Manolo Portabella y Paco Segarra, publicitarios: “El mundo sin Dios es un circulo vicioso, un vacío”

Los dos abandonaron la práctica de la fe por crisis personales y como consecuencia de su reconversión crearon la Fundación Kolbe para anunciar el evangelio

 

* Manolo Portabella : “Fui educado en una familia católica tradicional, pero durante unos años tuve un alejamiento de la religión total y absoluto, coincidiendo con la adolescencia. Mi vuelta a la fe fue poco a poco, no fue una caída del caballo y una iluminación”

* Paco Segarra: “Me alejé de la Iglesia al estudiar filosofía. No dejé la fe sobre todo desde el punto de vista del sentimiento pero si de la razón. Después lo que se produce es un proceso de angustia y ansiedad, que me lleva a una depresión. Para evitar que mis hijos tuvieran la sensación de que no se donde agarrarme decidí llevarlos a misa los domingos sin yo creer. A lo largo de los años fui leyendo textos y viendo como la gracia de Dios actuaba en mi. No fue una caída del caballo paulina, sino un proceso”

24 de noviembre de 2009.- (Intereconomia TV / Camino Católico) Manolo Portabella y Paco Segarra,  son dos barceloneses de 51 y 54 años que anuncian el Evangelio. No lo hacen desde un púlpito sino desde una peculiar agencia de publicidad que crearon en 1992: la Fundación Kolbe. Sus trabajos han cambiado la proyección de la imagen de la Iglesia, al menos en aquellas campañas que les encargan instituciones eclesiásticas para difundir su mensaje.  Los ha entrevistado este sábado Gonzalo Altozano en Intereconomía TV para “No es bueno que Dios esté solo” y su testimonio de fe puede visualizarse íntegramente en el vídeo.  Lo que piensan, viven y trasmiten queda sintetizado en una de sus frases: “El mundo sin Dios es un circulo vicioso, un vacío”.

Dicen que se consideran “publicitarios católicos. Si el adjetivo pasara a ser sustantivo, perdería fuerza el matiz profesional, que es el que queremos subrayar. Lo que nosotros queremos hacer en la Fundación Kolbe es publicidad católica”, explica Manolo Portabella.

Con su trabajo quieren contrarrestar una tendencia que en última instancia se remonta a la Revolución Francesa, cuando «la Iglesia deja de apostar por la calidad de las artes y de la literatura y degenera en la estética de la estampita y el cromo». No por culpa suya, sino porque es adonde la reduce «la separación de la religión de la vida cotidiana» que produjo aquel acontecimiento histórico. Paco Segarra sentencia que “la masonería ha conseguido que la fe se viva al nivel de la conciencia, en una esfera muy privada y que desaparezca cualquier símbolo de la fe de la calle. La gastronomía, la música las costumbres, eso estaba en la calle. Quizá el siguiente paso de la Fundación Kolbe será volver a poner en la calle productos, hábitos y costumbres  cristianas».

Cuando empezaron, Manolo y Paco pensaban desarrollar su trabajo como publicitarios  “divirtiéndonos, ganando el máximo de dinero posible, ganando premios en los festivales publicitarios y, hacer vender a los clientes sus productos”. Sin embargo Paco Segarra cuenta que “alrededor del año mil novecientos noventa sufro un proceso de conversión o reconversión, porque nunca había dejado de ser cristiano y católico. Entonces nos planteamos como podemos hacer algo, un apostolado a favor de la Iglesia. Manolo me contó que su hermano abogado, que acababa de fallecer, dedicaba parte de su jornada a defender gratis a gente de barrios marginales de Barcelona: prostitutas, camellos….Y nos planteamos: ¿Por qué nosotros no usamos nuestra profesión como creativos para ayudar a la Iglesia a anunciar el evangelio? Y ahora hace 20 años, en 1992 surge la idea de la Fundación Kolbe”.

Paco Segarra explica que “me alejé de la Iglesia al estudiar filosofía. No dejé la fe sobre todo desde el punto de vista del sentimiento pero si de la razón. Después lo que se produce es un proceso de angustia y ansiedad, que me lleva a una depresión, donde todo se tambalea, donde no hay suelo bajo mis pies, donde no hay nada. Para evitar que mis hijos tuvieran la sensación de que no se donde agarrarme decidí llevarlos a misa los domingos sin yo creer. A lo largo de los años fui leyendo textos y viendo como la gracia de Dios actuaba en mi. No fue una caída del caballo paulina, sino un proceso.”

Por su parte, Manolo Portabella también sufre un proceso de reconversión: “Fui educado en una familia católica tradicional, con una religiosidad muy tradicional, pero durante unos años tuve un alejamiento de la religión total y absoluto, coincidiendo con la adolescencia. Mi vuelta a la fe fue poco a poco, no fue una caída del caballo y una iluminación.”

La fe que se vivía en la familia de Manolo Portabella “era una religión de castigo. Vivíamos en un valle de lágrimas. Ahora asumo con alegría que Dios es amor y es humor, pero entonces era impensable para mi”.

Los procesos de reconversión de Paco y Manolo que culminaron con la creación de la Fundación kolbe les puso en el camino de la misión apostólica que Paco Segarra define con claridad: “Como decía Juan XXIII nuestra misión como cristianos es la siembra y no la cosecha. Nosotros estamos sembrando y el éxito que lo disfrute otro”. Explican que sus creatividades para anunciar el evangelio son«sólo una llamada de atención, una sacudida por si a alguien le llega y le hace pensar y reflexionar, pero es también muy aparente, no toca el fondo del alma ni pretende sustituir la oración y la vida espiritual», comenta Paco Segarra. Afirman que nunca les han llamado irreverentes.

No obstante no rehúyen ningún tema por difícil que sea y han creado carteles invitando a ella porque es fuente de curación: “La Eucaristía te da fuerzas y te sana. Recibir el Cuerpo de Cristo es la mejor medicina. Ir a misa los domingos esta bien, pero Cristo quiere  que estemos más cerca de Él. Hay que verle más”.

Su deseo es llevar el mensaje, en particular, a quienes andan alejados de Dios.En la profesión les tomaron al principio por unos«bichos raros», pero lo cierto es que ahora todo se ha normalizado y“valoran la calidad de los trabajos,  no tanto por la creatividad como por la fuerza del mensaje» mismo.

Ejerciendo su misión creativa de anunciar el evangelio están convencidos que actualmente en España si no hay una persecución anticatólica quemando iglesias, sí la hay más sutil: «Es la muerte civil, el ostracismo, la marginación en los medios. La imagen de la Iglesia está absolutamente manipulada e incita al odio a la Fe. Los medios de comunicación, el mundo, siguen abofeteando, latigando  y maltratando a Jesucristo porque la Iglesia es el cuerpo de Cristo».

Todo su celo apostólico queda resumido al final de la entrevista por su propia experiencia personal al vivir sus reconversiones y al definir con claridad a dúo que sucede cuando se vive sin contar con el Señor: “El mundo sin Dios es un círculo vicioso –afirma Segarra-, un vacío –sentencia Portabella-“.