Ivanka Nader Yaspik, bebé curada de una enfermedad rara mortal, y una mujer de 96 años liberada de un dolor que le impedía andar y dormir por intercesión de San Charbel

* La familia Nader Yaspik recibió la llamada del especialista, quien lleno de asombro e incredulidad preguntó al papá de la pequeña Ivanka: “¿a quién le rezaste?, la niña está sana, sus células son normales”. Ivanka tiene ahora 12 años y rebosa de salud. El testimonio y las pruebas de esta intercesión las enviaron a Annaya, donde está el sepulcro de san Charbel

Camino Católico.-  San Charbel Makhlouf, asceta y religioso del Líbano perteneciente al rito maronita, y el primer santo oriental canonizado desde el siglo XIII, es venerado en México con devoción ante enfermedades, problemas y dificultades. Cada 24 de julio se celebra su fiesta y en Desde la fe,  publicación de la Archidiócesis de México se han publicado dos testimonios de curación. El primero el de Ivanka Nader Yaspik, bebé que cuando tenía seis meses fue curada de una enfermedad rara mortal. El segundo el de Natividad Martínez de Casas, de 96 años liberada de un dolor que le impedía andar y dormir. En ambos casos las curaciones se produjeron porque sus familias oraron a San Charbel.

Los análisis médicos decían que Ivanka Nader Yaspik, mejicana de seis meses de edad, padecía histiocitosis de células de Langerhans, una mutación y aumento anormal en el número de glóbulos blancos, una enfermedad rara y con muy altas probabilidades de ser mortal en bebés. Nada, sino un milagro, la podía salvar. Cuenta este testimonio de curación Cynthia Fabila en Desde la fe.

Jane Sacre, abuela de Ivanka, recuerda que la niña tenía un lunar, el cual comenzó a rascarse hasta sangrarlo; el pediatra dijo que le retiraría el lunar y lo analizaría.

“Fue un infierno para la familia. El médico dijo que sus células eran anormales y que varias pruebas arrojaban que tenía 100% de probabilidad de que padeciera histiocitosis; sin embargo, enviarían las muestras a Estados Unidos con el patólogo para tener la última confirmación, y que éstas llegarían en 15 días”.

El impacto de la noticia fue tal, comenta Jane, que su yerno se desvaneció al igual que su hija.

“Mi reacción fue correr a la iglesia para pedir a Dios y a san Charbel que le devolvieran la salud a mi nieta. Lloré con una gran desesperación y el padre Yaacoub me consoló. Le dije que a la bebé le estaba poniendo el aceite de san Charbel; él me contestó que tuviera fe en su recuperación, y ambos comenzamos a rezar por un milagro”.

Días después, los padres de Ivanka hicieron una ceremonia especial, en la que con mucho amor entregaron su hija a Dios y dijeron “hágase Señor Tu voluntad”.

“Todos en la ceremonia rezamos con mucha fe. Mi yerno, dijo a mi hija ‘Amira, no llores, nuestra hija va a estar bien, ten fe en Dios’”.

Antes de los 15 días, la familia Nader Yaspik recibió la llamada del especialista, quien -dice Jane- lleno de asombro e incredulidad preguntó al papá de la pequeña Ivanka: “¿a quién le rezaste?, la niña está sana, sus células son normales”.

Ivanka tiene 12 años y rebosa de salud. El testimonio y las pruebas de esta intercesión las enviaron a Annaya, donde está el sepulcro de san Charbel.

Natividad Martínez de 96 años curada de un dolor insoportable en la rodilla que no la dejaba caminar ni dormir

La señora Natividad Martínez, de 96 años. Foto: Sergio Casas/Cortesía.

A sus 96 años, la mejicana Natividad Martínez de Casas asegura que goza de una salud envidiable; sin embargo, no siempre fue así, pues hace ocho años tuvo un padecimiento que ni los especialistas pudieron curar.

