Yousef Azizeh, joven de Belén, quedó en estado de coma, los médicos querían desconectar su asistencia vital pero su familia confió en Dios: «Mi despertar es un milagro»

* «Dios confía las batallas más duras a sus fieles más fuertes. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Dios existe. Nos muestra el camino y nos abre puertas cerradas de formas extrañas. Lamentablemente, pasé por una experiencia difícil que cambió mi vida y la de mi familia. Al principio, ninguno de los médicos esperaba que me despertara. Pero luego desperté, gracias a las oraciones de mi familia y de todos los que me quieren. El Señor está cerca de quienes lo invocan, nunca abandona a sus hijos y nunca olvida una vela encendida por nadie. Pasé 3 años en el hospital para recibir tratamiento y todavía sigo mi tratamiento a día de hoy. Soy creyente y mi confianza en Dios siempre es grande. Este incidente nunca debilitó mi fe, al contrario, me dio la fuerza para comenzar a construir mi vida nuevamente, para regresar y lograr mis metas. He recorrido un largo camino, nadie esperaba que llegara tan lejos. He tenido algunos momentos difíciles, y todavía hoy. Cuatro años después del accidente, me doy cuenta de que aún me queda un largo camino por recorrer. No sé si alguna vez volveré a ser como antes. Pero siempre doy gracias a Dios por todo»

Vídeo-testimonio de la recuperación de Yousef Azizeh contra todo pronóstico médico, realizado por el Christian Media Center

 A.L.M. / Camino Católico.-  Yosef Azizeh es de Belén, el pueblo donde nació Jesús. Hace cuatro años fue a cursar un máster a Inglaterra, donde fue atropellado por un coche solo tres días después de haber llegado. Las consecuencias que Yousef padeció fueron muy graves hasta considerar los médicos que nunca despertaría del estado de coma y que lo mejor para él y su familia era desconectarlo, pero su familia no dio permiso para que lo hicieran y confiaron en Dios rezando para que se recuperara, tal como hicieron la Virgen María y San José ante las dificultades que encontraron para poder dar a luz a Jesús.

“Dios confía las batallas más duras a sus fieles más fuertes. Al principio, ninguno de los médicos esperaba que me despertara. Pero luego desperté, gracias a las oraciones de mi familia y de todos los que me quieren. El Señor está cerca de quienes lo invocan, nunca abandona a sus hijos y nunca olvida una vela encendida por nadie. Mi despertar, creo, es un milagro. He recorrido un largo camino, nadie esperaba que llegara tan lejos. No sé si alguna vez volveré a ser como antes. Pero siempre doy gracias a Dios por todo”, dice Yousef Azizeh en una carta que es leída íntegramente en un video testimonial del Christian Media Center, en el que hablan los testigos de todo el camino recorrido por él con una fe inquebrantable. Esta es su historia de vida y de amor a Dios:

Un joven “profundo conocedor de la religión cristiana”

El padre Boutros Nemeh párroco de la Iglesia de la Madre de Dios, siro-ortodoxa, en Belén

El primero en hablar es el padre Boutros Nemeh párroco de la Iglesia de la Madre de Dios, siro-ortodoxa, en Belén, que tiene vivo el recuerdo de Yousef Azizeh:

“Diga lo que diga, nunca podré expresar los sentimientos que tengo por él. Lo considero como un hijo, siempre está en mi corazón y en mi mente. ¡Es increíble! Oraba, ayunaba, leía la Biblia…. Era un profundo conocedor de la religión cristiana. Fue algo que alegró mi corazón porque este conocimiento rara vez se encuentra en la juventud de hoy. Siempre que tenía tiempo, venía a la iglesia a ayudar, a orar”.

