Papa Francisco ora por las víctimas de la guerra en Mosul, 7-3-2021: «Si Dios es el Dios de la vida, de la paz, del amor —y lo es— no nos es lícito odiar, matar a los hermanos, hacer la guerra en su nombre»

* «Señor Dios nuestro enséñanos a comprender que Tú nos has confiado tu designio de amor, de paz y de reconciliación para que lo llevemos a cabo en el tiempo, en el breve desarrollo de nuestra vida terrena. Haznos comprender que sólo poniéndolo en práctica sin demoras esta ciudad y este país se podrán reconstruir, y se lograría sanar los corazones destrozados de dolor. Ayúdanos a no emplear el tiempo al servicio de nuestros intereses egoístas, personales o de grupo, sino al servicio de tu designio de amor. Y cuando nos desviemos del camino, haz que podamos escuchar las voces de los verdaderos hombres de Dios y recapacitar durante un tiempo, para que la destrucción y la muerte no nos arruinen de nuevo»

Video completo de la transmisión en directo de  13 TV  con las palabras y la oración del Papa traducidas al español

* «Te confiamos a aquellos cuya vida terrena se ha visto abreviada por la mano violenta de sus hermanos, y te suplicamos también por los que han lastimado a sus hermanos y a sus hermanas; que se arrepientan, alcanzados por la fuerza de tu misericordia»

7 de marzo de 2021.- (Camino Católico)  En el tercer día de su visita a Iraq el Papa Francisco ha volado de Bagdad a Erbil, donde se reunió con el Presidente y el Primer Ministro de la región autónoma del Kurdistán iraquí. Seguidamente se dirigió a Mosul, donde ha orado por el sufragio por las víctimas de la guerra, en Hosh al-Bieaa.

Mosul es llamada “la ciudad de los profetas”, por la presencia de las tumbas de cinco profetas musulmanes o “la madre de las dos primaveras”. El Estado Islámico ocupó durante tres años la ciudad, causando mucha destrucción y muerte. En julio de 2017 la ciudad fue liberada y desde entonces, lucha por renacer.

Hacia las 10 de la mañana, hora de Mosul, el Papa Francisco ha llegado a la ciudad para tomar parte en la Oración por las Víctimas de la guerra. Esta celebración tiene lugar en Hosh al-Bieaa, la plaza de las cuatro iglesias: siro-católica, armeno-ortodoxa, siro-ortodoxa y Caldea, destruidas entre el 2014 y el 2017 por los ataques terroristas.

El papa Francisco ha dirigido un discurso a los presentes en el momento de Oración por las Víctimas de la guerra. Ha constatado el desplazamiento forzoso de muchas familias cristianas y su trágica disminución en todo Oriente Medio, con el consecuente daño para las comunidades, las personas y la sociedad.

Seguidamente, el Papa agradeció a quienes han compartido sus testimonios y ha subrayado lo que era evidente a sus ojos: “Aquí en Mosul las trágicas consecuencias de la guerra y de la hostilidad son demasiado evidentes. Es cruel que este país, cuna de la civilización, haya sido golpeado por una tempestad tan deshumana… Hoy, a pesar de todo, reafirmamos nuestra convicción de que la fraternidad es más fuerte que el fratricidio, la esperanza es más fuerte que la muerte, la paz es más fuerte que la guerra”.

Después de las palabras del Papa, se ha procedido al momento de Oración por las víctimas de la guerra. En su intervención Francisco ha reafirmado nuestra fe en el Dios de la vida, de la paz y del amor, razón por la que, ha dicho: “a nosotros no nos es lícito matar a los hermanos en su nombre (…) no nos es lícito hacer la guerra en su nombre (…) no nos es lícito odiar a los hermanos”.

Francisco ha recordado que “no elevamos al cielo manos limpias”, por esa razón, “También nosotros, Señor, mientras te confiamos a las numerosas víctimas del odio del hombre contra el hombre, invocamos tu perdón y suplicamos la gracia de la conversión”.

Al terminar la Oración por las víctimas, se procedió a inaugurar un monumento conmemorativo de la visita de Francisco a Mosul. El texto de la Lápida dice: “Qué hermosos son los pies de los mensajeros de paz (Rom 10:15. En conmemoración de la visita de su Santidad el Papa Francisco, como mensajero de la paz y del amor fraterno, a la ciudad de Mosul y a la llanura de Nínive. Aquí donde los cristianos soportaron el desplazamiento forzoso (2003-2017) el Papa rezó por la difusión de la paz y la justicia, la convivencia serena y la fraternidad humana. Domingo 7 de marzo de 2021”.  En el video de  13 TV se visualiza y escuchan las palabras y la oración del Papa traducidas al español, cuyo texto completo es el siguiente:

PALABRAS DE SALUDO DEL PAPA

Queridos hermanos y hermanas, queridos amigos:

Agradezco al arzobispo Najeeb Michaeel sus palabras de bienvenida y agradezco especialmente al padre Raid Kallo y al señor Gutayba Aagha sus conmovedores testimonios.

Muchas gracias, padre Raid. Usted nos ha contado acerca del desplazamiento forzoso de muchas familias cristianas que tuvieron que abandonar sus casas. La trágica disminución de los discípulos de Cristo, aquí y en todo Oriente Medio, es un daño incalculable no sólo para las personas y las comunidades afectadas, sino para la misma sociedad que dejan atrás.

