Miguel Aranguren, novelista: “La oración es el trato de tú a tú con Dios, es el momento en el que nos despojamos de nuestro yo y volvemos a ser una criatura en las manos de Dios”

“Somos imagen y semejanza de Dios y por lo tanto todo lo nuestro le interesa, le parece apasionante. Todo lo humano habla de nuestra sed de Dios, del afán de Dios y del afán que Dios tiene de nosotros mismos. Yo hecho de menos en la narrativa contemporánea que los personajes abran un poco más su expectativa hacia lo divino”

16 de mayo de 2016.- (Intereconomia TV  / Camino CatólicoMiguel Aranguren,  novelista, nacido en Madrid en 1970, fue el protagonista en noviembre de 2012 del programa “No es bueno que Dios esté solo” de Intereconomía  en el que fue entrevistado por Gonzalo Altozano y que hoy recuperamos.  Su encuentro personal con Cristo lo cuenta Aranguren al referirse a «un momento especial e íntimo. Tengo 17 años, estoy en una playa del este de África, frente al Océano Índico, y sin darme cuenta acabo pensando que soy algo más que un adolescente que ha caído en medio del mundo. Me pregunté si Dios no querría contar conmigo, más en concreto si Cristo no querría contar conmigo». En aquella experiencia comprendió mucho de la fe que le enseñaron  en casa y en el colegio y asegura que «Dios no sigue el discurso de los hombres, tiene sus propios planes”. En el vídeo pueden verse los momentos en los que el novelista explica su testimonio de fe.

Miguel Aranguren se casó en 1998 y tiene cuatro hijos. Pese a que de joven era un trotamundos afirma que «tener familia me hace aprovechar mejor el tiempo. Mi familia es el mejor de los viajes y la mayor de mis fortunas». Ha experimentado que«el hogar es iglesia doméstica. Lo creo, lo vivo… y lo pido. A mi familia la tengo puesta en manos de San José. Y creo en la presencia de los ángeles: los niños, el matrimonio, el mismo hogar lo tienen propio. El hogar es iglesia doméstica porque aquí se respira lo que es Dios, pues Dios es una realidad familiar».

Comentando sobre si haría una novela protagonizada por Dios reflexiona: “Somos imagen y semejanza de Dios y por lo tanto todo lo nuestro le interesa, le parece apasionante. Todo lo humano habla de nuestra sed de Dios, del afán de Dios y del afán que Dios tiene de nosotros mismos. Yo hecho de menos en la narrativa contemporánea que los personajes abran un poco más su expectativa hacia lo divino”.

«Me parece divertido ver cómo Dios se las arregla para llegar a todo tipo de corazones». Según Miguel Aranguren “la oración es el trato de tú a tú con Dios. A veces es un momento que requiere una especial afirmación de la voluntad porque el entorno no nos ayuda. La oración es el momento en el que nos despojamos de nuestro yo, de nuestras seguridades, de nuestras grandezas, de nuestras novelas, de nuestros aplausos, de nuestros fracasos y volvemos a ser una criatura en las manos de Dios”.

Así se lo plasmó la Madre Teresa de Calcuta en una carta que le escribió, donde junto a la firma aparecía en pocos trazos a lápiz una mano, y en medio de la mano, un bebé y una cita de Isaias. Aranguren se encontró con ella en algunas ocasiones: «Me impactó. Era -lo digo en tono jocoso- muy fea, muy pequeña, muy arrugada, muy doblada… Pero tenía un halo de misticismo que durante unos instantes me hizo sentir la realidad del cielo».

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