Paula K. Peyton quedó embarazada tras una violación pero resistió a las presiones para abortar gracias al consuelo de la Virgen María

* «Voy a llamarlo lo que fue: Desprecio. Se creyeron muy inteligentes cuando llamaron a mi hijo “engendro de Satanás”, “bebé de Satanás”, “producto de una violación,” y “maldito”, entre otras cosas. Y ustedes se sintieron con el derecho de “advertirme” de los peligros de traerlo al mundo. Fue María la que me consoló durante las largas noches en las que me quedaba despierta pensando en la forma en que ustedes trataban a mi hijo.  Pensaba en su fe, en la vergüenza y el acoso que debe haber sufrido en su época, y aquel humilde nacimiento que celebramos cada diciembre.  Su propio hijo – nuestro Señor y Salvador – fue el objetivo del infanticidio que se dio poco después de su nacimiento»

16 de marzo de 2018.- (Paula K. Peyton / Salvarel1 / Camino Católico) Queridas personas que despreciasteis al hijo que esperaba:

Voy a llamarlo lo que fue: Desprecio. Se creyeron muy inteligentes cuando llamaron a mi hijo “engendro de Satanás”, “bebé de Satanás”, “producto de una violación,” y “maldito”, entre otras cosas. Y ustedes se sintieron con el derecho de “advertirme” de los peligros de traerlo al mundo.

En su mente, mi bebé era sólo una extensión de su padre violador, que no traería nada más que penas y dolores de cabeza para una servidora y el mundo. Estoy segura de que el haber decidido quedarme con mi bebé a pesar de ser un “producto de violación” los hacía sentir incómodos y hasta enojados, no se podían imaginar por qué alguien podría querer un bebé con tan despreciable y repugnante origen, y cuando se dieron cuenta de que yo lo amaba, trataron de intimidarme y de empujarme a abortarlo.

Al igual que todos los acosadores, se pasaron por alto las cosas importantes de mi hijo y se centraron en algo que era irrelevante y completamente fuera de su control: su concepción. Y al igual que todos los niños víctimas de acoso, se merece una mejor denominación que la que ustedes eligieron para él.

La realidad es que este bebé le arranca sonrisas a todo el mundo a donde quiera que va y ¡También es muy risueño! El martes se vistió de elfo –en la imagen de la izquierda- para asistir a una fiesta en el árbol de ángeles que nuestra iglesia ofrece a los niños desfavorecidos de la escuela primaria cercana y los niños estaban muy emocionados de verlo.

Él hace feliz a la gente porque es muy alegre e irradia luz.  Éste es el niño que ustedes atacaron. Este dulce y risueño bebé. Y yo soy la madre a la que trataron de intimidar para que lo abortara.

Muchas veces durante mi embarazo, me preguntaba cómo le hubiera ido a la Virgen María si hubiera sido una adolescente embarazada en este siglo. Nacida en una familia pobre en las colinas de Galilea y desposada con un humilde carpintero, la vida de María parecía que estaba condenada la mediocridad y pobreza. Y fue el útero de esta pobre joven soltera el cual Dios eligió para bendecir al mundo con la vida de Jesús.

Fue María la que me consoló durante las largas noches en las que me quedaba despierta pensando en la forma en que ustedes trataban a mi hijo.  Pensaba en su fe, en la vergüenza y el acoso que debe haber sufrido en su época, y aquel humilde nacimiento que celebramos cada diciembre.  Su propio hijo – nuestro Señor y Salvador – fue el objetivo del infanticidio que se dio poco después de su nacimiento. Leemos acerca de esto en Mateo: “Los Magos anunciaron el nacimiento del verdadero rey de los judíos y esto enojo tanto al Rey Herodes (la elección del pueblo) que luego intentó preservar su poder ordenando el asesinato de todo bebé en las cercanías de Belén para asegurarse de que Jesús fuera eliminado”.

La masacre de inocentes, como se la conoce, es muy similar a lo que pasa hoy en día con los bebés que son amenazados por el aborto. Los bebés que nacen de madres pobres, solteras y/o adolescentes son intimidados por mentes débiles, como la suya, que sólo los ven como un inconveniente para el sistema de apoyo del gobierno ya obsoleto. Y puedo hablar de mi propia experiencia sobre la intimidación de los niños concebidos en una violación. Viví en carne propia como ustedes criticaban a mi bebé mientras él se movía en mi vientre, siendo su único delito el tener la audacia de seguir viviendo.

Me pregunto si María viviera en el mundo de hoy, ¿serían nuestras amigas modernas su apoyo y le ayudarían a dar la bienvenida al niño Jesús con amor? ¿O intimidarían a su hijo no nacido de la misma manera que ustedes intimidaron al mío presionándola a que se practicara un aborto de la misma manera en que me “alentaban” a mí?

Con base en lo que ustedes me hicieron pasar, me duele decir que creo que pasaría lo segundo. Y si Jesucristo, después de haber sido intimidado debido a las circunstancias de su concepción y el nacimiento, podría haber sido asesinado antes de que tuviera la oportunidad de salvar el mundo, ¿Qué otros dones nos estamos perdiendo cuando las mujeres son intimidadas para que aborten a los bebés poseedores de estos dones?

¿Las curas para el cáncer, VIH / SIDA y otras enfermedades devastadoras? ¿El final de la trata de personas, el desarrollo de armas nucleares y la guerra? O, tal vez, todo lo anterior y mucho más.

No sé todavía cuáles son los dones que mi hijo trajo consigo a la tierra, aunque es obvio que la alegría es uno de ellos. Y esto será más que evidente el día que interprete el papel del niñito Jesús en la posada de Navidad.

Cuando pienso en la historia de mi hijo Caleb: concebido en violación, acosado, amenazado por el aborto, nacido, amado … bueno, él no vino a salvar el mundo, pero en muchos aspectos, me salvó a mí por haberme dado una razón para seguir viviendo después de la devastadora violación. Pero ustedes vieron lo contrario, la falsa noticia que se inventaron para evitar enfrentarse con la realidad de que un niño concebido en circunstancias malas es un niño con tanto derecho a vivir como ustedes.

Es por eso por lo que le pusieron nombres horribles y le intimidaron antes de que pudiera salir de mi vientre. Y es por eso por lo que intentaron hacer todo lo posible para convencerme de que era un “maldito” “un engendro de Satanás” no deseado en lugar de un regalo de Dios.

La única maldición de Satanás llegó a mí a través de sus mal intencionados consejos, y agradezco a Dios por la sabiduría de darme cuenta de esto desde el principio, así como le agradezco el darle a cada persona un valor inalienable. Eso incluye a mi hijo y al resto del mundo.

Y a ustedes… bueno, quiero que sepan que los he perdonado y rezo por ustedes y pido porque vean su terrible error. Pido porque reconozcan la verdad. Y que lleguen a conocer al bebé que cambió mi vida en todos los sentidos. Pido por que puedan sentir a Dios a través de mi hijo – cada vez que sonríe, no hay nada más que sentir, que el cálido amor de Dios.

Y pido para que no vuelvan a intimidar a otro niño, independientemente de cómo él o ella fuera concebido. Porque si hablamos del verdadero Niñito Jesús o el bebé que interpreta al Niñito Jesús en una pastorela y a un duende en una fiesta de Navidad, todos los bebés merecen más de lo que ustedes han dado mi hijo.

Espero que actúen mejor en el futuro. Espero que ayuden en lugar de intimidar y destruir. Espero que se amen a sí mismos lo suficiente como para comenzar a amar a los demás.

Con cariño.

La mamá del duende

Paula K. Peyton

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