Emma, monja mexicana de 97 años, celebra sus “bodas de diamante” con Cristo: «siempre hay que pedir a Dios por la perseverancia»

«Yo he sido muy feliz en mi congregación. Me siento estimada  por todas las hermanas y mi vocación me satisface. Toda mi vida he sido muy feliz. de mi casa salí a los 14 años de edad.  Mi papá no quería que yo me viniera. Cuando yo le dije que tenía deseos de ser religiosa, él me respondió que para amar a Dios no se necesita darle gritos y que podía ir a la iglesia todas las veces que quisiera. Le pregunté a mi mamá si ella me daba permiso y me contestó que lo que yo quisiera. Entré en 1940 e hice el postulantado y el noviciado»

CaminoCatólico.com.- La hermana Emma del Inmaculado Corazón de María, de 97 años, celebró recientemente sus “bodas de diamante” de consagración a Cristo. La religiosa, nacida en 1921 en Yahualica en el estado mexicano de Jalisco, celebró el 19 de julio de este año los 75 años de su primera profesión dentro de la Congregación Siervas de la Santísima Trinidad y de los Pobres.

En un mensaje remitido a ACI  Prensa, la congregación recordó que esa misma fecha la Iglesia celebra la fiesta de su fundadora, la Beata Vicenta de Santa Dorotea.

La congregación religiosa destacó que estas “bodas de diamante” significan “75 años de vivir unida al Divino Esposo y de jubilosa entrega a nuestros hermanos más necesitados, entre los que han destacado enfermos y ancianos”.

La hermana Emma ingresó a la congregación el 4 de diciembre de 1940. Su primera profesión la realizó el 16 de julio de 1943, y su profesión perpetua la hizo exactamente seis años después. Hoy se encuentra en la comunidad de la congregación en el Hospital de la Santísima Trinidad de Guadalajara, Jalisco. Hace un año la hermana Emma participó en la grabación de un video donde da testimonio de su vocación y que hemos unido a un fragmento de otro realizado hace unos días.

Hermana Emma. Foto: Cortesía de las Siervas de la Santísima Trinidad y de los Pobres
Hermana Emma. Foto: Cortesía de las Siervas de la Santísima Trinidad y de los Pobres

Emma del Inmaculado Corazón de María cuenta que ha conseguido perseverar porque “desde un principio pensé en serle fiel a nuestro Señor. Se pide la gracia para poder cumplir y para ello le ayuda a uno la oración, la fraternidad, el amor al instituto, el amor a los enfermos. Hay que pensar que no viene uno a estar en la congregación a su comodidad sino a consagrar a Dios el servicio y el apostolado. Pero siempre hay que pedir a Dios por la perseverancia”.

Emma explica que “de mi casa salí a los 14 años de edad.  Mi papá no quería que yo me viniera. Cuando yo le dije que tenía deseos de ser religiosa, él me respondió que para amar a Dios no se necesita darle gritos y que podía ir a la iglesia todas las veces que quisiera. Le pregunté a mi mamá si ella me daba permiso y me contestó que lo que yo quisiera. Entré en 1940 e hice el postulantado y el noviciado”.

Esta religiosa con 75 años cumpliendo su vocación quita toda importancia al paso que ella dio para entrar en el convento y anima a que quienes sientan la llamada den un paso al frente:  “No es para que uno tenga miedo porqué Dios le ayuda. Teniendo uno ese deseo y si Dios te llama te ayuda a superarlo todo y a pasarlo todo. Yo he sido muy feliz en mi congregación. Me siento estimada  por todas las hermanas y mi vocación me satisface. Toda mi vida he sido muy feliz”.

La congregación aseguró que en el testimonio de vida de la religiosa “podemos ver nuestro carisma vivido con radicalidad, porque ella ha sabido y se ha experimentado amada y habitada por Dios Trino y por eso ha descubierto la presencia de Dios en las personas con las que convive y les ha servido y amado como vivos templos de la Santísima Trinidad”.

Emma, aseguran, “siempre nos recuerda que la obra es de Dios y que Él nos mandara a su tiempo muchas vocaciones, y que nosotras sigamos trabajando y dando gloria a Dios nos dice”.

En medio de las dificultades sociales y contra la Iglesia en México a fines del siglo XIX e inicios del XX, surgió la Congregación Siervas de la Santísima Trinidad y de los Pobres, establecida como un instituto religioso en 1905 en Guadalajara. Su lema fue “La Caridad de Cristo nos urge”.

Con 113 años de fundación, actualmente se encuentran en diversos estados de México, atendiendo asilos, hospitales, dispensarios médicos, casas de misión y enfermería.

Para más información sobre esta congregación, puede ingresar AQUÍ.