Papa Francisco en el Ángelus, 5-7-2020: «Jesús es el modelo de los “pobres de espíritu” y de todos los que cumplen la voluntad de Dios y testimonian su Reino»

* «La verdadera sabiduría también viene del corazón, no es solamente entender ideas: la verdadera sabiduría entra también en el corazón. Y si tú sabes muchas cosas pero tienes el corazón cerrado, tú no eres sabio. Jesús dice que los misterios de su Padre han sido revelados a los «pequeños», a los que se abren con confianza a su Palabra de salvación, abren el corazón a la Palabra de salvación, sienten la necesidad de Él y esperan todo de Él. El corazón abierto y confiado hacia el Señor… Y después, Jesús dice que si vamos a Él encontraremos descanso: el «descanso» que Cristo ofrece a los cansados y oprimidos no es un alivio solamente psicológico o una limosna donada, sino la alegría de los pobres de ser evangelizados y constructores de la nueva humanidad. Es un mensaje para todos nosotros, para todos los hombres de buena voluntad, que Jesús dirige todavía hoy en el mundo, que exalta a quien se hace rico y poderoso, no importa con qué medios, y a veces pisando a la persona humana y su dignidad. Y esto lo vemos todos los días, los pobres pisados. Y es un mensaje para la Iglesia, llamada a vivir las obras de misericordia y a evangelizar a los pobres, a ser mansos, humildes. Así el Señor quiere que sea su Iglesia, es decir nosotros»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Esta semana el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha adoptado una resolución que predispone algunas medidas para afrontar las devastadoras consecuencias del virus COVID-19, particularmente para las zonas ya escenario de conflictos. Es encomiable la petición de un alto el fuego global e inmediato, que permitiría la paz y la seguridad indispensables para proporcionar la asistencia humanitaria tan urgentemente necesaria. Deseo que tal decisión se implemente de forma efectiva y rápida por el bien de tantas personas que están sufriendo. Que esta resolución del Consejo de Seguridad pueda convertirse en un primer paso valiente para un futuro de paz»

5 de julio de 2020.- (Camino Católico) Jesús no es un “un modelo para los resignados ni simplemente una víctima”, sino que es «el modelo de los pobres de espíritu y de todos los otros bienaventurados del Evangelio, que cumplen la voluntad de Dios y testimonian su Reino». A ellos se dirige «hoy» en un mundo que exalta a quien se hace rico y poderoso, llamándolos a ser «constructores de una nueva humanidad», ha subrayado el Papa Francisco en el Ángelus de este domingo 5 de julio.

Jesús habla “hoy” a todos los hombres de buena voluntad, llamados a ser «constructores de la nueva humanidad». Asomándose a la ventana del Palacio Apostólico, el Papa Francisco ha comentado el pasaje evangélico de este domingo, Mateo, capítulo 11 versículos 25 al 30. Este Evangelio, enseñó el Santo Padre, está dividido en tres partes: primero Jesús alza un himno de bendición y de agradecimiento al Padre, porque ha revelado a los pobres y a los sencillos el misterio del Reino de los cielos; después desvela la relación íntima y singular que hay entre Él y el Padre; y finalmente invita a acudir a Él y a seguirlo para encontrar alivio.

Tras rezar el Ángelus el Sumo Pontífice se ha expresado acerca de la Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sobre las medidas para hacer frente a las consecuencias del coronavirus. El llamamiento a la cesación del fuego mundial e inmediato es “encomiable”, dijo, con la esperanza de que esta decisión se aplique “tempestivamente”, por el bien de las muchas personas que están sufriendo. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El pasaje evangélico de este domingo (cfr Mt 11, 25-30) está dividido en tres partes: primero Jesús alza un himno de bendición y de agradecimiento al Padre, porque ha revelado a los pobres y a los sencillos el misterio del Reino de los cielos; después desvela la relación íntima y singular que hay entre Él y el Padre; y finalmente invita a acudir a Él y a seguirlo para encontrar alivio.