El padre Fr. Marwan Deides, ofm, Párroco de Nazaret, centra el relato de dolor y fe que ha vivido Yousef y su familia:

“’Señor, escucha mi oración, mi grito de auxilio llega hasta ti. No escondas de mí tu rostro el día en que yo esté angustiado’. Salmo 102

Es un verso de un Salmo que se puede rezar en días especialmente difíciles. El «grito» de una persona que sufre, por diversas razones, proviene de la fuerza de la fe, de la capacidad del Señor para ayudarla en los momentos de dificultad y de dolor. La historia de la que hablaremos es una historia de dolor, una historia de dificultad, pero que, gracias a la unidad de la familia y la fe, permitió a este joven, a su familia, superar juntos un momento terrible. Con pequeños pasos, que se harán cada vez más grandes, llegaremos a la meta: una historia de fe”.

El padre Fr. Marwan Deides, ofm, Párroco de Nazaret

Yousef Azizeh empieza asegurando que “Dios confía las batallas más duras a sus fieles más fuertes”.

“Hacía mucho que no sabíamos de Yousef y mi hermana Nicole sintió que algo malo le había pasado a Yousef”

Rula Azizeh, madre de Yousef, recuerda como vivió en primera persona el accidente de su hijo:

“Era un día muy hermoso. Había invitado a todos los miembros de nuestra familia a almorzar. Queríamos celebrar los muchos éxitos que la familia había logrado: mis tres hijos, de hecho, se habían graduado en la universidad y la escuela con las mejores notas. Había un ambiente de alegría en toda la casa, por lo que nos reunimos en familia para celebrar esos éxitos. Yousef no estaba con nosotros, estaba de viaje”.

Ramy Azizeh, hermano de Yousef, también lo tiene bien asentado en su memoria vital:

“Recuerdo ese día: hacía más de ocho horas que no sabíamos nada de Yousef, y esto no era normal, porque solía llamarnos seguido, recién llegado a Londres siempre nos ponía al tanto de dónde estaba y qué estaba haciendo. Ese día eran casi las diez de la noche y hacía mucho que no sabíamos de Yousef, tanto que mi hermana Nicole empezaba a preocuparse. Sintió que algo malo le había pasado a Yousef”.

“No había parte de su cuerpo de la que no salieran tubos y alambres. Empecé a orar y cantar: ‘Señor, ten piedad de nosotros’”

La madre de Yousef, Rula Azizeh

La madre de Yousef, Rula Azizeh, también extrañada empezó a contactar con personas para localizar a su hijo:

“¡Fue un momento muy difícil! No sabía nada de mi hijo. Así que me puse a pensar en cómo encontrarlo y recordé que me había hablado de algunos de sus nuevos amigos que había conocido en la universidad. Comencé a buscar sus nombres en las redes sociales, enviándoles mensajes de texto y preguntándoles sobre Yousef. Eran las ocho de la noche y estaba preocupada por mi hijo.

Los amigos de Yousef no me contestaron los mensajes, así que le pedí a la administración de la Universidad que buscara dónde estaba mi hijo porque no era normal que no supiéramos de él en todas esas horas. En ese momento, la universidad llamó a la policía que inmediatamente les informó que Yousef había tenido un accidente mientras cruzaba el paso de peatones: un automóvil que venía en sentido contrario lo había atropellado. Estaba en el hospital.

Desde ese momento no pude pensar más, no sabía lo que tenía que hacer. Los vecinos seguían viniendo a preguntar por el estado de Yousef, pero yo no podía responder porque no sabía cuál era el estado real de mi hijo y qué le había pasado. Estaba pensando en cómo irme allí.

¡Fueron los dos días más difíciles de mi vida! Mientras tanto, comencé a preparar los documentos necesarios para ir a ver a mi hijo.

El accidente ocurrió el 14 de julio de 2017. Poco antes de partir, alguien puso en mis manos una oración que apreté con fuerza -sin ni siquiera darme cuenta- hasta que vi a mi hijo Yousef.

