Mª del Carmen Martín es Misionera Idente y científica de Terapia Celular: «Dios Padre me invitó a estar más cerca de Él y es el centro de mi vida y de mi entrega a los demás»

* «Tenemos esa vocación universal a la que todos estamos llamados: la santidad. Cada uno debe ver dónde Cristo les dice que la realice. Cuando Cristo se hace presente en tu vida y te muestra su voluntad, todo lo mundano se queda corto, vacío. En la actualidad, sigo investigado en Biotecnología y además vivo en comunidad una especial consagración a Él en el carisma idente. La llamada de Dios la vivo con la paz y la certeza de que Cristo está siempre con todos nosotros: «Y saber que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 20). Él nos da su gracia constantemente para ser luz y esperanza en medio de este mundo herido por la pandemia. Somos «el ahora de Dios», como nos decía el Papa Francisco a los jóvenes en Christus Vivit y esto nos invita a ser testigos y dar testimonio diario de nuestra fe y en comunión con la Iglesia, para saciar la gran sed de Dios que hay en la actualidad. Dios en esta pandemia se manifiesta en lo pequeño, en lo sencillo: en una mirada, en un gesto, en una palabra, una noticia, en la oración. Me emociona ver a tantas personas, a tantos santos anónimos, que dan su vida diariamente para que poco a poco vayamos superando esta pandemia. Y lo más importante es que Cristo se hace presente en mi fragilidad humana y me muestra que sin Él no soy nada y con Él lo puedo todo»

A.L.M. / Camino Católico.- María del Carmen Martín Astorga, nació en Archidona en 1994, tiene 26 años y es Misionera Idente, graduada en Biotecnología y Máster en Terapias Avanzadas e Innovación Biotecnológica por la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid). También ha cursado estudios de Experto en Ética para el Profesional Sanitario y el Máster de Profesorado en la especialidad de Biología y Geología en la Universidad de Málaga. Trabajó en el Hospital Vall d’Hebron en Barcelona donde se especializó en cáncer de colon bajo la dirección de Santiago Ramón y Cajal Agüeras. En la actualidad, realiza sus estudios de investigación en terapias celulares en salud humana y veterinaria en la Universidad de Málaga. También, lleva a cabo charlas de divulgación científica en la universidad, colegios e institutos sobre su trabajo y el diálogo entre la ciencia y la fe.

María del Carmen Martin explica su testimonio de conversión y vocación en la web de la Diócesis de Málaga y dice sobre su trabajo científico:

“Estudié biotecnología, una rama específica parecida a la biología, para entendernos, que actualmente está en auge y me dedico los últimos años a la investigación, ahora mismo concretamente en biología molecular y centrada, sobre todo, en desarrollar nuevas terapias que ayuden en un futuro a su aplicabilidad en humanos. Formo parte de un proyecto de investigación sobre terapia celular en medicina veterinaria en la Universidad de Málaga para evaluar el potencial de las células madre mesenquimales de diferentes especies y su aplicabilidad en diversas patologías en animales. Dado que los animales sufren patologías muy similares a las humanas, los resultados de esta investigación ayudará a desarrollar nuevas terapias de gran utilidad en la medicina humana”.

En otra entrevista en Aleteia, María del Carmen detalla su camino vital de fe comenzando por la educación en su infancia:

“Desde muy pequeña me inculcaron los valores cristianos. Sobre todo fue con mi madre. Con ella iba a misa, a catequesis y también participaba como voluntaria en Caritas parroquial. Allí pude ver desde muy joven las diferentes realidades de muchas familias y esto me ayudó a seguir creciendo en la fe y en el servicio a los demás”.

Mª Carmen Martín Astorga en el segundo congreso de la juventud Idente de España

El encuentro con Dios Padre con una oración que le enviaron

Pero su experiencia fue más allá de su familia:

“Para mí fueron muy importante los encuentros, viajes… con otros jóvenes creyentes. Sobre todo en mi etapa universitaria”.

Y la fe heredada siempre puede estar ahí. Pero la vida cambia por completo cuando te encuentras con una persona, con un Dios que es tu Padre y te quiere.

“Fue aquí, terminando mi último año de carrera, donde tuve un encuentro más profundo con Dios Padre”.

Ese año fue personalmente complicado para María del Carmen Martín. Entre apuntes, ciencia y más ciencia, un día, uno de sus compañeros de estudio, le envió una oración que decía:

Adéntrate en mi reino…

«Hijo mío, que estás en la tierra,

haz que tu vida sea

el mejor reflejo de mi nombre.

Adéntrate en mi reino

en cada paso que des,

en cada decisión que tomes,

en cada caricia y cada gesto.

Constrúyelo tú por mí, y conmigo.

Esa es mi voluntad

en la tierra y en el cielo.»

(J.M. Olaizola, sj)

María del Carmen cuenta lo que experimentó cuando leyó esta oración: “En ese momento, sentí cómo Dios Padre me invitaba a estar más cerca de Él y a vivir un mayor compromiso en mi fe”.

