Jonas Magno de Oliveira sintió la llamada de Dios a los 8 años y él es sacerdote y su madre monja contemplativa: «Estamos siguiendo a Cristo en el mismo camino»

* «Cuando uno habla de vocación, la mayoría de personas dicen: mi papá o mi mamá estaba en contra, pero no fue mi caso… mi mamá estuvo a favor, y no solo a favor, sino que ahora estamos siguiendo a Cristo en la misma vocación y, como si fuera poco, con el mismo carisma, lo que es algo bastante especial y para dar gracias a Dios»

Camino Católico.- La foto del sacerdote brasileño del Instituto del Verbo Encarnado, P. Jonas Magno de Oliveira, junto a su madre, una religiosa de vida contemplativa del mismo carisma, se volvió viral en las redes. El sacerdote ha compartido la historia detrás de este llamado a la vida consagrada en su familia.

Foto: Instituto del Verbo Encarnado

En una entrevista concedida a ACI Prensa, el P. de Olivera ha comentado que nació en un hogar católico y que fue a la edad de 8 años que despertó su interés por la vida consagrada. “Siempre íbamos a Misa, éramos católicos, aunque no participábamos en la parroquia con frecuencia”, indica.

El sacerdote explica que, al ver el celo por las almas y la preocupación pastoral por los fieles de un sacerdote diocesano, despertó en él un deseo de dedicar su vida a Dios y asegura que en un primer momento su familia pensó que ese llamado era “un sueño de niñez, que era algo pasajero”, pero él estaba seguro que no era así.

El P. Jonas indicó que su madre siempre “fue silenciosa” porque no quería forzar la vocación a la que se sentía llamado el futuro sacerdote, pero estuvo a su lado enseñándole sobre las virtudes, “siempre me educó bien. Ella se inspiraba mucho en Nuestra Señora, que siempre fue silenciosa, dejaba que Cristo hiciera lo que tenía que hacer”, señala.

A los 13 años, su mamá fue invitada a participar de un retiro de silencio, unos ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola.Mientras esperaba que su madre volviera del retiro, el P. Jonas se quedó en el seminario menor del Instituto del Verbo Encarnado, donde “el rector me ayudó a discernir sus inquietudes vocacionales y confirmé que tenía vocación”.

Al entrar en el seminario siendo hijo único, el P. Jonas tenía la preocupación de que su madre se quedara sola, sin embargo, gracias a la providencia de Dios, las religiosas del Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, rama femenina de la familia religiosa del Verbo Encarnado, la invitaron a vivir con ellas, pudiendo así estar más cerca de su hijo y acompañarlo en su camino vocacional.

Foto: Instituto del Verbo Encarnado

“Mi mamá es enfermera, entonces las religiosas la invitaron a vivir con ellas, porque necesitaban una enfermera dentro del hogar donde cuidan de personas con deficiencias mentales. Mi mamá encontró maravillosa la idea”, asegura.

El sacerdote dice que ve eso como una gracia de Dios muy grande, porque su mamá entró a vivir con las religiosas poco tiempo después que él ingresó al seminario menor.

“Ella trabajó un tiempo con las religiosas, ahí descubrió su vocación y – hallándose libre- entró al convento, realizando su noviciado. Ahí descubrió que su vocación no solo era sólo ser religiosa, sino monja contemplativa”, explica.

Luego de ingresar como religiosa al noviciado (en Brasil), la madre del sacerdote descubre su vocación contemplativa y viaja a Tuscania (Italia) para continuar su formación monástica, donde vive actualmente.

El P. Jonas cuenta que él continuó con su formación y el 8 de mayo de 2020 fue ordenado sacerdote. Actualmente tiene su residencia en Roma y da gracias a Dios “por estar tan cerca de mi mamá” y así poder ir a visitarla.

Foto: Instituto del Verbo Encarnado

“Doy gracias por estar aquí, estar como sacerdote, de misión, trabajando, ayudando”, resalta.

El sacerdote subraya que la decisión de su madre de consagrar su vida a Dios fue un “regalo espectacular” y resaltó que para él es como un premio el que su mamá sea religiosa, “una esposa de Cristo”.

“Cuando uno habla de vocación, la mayoría de personas dicen: mi papá o mi mamá estaba en contra, pero no fue mi caso… mi mamá estuvo a favor, y no solo a favor, sino que ahora estamos siguiendo a Cristo en el mismo camino, en la misma vocación y, como si fuera poco, con el mismo carisma, lo que es algo bastante especial y para dar gracias a Dios”, concluyó.


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