Lloré todo el camino, y cuando llegué a él, lo miré como cualquier madre miraría a su hijo: tenía que encontrar una solución a lo que había pasado, estaba tratando de entender lo que le había pasado pero no podía.

Su estado era muy grave: estaba conectado a respiradores; no había parte de su cuerpo de la que no salieran tubos y alambres. Nunca había visto una situación tan grave en toda mi vida: era como una vela que se apagaba, no había vida, no había huesos en el lado derecho de su cabeza… era una situación sumamente aterradora.

Lo miré como solo una madre puede hacerlo y me pregunté cómo podía ayudarlo: yo estaba allí para eso pero no sabía qué hacer. En ese momento la única idea que cruzó por mi mente, y la única forma en que podía ayudarlo, era sentarme a su lado y orar. Empecé a orar y cantar: ‘Señor, ten piedad de nosotros’”.

Fr. Marwan Deides, ofm, Párroco de Nazaret, explica la fe perseverante de la madre de Yousef:

“’El Señor es mi pastor: nada me falta. En verdes praderas me hace recostar’ (Salmo 23). Con estas palabras confiamos la vida de una persona a nuestro Señor. Una madre que se arrodilla y reza sin perder nunca la esperanza, que encomienda su hijo al Señor, consciente de que el pastor no deja que sus ovejas se pierdan. Repartía coronas de rosario con la esperanza de que la gente rezase el rosario… luchó con oración y fe”.

“Estaba segura de que el Señor no permitiría que le pasara nada más a mi hijo, sabía que no necesitaba al médico para salvarlo”

Rula Azizeh concreta su sufrimiento en como deseaban actuar los médicos, ante el estado de coma de su hijo, porque no creían por la gravedad que pudiera recuperarse.

“El día más duro fue cuando los médicos me querían hablar del estado de mi hijo: yo me negaba a escucharlos, no quería creer lo que me decían. Dijeron que nunca despertaría del coma, que su estado era muy grave. Me dijeron que su cerebro había sido severamente dañado.

Inicialmente, Yousef estuvo en cuidados intensivos donde el paciente recibe tratamiento inmediato, causado por un trauma severo, pero permanece allí por un corto tiempo. Cinco meses después, Yousef fue trasladado a otro hospital para rehabilitación y allí me encontré con el médico que lo estaba atendiendo, quien me dijo que en caso de emergencia lo desconectarían de las máquinas que lo ayudaban. Inmediatamente respondí que había que hacer de todo, pero el médico no dejaba de repetir que su estado era muy grave y que si había una recaída no podría salvarlo. Para él, la esperanza de mejorar era casi imposible.

Yousef todavía estaba en coma y yo tuve una crisis nerviosa. Traté de convencer al médico de que yo creía y tenía fe en el poder de Dios, no dejaba de repetir que solo Dios podía obrar un milagro y que solo Él podía decidir la vida de mi hijo. No íbamos a acabar con su vida.

Pero el doctor insistía en sus opiniones, a pesar de mi desacuerdo. Me negué a responderle. Solo le decía que como médico era su responsabilidad tomar la decisión correcta. Estaba segura de que el Señor no permitiría que le pasara nada más a mi hijo, sabía que no necesitaba al médico para salvarlo, estaba segura de que la mejoría se daría y esta fue mi respuesta al médico. Con el tiempo, pudimos cambiar la opinión del médico y hacerle cambiar de opinión sobre la decisión de acabar con la vida de Yousef».

