Científico Stephen M. Barr: «La ciencia avanza por un camino sinuoso, pero ese camino finalmente nos lleva a la verdad, y por lo tanto nos acerca a Dios»

* «Las preguntas que la ciencia puede responder no son tan importantes como las que responde nuestra fe. Es mucho más importante conocer a Dios que conocer cómo funciona la naturaleza… Ninguno de los cambios sociales nos puede impedir orar, amar a Dios, al prójimo y ser fieles católicos… Me preocupa lo que se llama «ateísmo científico» o «materialismo científico». Muchos afirman que la ciencia implica que nada existe excepto la materia y las leyes de la física que la gobiernan. Dios y el alma son, por lo tanto, ficciones, dicen. La ciencia, por supuesto, no supone tal cosa. Eso es sólo un «giro» filosófico que algunos han introducido en los descubrimientos de la ciencia. Va de la mano con la falsa idea de que la ciencia y la religión siempre han estado en guerra. Cualquier historiador competente de la ciencia le dirá que esto es un absoluto mito»

Camino Católico.- Casado, padre de cinco hijos, el académico del Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Delaware y reconocido científico investigador de la Sociedad Americana de Física, Stephen M. Barr, es también un católico que en esta entrevista publicada por Catholic Profiles, traducida por PortaLuz, confidencia su profunda vocación por ayudar a que las personas descubran la armonía que existe entre fe y ciencia.

“Hubo un momento en que me preocupó el hecho de que tanta gente parece perder su fe y alejarse de la Iglesia porque piensan que hay un conflicto entre la ciencia y creer en Dios. Sentí que era capaz de ayudar a las personas, pues soy un científico que ha reflexionado sobre estas cuestiones durante muchos años”, afirma Barr.

Su trabajo en física y cosmología aborda muchos de los misterios del universo físico, ¿cómo se conecta esto con su vida de fe?

– La ciencia y la fe tienen algunas raíces comunes. Lo más elemental en ambas es el sentido de asombro. También, la creencia de que el mundo tiene sentido, que las preguntas más profundas tienen respuestas, y que estas respuestas son creíbles. Por supuesto las preguntas que la ciencia puede responder no son tan importantes como las que responde nuestra fe. Es mucho más importante conocer a Dios que conocer cómo funciona la naturaleza. Sin embargo, el mundo es creación de Dios, y como tal es muy hermoso y vale la pena estudiarlo. El gran científico Johannes Kepler, que descubrió las leyes del movimiento planetario hace cuatro siglos, dijo: «Te agradezco Señor Dios Creador nuestro, que me hayas permitido ver la belleza en tu obra de la Creación». Esta fue la actitud de casi todos los grandes científicos durante siglos. Aunque no he hecho grandes descubrimientos como Kepler, me siento privilegiado de trabajar en un campo fundamental de la ciencia donde puedo ver algunas de las más profundas armonías internas de la naturaleza. La contemplación de tales cosas es una forma de oración.

¿Los cambios sociales afectan nuestra vida de fe?

– Creo que lo hacen de muchas maneras. Algunos de estos cambios son buenos y otros malos. Pero ninguno de estos cambios nos puede impedir orar, amar a Dios, al prójimo y ser fieles católicos. Pueden presentar desafíos difíciles. Pero creo que una de las razones por las que nos pusieron en este mundo es para enfrentarnos a los desafíos. Puede que no siempre estemos a la altura de ellos, pero se nos dice que no nos desesperemos. Cristo dijo: «En este mundo tendréis problemas. ¡Pero anímense! Yo he vencido al mundo». Y Santa Teresa de Calcuta dijo que no estamos llamados a tener éxito, sino a ser fieles.

¿Qué factores crees influyen en las personas para mantenerlas alejadas de Cristo y de su Iglesia?

– El que más me preocupa se llama «ateísmo científico» o «materialismo científico». Muchos afirman que la ciencia implica que nada existe excepto la materia y las leyes de la física que la gobiernan. Dios y el alma son, por lo tanto, ficciones, dicen. La ciencia, por supuesto, no supone tal cosa. Eso es sólo un «giro» filosófico que algunos han introducido en los descubrimientos de la ciencia. Va de la mano con la falsa idea de que la ciencia y la religión siempre han estado en guerra. Cualquier historiador competente de la ciencia le dirá que esto es un absoluto mito. (…)

– ¿Cómo podemos ayudar a la gente a mantenerse conectada con Cristo y Su Iglesia frente a estas influencias?

– Se están empezando a hacer muchas cosas. En 2016, algunos colegas y yo iniciamos la Sociedad de Científicos Católicos. Ha crecido rápidamente hasta alcanzar los 1.100 miembros en 44 países y sigue creciendo con fuerza. Existimos para crear compañerismo entre los científicos católicos y los estudiantes de ciencias, y por ello nos comprometemos cada vez más en la educación pública sobre ciencia y fe. (…)

¿Cómo trabaja usted en la evangelización de una sociedad tan secular?

-Con paciencia, caridad e inteligencia. Y, por supuesto, la oración. Aquellos que quieran involucrarse en el aspecto intelectual de la evangelización deben prepararse primero con el estudio. (…)

¿Qué lema tienes que te gustaría las personas conocieran? 

– Tal vez este: El conflicto no es entre religión y ciencia, sino entre religión y “materialismo científico”. O tal vez este: La ciencia avanza por un camino sinuoso, pero ese camino finalmente nos lleva a la verdad, y por lo tanto nos acerca a Dios.

Fuente:PortaLuz
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