo nos estimula a quitarnos las máscaras, a renunciar a las medias tintas, a las excusas que nos vuelven tibios y mediocres»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Y hoy, para nosotros, hay un aniversario que toca el corazón de todos nosotros: hace 70 años, el Papa Benedicto XVI fue ordenado sacerdote. A ti, Benedicto, querido padre y hermano, va nuestro cariño, nuestra gratitud y nuestra cercanía. Él vive en el monasterio, un lugar que se hizo para acoger a las comunidades contemplativas aquí en el Vaticano, para que rezaran por la Iglesia. Actualmente, él es el contemplativo del Vaticano, que pasa su vida rezando por la Iglesia y por la diócesis de Roma, de la que es obispo emérito. Gracias, Benedicto, querido padre y hermano. Gracias por tu testimonio creíble. Gracias por tu mirada continuamente dirigida hacia el horizonte de Dios: ¡gracias!»

29 de junio de 2021.- (Camino Católico) El Papa Francisco ha advertido de un riesgo que corren los cristianos: “dar pareceres y opiniones, tener grandes ideas y decir bonitas palabras, pero nunca jugándonosla”. Durante el rezo del Ángelus este martes 29 de junio, Solemnidad de San Pedro y San Pablo, que ha presidido desde el Palacio Apostólico del Vaticano, el Pontífice ha señalado que “Jesús quiere que nos la juguemos. ¡Cuántas veces, por ejemplo, decimos que nos gustaría una Iglesia más fiel al Evangelio, más cercana al pueblo, más profética y misionera, pero luego, en la práctica, no hacemos nada!”. “Es triste ver que muchos hablan, comentan y debaten, pero pocos dan testimonio”, ha lamentado Francisco.

Por el contrario, “los testigos no se pierden en palabras, sino que dan frutos. No se quejan de los demás ni del mundo, empiezan por sí mismos. Nos recuerdan que Dios no ha de ser demostrado, sino mostrado; no anunciado con proclamas, sino testimoniado con el ejemplo”.

En ese sentido, San Pedro y San Pablo “dieron este paso y se convirtieron en testigos. No eran admiradores, sino imitadores de Jesús. No eran espectadores, sino protagonistas del Evangelio. No creyeron de palabra, sino con obras”.

El Santo Padre ha hecho esta reflexión a partir del Evangelio del día donde Jesús hace a sus discípulos dos preguntas centrales: “Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?”; y a continuación: “¿Quién dice la gente que soy yo?”.

Es en esa actitud “donde comienza el testigo: desde la verdad sobre sí mismo, desde la lucha contra su propia doblez y falsedad. El Señor puede hacer grandes cosas a través de nosotros cuando nos tiene sin cuidado defender nuestra imagen, pero somos transparentes con Él y con los demás”. “A través de sus testigos, Pedro y Pablo, nos estimula a quitarnos las máscaras, a renunciar a las medias tintas, a las excusas que nos vuelven tibios y mediocres”, ha concluido el Papa Francisco.  En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la parte central del Evangelio de la liturgia de hoy (Mt 16, 13-19), el Señor hace una pregunta decisiva a sus discípulos: «Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?» (v. 15). Es la pregunta crucial que Jesús nos repite hoy también a nosotros: “¿Quién soy yo para ti?”. ¿Quién soy yo para ti, que has abrazado la fe pero todavía tienes miedo de remar mar adentro en mi Palabra? ¿Quién soy yo para ti, que eres cristiano desde hace mucho tiempo pero, cansado por la costumbre, has perdido tu primer amor? ¿Quién soy yo para ti, que estás pasando por un momento difícil y necesitas sacudirte para continuar? Jesús pregunta: ¿Quién soy yo para ti? Démosle hoy una respuesta, pero una respuesta que salga del corazón. Todos, démosle una respuesta que salga del corazón.

Antes de esta pregunta, Jesús les hizo otra a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que soy yo?” (cf. v. 13). Era una encuesta para registrar las opiniones sobre él y la fama que gozaba, pero la fama no le interesa a Jesús, no era una encuesta de ese tipo. Entonces, ¿por qué hizo esa pregunta? Para subrayar una diferencia, que es la diferencia fundamental de la vida cristiana. Hay quienes se quedan en la primera pregunta, en las opiniones, y hablan de Jesús; y hay quienes, en cambio, le hablan a Jesús, ofreciéndole la vida, entrando en relación con él, dando el paso decisivo. Esto le interesa al Señor: estar en el centro de nuestros pensamientos, ser el punto de referencia de nuestros afectos; ser, en definitiva, el amor de nuestra vida. No las opiniones que tenemos de él: no le interesan. Le interesa nuestro amor, si él está en nuestro corazón.