El padre Yousef Al Banna  también es médico

“Yousef desafió a lo que dicen los profesionales y la ciencia, y hoy sigue avanzando y mejorando constantemente”

El padre Yousef Al Banna, que también es médico, visitó a  Yousef Azizeh y tuvo que comprobar que los diagnósticos médicos eran muy negativos, mientras que como sacerdote compartía la esperanza de la familia que Dios podía curar al muchacho:

“Cuando visité a Yousef por primera vez, el segundo día del accidente, vi lo que le había pasado, miré los informes médicos que indicaban la presencia de un gran desgarro en el cerebro. Como médico pensé que no sobreviviría pero como sacerdote, tenía fe. Una cosa que aprendí mucho de esta familia, de la madre es que cuando venía a visitar a su hijo, se sentaba, cantaba y rezaba. He crecido tanto en la fe, en la esperanza de que la mano de Dios actuara, que los ojos de Dios se posaran en los necesitados. Mi fe aumentó al saber que Yousef se curaría, demos gracias al Señor”

Colette Copping, asistenta social, que se ha ocupado de los problemas para afrontar la rehabilitación de Yousef valora el gran progreso que ha constatado:

“Creo que es un ser humano increíblemente fuerte. Él nos ha mostrado a dónde te puede llevar la determinación, la motivación e incluso la fuerza, como su fe y la de toda su familia. Porque, como decía antes, desafió a lo que dicen los profesionales y la ciencia, y hoy sigue avanzando y mejorando constantemente.

Recuerdo el año pasado, cuando comencé a trabajar con Yousef, con sus formas de comunicar… Sabes que su principal forma de comunicarse no es «nuestra lengua». Mientras que ahora Yousef es capaz de explicarse y mucha gente lo entiende. Incluso puede ir a una cafetería y pedir su café. Hace un año no era así, es increíble, puede parecer que estoy diciendo tonterías…, pero es un gran progreso para Yousef”.

El Párroco de Nazaret, Fr. Marwan Deides, ofm, ratifica el renacimiento de Yousef, comparándolo al nacimiento de Cristo

“El tiempo pasa pero lo que le sucede a Yousef no es más que un nuevo renacimiento. ¡Creemos que el nacimiento es fácil! Me viene a la mente el ejemplo de la Sagrada Familia: cuando partieron de Nazaret, la Virgen María tenía solo dieciséis años. Era una niña embarazada de nueve meses, que caminaba con todas las dificultades del caso para llegar a Belén. No encontró un lugar para dar a luz a su hijo, y sin saber a dónde ir, encontró una cueva y, a pesar de todas las circunstancias difíciles, dio a luz al Salvador del mundo.

Hoy Yousef, nuestro querido hijo, ha renacido a pesar de las dificultades. Yousef tardó siete meses en encontrarse después de despertar del coma, trató de entender qué le había pasado, pero no estaba solo: así como San José y los Ángeles estuvieron con la Virgen María hasta el nacimiento de Cristo, con Yousef estaba su familia que lo ayudó y apoyó con la oración, la fe, el trabajo, el compromiso, pero sobre todo recuerda que Dios está con Yousef, lo protege, lo bendice”.

Ramy Azizeh, hermano de Yousef

Ramy Azizeh, hermano de Yousef, añade:

“Incluso después del accidente, Yousef sigue siendo el hermano mayor, no ha cambiado. Incluso hoy, nuestra fuerza proviene de Yousef, una fuerza que comprobamos todos los días, ya que vemos su perseverancia en seguir adelante para ser más fuertes que antes y su continua alabanza al Señor. Él mismo considera su desgracia como un regalo del Señor. Yousef estaba al principio en un estado muy difícil, muy grave, casi rozaba la muerte, pero hoy se anima a seguir, me hace pensar que mi vida, mis problemas y mis pequeñas preocupaciones, no son nada frente a la dificultades encontradas por mi hermano mayor. Espera volver a ser como era antes del accidente, e incluso mejor”.

Colette Copping, asistenta social,

Colette Copping, asistenta social, subraya que: “Cuando tienes esperanza, fe, el equipo adecuado a tu alrededor, las personas adecuadas, no solo familiares y seres queridos, sino también me refiero a médicos de rehabilitación, el equipo adecuado y el apoyo adecuado, puedes lograr cualquier cosa”.