 “Nunca he sido enfermiza ni nada. Preocupé mucho a mis hijos cuando el dolor de la rodilla empeoró, al grado de que ya no podía caminar ni dormir”, relata a Vladimir Alcántara Flores en Desde la fe. Recuerda que acudieron con muchos especialistas, incluso recurrió a la medicina alternativa, pero ningún tratamiento en realidad le funcionaba.

“Francamente yo ya no podía más con ese dolor; uno de mis hijos fue con el padre Yaacoub Badaoui, -monje maronita de la Parroquia de Nuestra Señora del Líbano-, y me envió aceite de san Charbel, le indicó que me lo untara y pidiera con mucha fe, para que él intercediera para que recuperara la salud”.

El padre Yaacoub les recomendó encomendarse a San Charbel.

Emocionada, la señora Natividad asegura que había escuchado acerca del santo, aunque no conocía su historia; sin embargo, se puso el aceite en la rodilla que le dolía y le pidió a san Charbel con mucha fe y desesperación que intercediera por ella, “pues ya no podía vivir más con ese tormento”, recuerda.

 “A la mañana siguiente me desperté y yo ya no tenía ningún dolor y podía caminar perfectamente”.

Recuerda que todos en la familia estaban maravillados, pues “hasta ver no creer, como santo Tomás”, y desde entonces es una de las más fieles promotoras de san Charbel.

“Uno de mis más grandes deseos cuando llegue mi momento de estar con el Señor, es que el padre Yaacoub Badaoui sea quien oficie la Misa de mi defunción y que cuente con la imagen de san Charbel”, concluye.

La oración del asceta San Charbel era interrumpida únicamente por visitantes que buscaban consejo, la promesa de oración o algún milagro

San Charbel es el patrono de los que sufren en cuerpo y alma.

San Chárbel Makhlouf fue un asceta y religioso del Líbano perteneciente al rito maronita, y el primer santo oriental canonizado desde el siglo XIII.

Este santo nació el 8 de mayo de 1828 en Beqaa-Kafra, el lugar habitado más alto del Líbano. Creció con el ejemplo de dos de sus tíos, ambos ermitaños; y a la edad de veintitrés, dejó su casa en secreto y entró al monasterio de Nuestra Señora de Mayfuq, tomando el nombre de un mártir Sirio: Charbel.

Hizo los votos solemnes en 1853 y fue ordenado sacerdote en 1859 por Mons. José al Marid, bajo el patriarcado de Paulo I Pedro Masad. Fijó como su residencia el monasterio de San Marón en Annaya, que se encuentra 1067 metros sobre el nivel del mar.

El Padre Charbel vivió en esta comunidad por 15 años siendo un monje ejemplar dedicado a la oración, apostolado y la lectura espiritual.

Tiempo después sintió el llamado a la vida ermitaña y el 13 de febrero de 1875 recibió la autorización para ponerla en práctica. Desde ese momento hasta su muerte en 1898, se dedicó a la oración (rezaba 7 veces al día la Liturgia de las Horas), ascesis, penitencia y el trabajo manual.  Comía una vez al día y permanecía en silencio.

La única perturbación a su oración venía por la cantidad de visitantes que llegaban atraídos por su reputación de santidad. Estos buscaban consejo, la promesa de oración o algún milagro.

El cuerpo de san Charbel permaneció incorrupto durante 67 años; en 1965 dejó de exudar líquido y comenzó a descomponerse. En 1977 fue canonizado. Desde entonces miles de personas visitan el sepulcro de san Charbel.

Fue beatificado por el Papa Pablo VI el 5 de diciembre de 1965, durante la clausura del Concilio Vaticano II. Mientras que su canonización se realizó el 9 de octubre de 1977 durante el Sínodo Mundial de Obispos.

Su devoción se ha extendido en el Líbano, pero también ha cruzado las fronteras a América y en especial en México donde se lo venera fuertemente.

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