Shamira, universitaria en Alepo: «La santidad significa estar dispuesta a morir por la fe»

* «Intento estar siempre contenta porque sé que Dios existe. Sé que Jesucristo murió por mis pecados y los pulverizó. El bien es más fuerte que el mal. Hay que mantener la esperanza firme y seguir luchando con fuerza cuando no se vislumbra ningún camino. Aquí nunca descartamos la posibilidad de entregar la vida a causa de nuestra fe»

18 de junio de 2016.-(Raquel Martín /Alfa y Omega  / Camino Católico)  «Me llamo Shamira y tengo 20 años. Soy siria, pero me quiero ir de este país en guerra en cuanto acabe mis estudios. Somos cinco hermanas y un varón. Todos están ya fuera del país excepto mi padre. He logrado las mejores calificaciones de mi clase. Tengo la experiencia de que el bien es más fuerte que el mal».

Entre el ruido de los bombardeos continuos, los misiles, el miedo a los francotiradores, el sonido de las alarmas, la falta de agua, los cortes continuados de electricidad, la poca comida… en medio de la guerra, la vida sigue. En Alepo, la ciudad sitiada y más castigada del conflicto sirio, hay vida. Se estima que unas 300.000 personas permanecen en este lugar.

Entre ellas están 17 jóvenes procedentes de pueblos cercanos que siguen luchando día a día por ir a clase y vivir cada momento con toda su plenitud. Están alojadas en la residencia universitaria del Vicariato Apostólico Latino, que se encuentra en la zona de Chahba al Yadida. Saben que cada día puede ser el último de su vida. Que se levantan por la mañana para ir a clase y estudiar sabiendo que tal vez no regresarán por la noche a la residencia. Son chicas cristianas que han vivido persecución en sus pequeños pueblos de origen y después en Alepo.

Shamira es natural de Tal Hasel, una localidad a unos 30 kilómetros de Alepo, que ahora está totalmente ocupada por los terroristas del Daesh. Estudia el último año de Magisterio.

– ¿Cómo está tu familia?

– Bien, gracias a Dios. Todos están fuera del país, solo mi papá permanece en Siria hasta que yo termine de estudiar este año. Después también nos iremos. Sin embargo, una compañera mía de la residencia tiene a sus familiares secuestrados por estos yihadistas. Otra salió de casa abandonándolo todo junto con su familia huyendo de estos pueblos ocupados.

Yo estoy estudiando y quiero salir de Siria para tener la posibilidad de hacer algo en mi vida. No puedo desperdiciar tantos años de sacrificio de mi familia. Sería una ingratitud.

– ¿Cómo haces para costearte tus estudios?

– Trabajando y ahorrando. En los veranos trabajo incluso hasta un mes después de que empiece la universidad. Siempre comienzo tarde las clases, hasta juntar el dinero para mantenerme durante el año. Por supuesto que es poquísimo, pero gracias a Dios puedo estudiar. Si Dios quiere este año termino.

– ¿Y cómo vives tu fe?

– Como nunca. Intento estar siempre contenta porque sé que Dios existe. Sé que Jesucristo murió por mis pecados y los pulverizó. El bien es más fuerte que el mal. Hay que mantener la esperanza firme y seguir luchando con fuerza cuando no se vislumbra ningún camino.

Aquí nunca descartamos la posibilidad de entregar la vida a causa de nuestra fe. La santidad significa que tengo que estar dispuesta a morir y a dar testimonio de mi fe cristiana si un yihadista me ofrece convertirme al islam o morir.

Raquel Martín
Responsable de Comunicación de Ayuda a la Iglesia Necesitada