El Papa aprueba el milagro de la recuperación instantánea de un coma y decreta la canonización de Madre Teresa de Calcuta

El cirujano entró en la habitación y se encontró al paciente despierto y asintomático. «¿Qué estoy haciendo aquí?», preguntó. Sucesivos exámenes confirmaron el restablecimiento definitivo de su patología cerebral, y poco después pudo volver a su trabajo y a su vida diaria habitual. ¿Qué había sucedido? La esposa de este hombre, devota de la Madre Teresa, pidió a sus conocidos, que invocaran su intercesión para obtener su curación. «Decid a Madre Teresa que lo cure», pedía

19 de diciembre de 2015.- (13 TV  / Camino católico)  El Papa Francisco hizo el jueves 17 de diciembre de 2015, el día de su cumpleaños, un regalo a toda la Iglesia: según informa el diario Avvenire, de la Conferencia Episcopal Italiana, el Papa ha firmado el decreto con el que reconoce un milagro atribuido a la beata Teresa de Calcuta, con lo que deja vía libre a su canonización.

El diario informa también de que, «con toda probabilidad», la Madre Teresa de Calcuta será canonizada el próximo 4 de septiembre, en medio del Año de la Misericordia. Esta fecha sería hecha pública en el próximo Consistorio de cardenales con el Papa.

El milagro que va a permitir la canonización es una curación extraordinaria sucedida el 9 de diciembre de 2008, en la diócesis de Santos (Brasil). Un hombre, entonces de 35 años, padecía múltiples abscesos en el cerebro y presentaba un cuadro de hidrocefalia, y ya había sufrido un trasplante de riñón; su pronóstico comprometía directamente su vida, pero presentó una curación repentina, de modo completo y duradero.

Este hombre es ingeniero y por entonces estaba recién casado. Los primeros abscesos en el cerebro comenzaron a principios de 2008, y para el 9 de diciembre ya estaba en coma. Le llevaron de urgencia al quirófano pero por motivos técnicos, la operación no se pudo realizar. Volvió a su habitación y, al cabo de media hora, el cirujano entró en ella y se encontró al paciente despierto y asintomático. «¿Qué estoy haciendo aquí?», preguntó. Sucesivos exámenes confirmaron el restablecimiento definitivo de su patología cerebral, y poco después pudo volver a su trabajo y a su vida diaria habitual.

¿Qué había sucedido? La esposa de este hombre, devota de la Madre Teresa, pidió a sus conocidos, especialmente durante la grave crisis del 9 de diciembre, que invocaran su intercesión para obtener su curación. «Decid a Madre Teresa que lo cure», pedía. Incluso en aquella media hora en la que el paciente volvió a su habitación, un sacerdote y otros familiares se encontraban en la capilla del hospital pidiendo a Madre Teresa su intercesión.

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