Ana y Ernesto llamados por Dios a unirse en matrimonio, testimonian en la Vigilia del Encuentro de Jóvenes en Ávila: “No tengáis miedo al sí para siempre”

Y sentimos esta llamada con cierta urgencia, porque aunque la paciencia de Dios es infinita, a veces se pone un poco impaciente. Alguien nos dijo que el tiempo infinito de Dios y el tiempo limitado del hombre solo tienen un punto en común: Ahora mismo. Esto se traduce en que cuando Dios te pide algo te lo pide ya, no cuando se hayan cumplido las 25 condiciones que tu hayas propuesto para poder casarte”

12 de agosto de 2015.- (13 TV / Camino Católico) El sábado 8 de agosto, la cuarta jornada del Encuentro Europeo de Jóvenes de Ávila, a las 22:30 horas comenzó la Vigilia de Oración presidida por Mons. Xavier Novell, presidente del Departamento de Juventud de la Conferencia Episcopal Española. En el acto, los jóvenes rezaron a través de las meditaciones en torno a la figura de Santa Teresa y a los cantos del coro de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Cuenca.

Un momento importante de la Vigilia lo protagonizaron cuatro jóvenes que salieron a contar su testimonio, entre ellos Ana y Ernesto, un matrimonio de la diócesis de Alcalá de Henares, llamados por el Señor a formar una familia, momento que recoge el vídeo. Se casaron el pasado mes de diciembre pero se conocieron hace 10 años y empezaron a salir cuando sólo tenían 16 y 17. Y por supuesto que entonces no pensaban ni en el matrimonio, ni en ningún compromiso el uno con el otro:

“Fue con el tiempo, viviendo experiencias y creciendo juntos cuando reconocimos que nos habíamos ido haciendo el uno a la medida del otro.  El año pasado releímos nuestra historia y sentimos como Dios había estado todo el tiempo sosteniéndonos y escribiendo con nosotros cada capítulo.

Y descubrimos también que ya estaba pensando en el siguiente paso, en el definitivo. Y sentimos esta llamada con cierta urgencia, porque aunque la paciencia de Dios es infinita, a veces se pone un poco impaciente. Alguien nos dijo que el tiempo infinito de Dios y el tiempo limitado del hombre solo tienen un punto en común: Ahora mismo.

Esto se traduce en que cuando Dios te pide algo te lo pide ya, no cuando se hayan cumplido las 25 condiciones que tu hayas propuesto para poder casarte. Tuvimos que limar esas tentaciones y superar algunos miedos para darnos cuenta que no necesitábamos nada más, porque ya teníamos lo que nos hacia falta….No tengáis miedo al sí para siempre. Nosotros damos gracias a Dios por el matrimonio y por la persona que tenemos al lado, que nos cuida y nos recuerda que Cristo es fiel y nos ama.”

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