Testimonio de Rosendo Gálvez, discapacitado: «En mi vida, lo primero Dios y los enfermos»

25 de febrero de 2012.- La historia de Rosendo Gálvez es sobrecogedora y es un testimonio de evangelización lleno de esperanza y de vida. Pese a perder progresivamente brazos y piernas progresivamente por una enfermedad, su discapacidad no le ha paralizado sino que lo ha convertido en servidor de quienes lo rodean y de los enfermos. Su amor a Dios hace que los corazones de quienes le conocen sean transformados. Una vez le hayas conocido no volverás a decir «no puedo», no volverás a encerrarte en tu dolor, incomprensión. Sólo te quedará mirar hacia adelante, mirar a los demás, mirar a Dios. Rosendo Gálvez nos enseña primero a mirar a Dios, luego a los enfermos, después a sí mismo. Rosendo nos muestra que los enfermos son protagonistas del evangelio, no sólo por ser sujetos receptores de la misericordia de Dios por su dolor y sufrimiento sino también por ser agentes activos en la evangelización.

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