Dios Padre, pasa a ser el centro de su vida

Mª Carmen Martín Astorga

 “Desde pequeña siempre me preguntaba sobre el porqué de las cosas”. A Mari Carmen le gustaba mucho ver documentales sobre ciencia y hacer experimentos en casa. «Así iba creciendo mi interés por las ciencias: las matemáticas, la biología, la física, etc. Por ello, decidí estudiar biotecnología, por su carácter multidisciplinario”.

Una fe renacida, una buena familia, una carrera difícil y apasionante… Pero su vida todavía iba a cambiar más:

“Más que mi vida, diría que lo que ha cambiado radicalmente es mi relación con Dios Padre. Ahora, Él es el centro de mi vida, de mi oración y de mi entrega a los demás. Es vivir la santidad a la que todos estamos llamados, en el día a día, en nuestra profesión. En la actualidad, sigo investigado en Biotecnología y además vivo en comunidad una especial consagración a Él en el carisma idente”.

María del Carmen decide que su vida tiene que ser entera para Dios. Aunque parezca increíble, o haya gente que no se lo crea, sigue habiendo mujeres de 26 años que deciden consagrarse.

Y ella ha elegido ser misionera idente. Todavía no ha podido realizar los votos debido al coronavirus -tendría que haberlos hecho el pasado 2 de febrero- pero mientras espera vive en comunidad preparándose para este paso:

“Justo, porque este año cumplo ya dos años en esta institución de los Misioneros y Misioneras Identes, y a partir de este momento ya puedo hacer mis votos temporales. Aunque ahora por el tema de la pandemia se han aplazado, para mí es una alegría seguir diciendo sí a Cristo en este carisma cada día”.

La gracia de Dios ha hecho confluir que María del Carmen Martín combine la vida consagrada con la biología molecular y ella lo explica así:

“Dios se presenta donde menos te lo esperas. Terminando mi carrera universitaria, conocí a los Misioneros y Misioneras Identes en un proyecto que se llama Parlamento Universal de la Juventud, y fruto de ello me enamoré. Seguí conociéndolos, y su examen ascético-místico, que es propio de su carisma, me hizo poco a poco enamorarme de Cristo y de esta institución. En la actualidad sigo investigando y vivo cerca de Cristo diariamente, compartiendo vida en comunidad.

Los Misioneros y Misioneras Identes somos un instituto de vida consagrada y nuestra misión apostólica se centra, fundamentalmente, en dos ámbitos: el primero, el diálogo con los intelectuales para la propagación y la defensa de la verdad revelada. Lo segundo es el apostolado con los jóvenes, jóvenes que han perdido la fe, que no la alcanzaron nunca o están en crisis. Esos dos pilares son la seña de identidad de nuestra institución y marcan mi día a día en ese diálogo con los jóvenes, en la universidad, donde trabajo, como misión dentro de este carisma.”

Cumplir la voluntad de Cristo

Al preguntarle por cómo vives su llamada en este mundo herido por el Covid responde:

“La vivo con la paz y la certeza de que Cristo está siempre con todos nosotros: «Y saber que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 20). Él nos da su gracia constantemente para ser luz y esperanza en medio de este mundo herido por la pandemia. Somos «el ahora de Dios», como nos decía el Papa Francisco a los jóvenes en Christus Vivit y esto nos invita a ser testigos y dar testimonio diario de nuestra fe y en comunión con la Iglesia, para saciar la gran sed de Dios que hay en la actualidad.

Dios en esta pandemia se manifiesta en lo pequeño, en lo sencillo: en una mirada, en un gesto, en una palabra, una noticia, en la oración. Me emociona ver a tantas personas, a tantos santos anónimos, que dan su vida diariamente para que poco a poco vayamos superando esta pandemia. Y lo más importante es que Cristo se hace presente en mi fragilidad humana y me muestra que sin Él no soy nada y con Él lo puedo todo”.

Para concluir María del Carmen Martín responde a algo que obedece a lo considerado por el mundo como políticamente correcto: La vida consagrada la podemos ver como algo pasado de moda, lejano, una locura sin sentido. ¿Cuál es el sentido que tiene para ti hoy?

“Siempre me lo preguntan. Se encuentran a una chica del mundo de la ciencia que es consagrada y les extraña. Pero hay que tener en cuenta que tenemos esa vocación universal a la que todos estamos llamados: la santidad. Cada uno debe ver dónde Cristo les dice que la realice. Cuando Cristo se hace presente en tu vida y te muestra su voluntad, todo lo mundano se queda corto, vacío. En estos tiempos de pandemia seguramente todos nos hemos planteado muchas cosas, y les animo a que se hagan esta pregunta: «¿Cristo, qué quieres de mí?» Y que respondamos generosamente a esa vivencia y le demos el sí que le dio María”.


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