La nueva vida de los refugiados rescatados por Francisco: “Teníamos mucho miedo. Muchas gracias al Papa, es un milagro, nos ha salvado”

* “Querría decir a Europa que no somos terroristas, no somos yihadistas”

* “Queremos paz, vivir tranquilos, que termine la guerra y podamos regresar a nuestra tierra. Queremos regresar a nuestra tierra”

 

22 de abril de 2016.- (13 TV  / Camino católico)  Supieron que lo peor había pasado a las diez de la noche de un viernes, cuando aún estaban en el campo de refugiados. Pocas horas después, iban en el avión con el Papa Francisco, quien además les dio personalmente la bienvenida en suelo italiano. 

«Gracias. Aprecio mucho todo lo que usted ha hecho por nosotros”. «Gracias Papa…”, dijeron a Francisco. Después de cinco años de guerra, de destrucción y de bombardeos, la  Comunidad de San Egidio  les recibió en Roma con flores. 

Naur tiene 31 años. Es una ingeniera bioquímica, y en Francia se especializó en microbiología. Su marido es ingeniero agrícola y se llama Hasan. Las bombas destruyeron completamente su casa. El viaje a escondidas hasta Lesbos con su hijo Riad les costó unos 5.000 euros. Los traficantes les llevaron 15 horas dentro de un camión para animales:

«Quiero que mi hijo tenga un futuro, un buen futuro y que tenga una vida, como la que yo tenía antes de la guerra», dice Naur . Por su parte el esposo Hasan expresa que «me gustaría encontrar un trabajo, me gustaría trabajar en mi campo como en Siria. Me gustaría quizá continuar mi tesis. En primer lugar querría decir a Europa que no somos terroristas, no somos yihadistas”. 

Para la pequeña Masha, de 8 años, a partir de hoy esconderse es sólo un juego. Ahora puede vivir en paz, con su hermano Omar de 6 años, y sus padres, Wafa y Zamalka. Él reparaba impresoras, y ella tenía una peluquería: 

«Cuando llegamos, mis dos niños tenían fiebre alta. Pero a pesar de eso han ido a la escuela. Y también nosotros nos hemos apuntado. Nos sentimos al seguro. Y felices”, asegura Zamalka. «Queremos paz, vivir tranquilos, que termine la guerra y podamos regresar a nuestra tierra. Queremos regresar a nuestra tierra”, añade Wafa.

El profesor Ramy y la modista Suhila decidieron escapar cuando sus hijos cumplieron edad militar. No quieren que los maten. Pero sobre todo, no quieren que se conviertan en asesinos: 

«Teníamos mucho miedo a que nos mandaran de vuelta a Turquía. Muchas gracias al Papa, es un milagro, nos ha salvado”, manifiesta complacida Suhila. Y Ramy dice que “por fin sentimos un poco de paz, después de tantos años de guerra. Por fin una mañana tranquila, llena de paz. Estamos muy contentos”. La esposa concluye: «Esperamos que termine la guerra, que haya paz y podamos regresar a Siria”. 

En su primer día en Italia han comenzado a estudiar italiano. Rachid quiere ser cirujano, y Abdel Majid sueña con ser dentista. Todos quieren regresar un día Siria. Aunque allí sólo les queda una cosa. 

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