En efecto, un tejido cultural y religioso tan rico de diversidad se debilita con la pérdida de alguno de sus miembros, aunque sea pequeño. Como en una de vuestras artísticas alfombras, un pequeño hilo salido puede estropearlo todo. Usted, Padre, habló también de la experiencia fraterna que vive con los musulmanes, después de haber regresado a Mosul.

Usted encontró acogida, respeto y colaboración. Gracias, Padre, por haber compartido estos signos que el Espíritu hace florecer en el desierto y por habernos indicado que es posible esperar en la reconciliación y en una nueva vida.

Señor Aagha, usted nos recordó que la verdadera identidad de esta ciudad es la convivencia armoniosa entre personas de orígenes y culturas diversas. Por eso, acojo con agrado su invitación a la comunidad cristiana a regresar a Mosul y a asumir el papel vital que le es propio en el proceso de sanación y renovación.

Hoy elevamos nuestras voces en oración a Dios omnipotente por todas las víctimas de la guerra y de los conflictos armados. Aquí en Mosul las trágicas consecuencias de la guerra y de la hostilidad son demasiado evidentes. Es cruel que este país, cuna de la civilización, haya sido golpeado por una tempestad tan deshumana, con antiguos lugares de culto destruidos y miles y miles de personas — musulmanes, cristianos, yazidíes y otros— desalojadas por la fuerza o asesinadas.

Hoy, a pesar de todo, reafirmamos nuestra convicción de que la fraternidad es más fuerte que el fratricidio, la esperanza es más fuerte que la muerte, la paz es más fuerte que la guerra. Esta convicción habla con voz más elocuente que la voz del odio y de la violencia; y nunca podrá ser acallada en la sangre derramada por quienes profanan el nombre de Dios recorriendo caminos de destrucción.

PALABRAS INTRODUCTORIAS A LA ORACIÓN DEL SANTO PADRE

Antes de rezar por todas las víctimas de la guerra en esta ciudad de Mosul, en Irak y en todo el Oriente Medio, quisiera compartir con ustedes estos pensamientos:

Si Dios es el Dios de la vida —y lo es— a nosotros no nos es lícito matar a los hermanos en su nombre.

Si Dios es el Dios de la paz —y lo es— a nosotros no nos es lícito hacer la guerra en su nombre.

Si Dios es el Dios del amor —y lo es— a nosotros no nos es lícito odiar a los hermanos.

Ahora recemos juntos por todas las víctimas de la guerra, para que Dios omnipotente les conceda la vida eterna y la paz sin fin, y los acoja con su abrazo amoroso. Y recemos también por todos nosotros, para que, más allá de las creencias religiosas, podamos vivir en armonía y en paz, conscientes de que a los ojos de Dios todos somos hermanos y hermanas.

ORACIÓN

Dios altísimo, Señor del tiempo y de la historia, tú has creado el mundo por amor y no dejas nunca de derramar tus bendiciones sobre tus criaturas. Tú, más allá del océano del sufrimiento y de la muerte, más allá de las tentaciones de la violencia, de la injusticia y de la ganancia inicua, acompañas a tus hijos y a tus hijas con tierno amor de Padre.

Pero nosotros hombres, desagradecidos de tus dones y absortos en nuestras preocupaciones y ambiciones demasiado terrenas, a menudo hemos olvidado tus designios de paz y de armonía. Nos hemos cerrado en nosotros mismos y en nuestros intereses particulares, e indiferentes a Ti y a los demás, hemos atrancado las puertas a la paz. Así se repitió lo que el profeta Jonás oyó decir de Nínive: la maldad de los hombres subió hasta el cielo (cf. Jon 1,2). No elevamos al cielo manos limpias (cf. 1 Tm 2,8), sino que desde la tierra subió una vez más el grito de sangre inocente (cf. Gn 4,10). Los habitantes de Nínive, en el relato de Jonás, escucharon la voz de tu profeta y encontraron salvación en la conversión. También nosotros, Señor, mientras te confiamos a las numerosas víctimas del odio del hombre contra el hombre, invocamos tu perdón y suplicamos la gracia de la conversión:

Kyrie eleison. Kyrie eleison. Kyrie eleison.

[breve silencio]

Señor Dios nuestro, en esta ciudad dos símbolos dan testimonio del deseo constante de la humanidad de acercarse a Ti: la mezquita Al Nuri con su alminar Al Hadba y la iglesia de Nuestra Señora de la Hora, con un reloj que desde hace más de cien años recuerda a los transeúntes que la vida es breve y el tiempo precioso. Enséñanos a comprender que Tú nos has confiado tu designio de amor, de paz y de reconciliación para que lo llevemos a cabo en el tiempo, en el breve desarrollo de nuestra vida terrena. Haznos comprender que sólo poniéndolo en práctica sin demoras esta ciudad y este país se podrán reconstruir, y se lograría sanar los corazones destrozados de dolor. Ayúdanos a no emplear el tiempo al servicio de nuestros intereses egoístas, personales o de grupo, sino al servicio de tu designio de amor. Y cuando nos desviemos del camino, haz que podamos escuchar las voces de los verdaderos hombres de Dios y recapacitar durante un tiempo, para que la destrucción y la muerte no nos arruinen de nuevo.

Te confiamos a aquellos cuya vida terrena se ha visto abreviada por la mano violenta de sus hermanos, y te suplicamos también por los que han lastimado a sus hermanos y a sus hermanas; que se arrepientan, alcanzados por la fuerza de tu misericordia.

Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.

Requiescant in pace. Amen.

Francisco

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