El primer lugar, Jesús alaba al Padre, porque ha ocultado los secretos de su Reino, de su verdad, «a sabios e inteligentes» (v. 25). Los llama así con un velo de ironía, porque presumen que son sabios, inteligentes, y por tanto tienen el corazón cerrado, muchas veces. La verdadera sabiduría también viene del corazón, no es solamente entender ideas: la verdadera sabiduría entra también en el corazón. Y si tú sabes muchas cosas pero tienes el corazón cerrado, tú no eres sabio. Jesús dice que los misterios de su Padre han sido revelados a los «pequeños», a los que se abren con confianza a su Palabra de salvación, abren el corazón a la Palabra de salvación, sienten la necesidad de Él y esperan todo de Él. El corazón abierto y confiado hacia el Señor.

Después, Jesús explica que ha recibido todo del Padre, y lo llama «mi Padre», para afirmar la unicidad de su relación con Él. De hecho, solo entre el Hijo y el Padre hay total reciprocidad: el uno conoce al otro, el uno vive en el otro. Pero esta comunión única es como una flor que brota, para revelar gratuitamente su belleza y su bondad. Y de aquí la invitación de Jesús: «Venid a mí…» (v. 28). Él quiere donar lo que toma del Padre. Quiere donarnos la verdad, y la verdad de Jesús es siempre gratuita: es un don, es el Espíritu Santo, la Verdad.

Como el Padre tiene una preferencia por los «pequeños», también Jesús se dirige a los «fatigados y sobrecargados». Es más, se pone Él mismo en medio de ellos, porque Él es el «manso y humilde de corazón» (v. 29), así dice que es. Como en la primera y en la tercera bienaventuranza, la de los humildes o pobres de espíritu; y la de los mansos (cfr Mt 5, 3-5): la mansedumbre de Jesús. Así Jesús, «manso y humilde», no es un modelo para los resignados ni simplemente una víctima, sino que es el Hombre que vive «de corazón» esta condición en plena trasparencia al amor del Padre, es decir al Espíritu Santo. Él es el modelo de los «pobres de espíritu» y de todos los otros “bienaventurados” del Evangelio, que cumplen la voluntad de Dios y testimonian su Reino.

Y después, Jesús dice que si vamos a Él encontraremos descanso: el «descanso» que Cristo ofrece a los cansados y oprimidos no es un alivio solamente psicológico o una limosna donada, sino la alegría de los pobres de ser evangelizados y constructores de la nueva humanidad. Este es el alivio: la alegría, la alegría que nos da Jesús. Es única, es la alegría que Él mismo tiene. Es un mensaje para todos nosotros, para todos los hombres de buena voluntad, que Jesús dirige todavía hoy en el mundo, que exalta a quien se hace rico y poderoso. Cuántas veces decimos: “¡Ah, quisiera ser como ese, como esa, que es rico, tiene mucho poder, no le falta nada!”. El mundo exalta al rico y poderoso, no importa con qué medios, y a veces pisando a la persona humana y su dignidad. Y esto lo vemos todos los días, los pobres pisados. Y es un mensaje para la Iglesia, llamada a vivir las obras de misericordia y a evangelizar a los pobres, a ser mansos, humildes. Así el Señor quiere que sea su Iglesia, es decir nosotros.

María, la más humilde y la más alta entre las criaturas, implore a Dios para nosotros la sabiduría del corazón, para que sepamos discernir sus signos en nuestra vida y ser partícipes de esos misterios que, ocultos a los soberbios, son revelados a los humildes.

Oración del Ángelus:

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…

Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…

Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…

Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.

Amen.

Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…

Benedictio Apostolica seu Papalis

Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus.

Amen.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Esta semana el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha adoptado una resolución que predispone algunas medidas para afrontar las devastadoras consecuencias del virus COVID-19, particularmente para las zonas ya escenario de conflictos. Es encomiable la petición de un alto el fuego global e inmediato, que permitiría la paz y la seguridad indispensables para proporcionar la asistencia humanitaria tan urgentemente necesaria. Deseo que tal decisión se implemente de forma efectiva y rápida por el bien de tantas personas que están sufriendo. Que esta resolución del Consejo de Seguridad pueda convertirse en un primer paso valiente para un futuro de paz.

Saludo de corazón a todos vosotros, romanos y peregrinos de diferentes países. Saludo en particular a los polacos: ¡bienvenidos!, y bendigo la gran peregrinación de la familia de Radio María al Santuario de Częstochowa, que tendrá lugar el próximo sábado, en el centenario del nacimiento de San Juan Pablo II, con el lema “He encomendado todo a María”. Una bendición a esa peregrinación.

Y a todos deseo un buen domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco


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