Los santos que celebramos hoy dieron este paso y se convirtieron en testigos. El paso de la opinión a tener a Jesús en el corazón: testigos. No eran admiradores, sino imitadores de Jesús. No eran espectadores, sino protagonistas del Evangelio. No creyeron de boquilla, sino con obras. Pedro no habló de misión, vivió la misión, era pescador de hombres; Pablo no escribió libros cultos, sino cartas vividas, mientras viajaba y daba testimonio. Ambos gastaron su vida por el Señor y por sus hermanos. Y nos provocan. Porque corremos el riesgo de quedarnos en la primera pregunta: dar pareceres y opiniones, tener grandes ideas y decir bonitas palabras, pero nunca jugándonosla. Y Jesús quiere que nos la juguemos. ¡Cuántas veces, por ejemplo, decimos que nos gustaría una Iglesia más fiel al Evangelio, más cercana a la gente, más profética y misionera, pero luego, en la práctica, no hacemos nada! Es triste ver que muchos hablan, comentan y debaten, pero pocos dan testimonio. Los testigos no se pierden en palabras, sino que dan frutos. Los testigos no se quejan de los demás ni del mundo, empiezan por sí mismos. Nos recuerdan que Dios no ha de ser demostradosino mostrado, con el propio testimonio; no anunciado con proclamas, sino testimoniado con el ejemplo. Esto se llama “poner la vida en juego”.

Sin embargo, al mirar la vida de Pedro y Pablo, puede surgir una objeción: ambos fueron testigos, pero no siempre ejemplares: ¡eran pecadores! Pedro negó a Jesús y Pablo persiguió a los cristianos. Pero, aquí está el punto, también testimoniaron sus caídas. San Pedro, por ejemplo, podría haber dicho a los evangelistas: “No escriban los errores que he cometido”, hagan un Evangelio for sport. Pero no, su historia sale sin ambages de los Evangelios, con todas sus miserias. Lo mismo dígase de san Pablo, que en sus cartas habla de errores y debilidades. Aquí es donde comienza el testigo: desde la verdad sobre sí mismo, desde la lucha contra su propia doblez y falsedad. El Señor puede hacer grandes cosas a través de nosotros cuando nos tiene sin cuidado defender nuestra imagen, pero somos transparentes con él y con los demás. Hoy, queridos hermanos y hermanas, el Señor nos interpela. Y su pregunta es la misma: ¿Quién soy yo para ti? Nos excava dentro. A través de sus testigos Pedro y Pablo nos estimula a quitarnos las máscaras, a renunciar a las medias tintas, a las excusas que nos vuelven tibios y mediocres. Que Nuestra Señora, Reina de los Apóstoles, nos ayude en esto y encienda en nosotros el deseo de dar testimonio de Jesús.

Oración del Ángelus:

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…

Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…

Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…

Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.

Amen.

Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…

Benedictio Apostolica seu Papalis

Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.

Amen.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

El Papa Francisco aplaude al Papa Benedicto XVI que hoy hace 70 años fue ordenado sacerdote

Pasado mañana, jueves 1 de julio, tendrá lugar aquí en el Vaticano un día especial de oración y reflexión por el Líbano. Junto con los líderes de todas las Iglesias presentes en la Tierra de los Cedros, nos dejaremos inspirar por la Palabra de la Escritura que dice: «El Señor Dios tiene planes de paz» (Jer 29,11). Invito a todos a unirse a nosotros espiritualmente, orando para que el Líbano se recupere de la grave crisis que atraviesa y muestre nuevamente al mundo su rostro de paz y esperanza.

El 1 de julio se cumplirán 160 años de la primera edición de L’Osservatore Romano, el “periódico del partido”, como yo lo llamo. Mis mejores deseos y muchas gracias por vuestro servicio. Continuad vuestro trabajo con fidelidad y creatividad.

Y hoy, para nosotros, hay un aniversario que toca el corazón de todos nosotros: hace 70 años, el Papa Benedicto XVI fue ordenado sacerdote. [aplausos] A ti, Benedicto, querido padre y hermano, va nuestro cariño, nuestra gratitud y nuestra cercanía. Él vive en el monasterio, un lugar que se hizo para acoger a las comunidades contemplativas aquí en el Vaticano, para que rezaran por la Iglesia. Actualmente, él es el contemplativo del Vaticano, que pasa su vida rezando por la Iglesia y por la diócesis de Roma, de la que es obispo emérito. Gracias, Benedicto, querido padre y hermano. Gracias por tu testimonio creíble. Gracias por tu mirada continuamente dirigida hacia el horizonte de Dios: ¡gracias!

Os saludo cordialmente a todos vosotros, peregrinos italianos y de varios países; pero hoy me dirijo a los romanos de manera especial, en la fiesta de nuestros Santos Patronos. ¡Los bendigo, queridos romanos! Le deseo todo lo mejor a la ciudad de Roma: que, gracias al esfuerzo de todos vosotros, de todos los ciudadanos, sea habitable y acogedora, que nadie quede excluido, que se cuide a los niños y a los ancianos, que haya trabajo y que sea digno, que los pobres y los últimos estén en el centro de los proyectos políticos y sociales. Rezo por esto. Y vosotros también, queridos fieles de Roma, rezad por vuestro obispo. Gracias.

¡Feliz fiesta a todos! Buen almuerzo y hasta pronto.

Francisco

Papa Francisco en homilía, 29-6-2021: «Pedro y Pablo, imagen de una Iglesia confiada a nuestras manos, débil pero fuerte, guiada por el Señor con fidelidad y ternura»

Santa Misa presidida por el Papa Francisco en la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, Apóstoles, 29-6-2021


Para entrar en el catálogo y en la tienda pincha en la imagen