Fr. Marwan Deides, ofm, Párroco de Nazaret, asegura que “Yousef hoy es la imagen de la esperanza que encontramos en la Biblia, imagen de compromiso con Dios. Ahora le cuesta expresar toda su experiencia de fe en Dios, pero escribió una carta dirigida a todos nosotros, a todos aquellos que viven sufrimientos similares, y también a todos aquellos que se creen lejos de tal sufrimiento. Escuchemos a Yousef a través de sus palabras”:

Carta-testimonio escrita por Yousef

Yosef Azizeh realizando ejercicios de recuperación

“Como este es un tiempo de sacrificio y oración, os pido que mantengáis la esperanza y el amor y os mantengáis firmes en su fe, y siempre dad gracias a Dios, a pesar de las pruebas y tribulaciones que estéis pasando, porque está destinado a terminar. Porque está escrito en la Biblia: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Dios existe. Nos muestra el camino y nos abre puertas cerradas de formas extrañas. Lamentablemente, pasé por una experiencia difícil que cambió mi vida y la de mi familia.

Después de graduarme en mi amada universidad, me formé brevemente en un bufete de abogados y luego decidí ir a estudiar un máster a Gran Bretaña. Tres días después, tuve un accidente. Al principio, ninguno de los médicos esperaba que me despertara. Pero luego desperté, gracias a las oraciones de mi familia y de todos los que me quieren. El Señor está cerca de quienes lo invocan, nunca abandona a sus hijos y nunca olvida una vela encendida por nadie.

Fue una sensación muy extraña despertar y encontrarme confinado en la cama, sin poder moverme ni hablar y, sobre todo, la sensación de no saber dónde estaba y cuál era el motivo. No tenía absolutamente ninguna habilidad para moverme o hablar, así que ni siquiera podía preguntar.

Recuerdo un día que mi madre estaba sentada a mi lado en la cama orando, y después de terminar su oración, me empezó a contar el terrible accidente y todo lo que me había pasado. Fue así como comencé a saber lo que me había pasado y a darme cuenta de que era como una larga pesadilla de la que había despertado.

En ese momento me di cuenta de que mi vida se había torcido, que mis planes de estudio habían cambiado en un instante y que tenía que enfrentar un largo viaje médico del cual no sabía cuáles serían los resultados. En ese momento recordé algo que decía a menudo el papa Kirillos: “Confía en los que han elegido el camino por ti. No te dejarán solo». Pasé 3 años en el hospital para recibir tratamiento y todavía sigo mi tratamiento a día de hoy.

Es muy difícil hablar de mi historia, es un poco frustrante, pero soy creyente y mi confianza en Dios siempre es grande. Este incidente nunca debilitó mi fe, al contrario, me dio la fuerza para comenzar a construir mi vida nuevamente, para regresar y lograr mis metas.

En la vida todo tiene un propósito y todo va de acuerdo al plan que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros. Mi despertar, creo, es un milagro. He recorrido un largo camino, nadie esperaba que llegara tan lejos. He tenido algunos momentos difíciles, y todavía hoy.

Cuatro años después del accidente, me doy cuenta de que aún me queda un largo camino por recorrer. No sé si alguna vez volveré a ser como antes. Pero siempre doy gracias a Dios por todo”.

Yosef Azizeh

“Dios lo puede todo. Aconsejo a todos que esperen y oren, siempre”

La madre de Yousef concluye serenamente aconsejando lo que se tiene que hacer ante circunstancias adversas y que provocan gran sufrimiento: “Es muy difícil explicarle a la gente por lo que hemos pasado, pero debemos hablar de nuestra experiencia porque puede ayudar a las personas y acercarlas a Dios. Es un tema muy sensible para mí, pero aconsejo a las personas que sigan su fe, porque a mí la fe me ayudó mucho, porque estaba frente a algo que no podía controlar, que era mucho más grande que yo. Pero Dios lo puede todo. Aconsejo a todos que esperen y oren, siempre”.

El último en hablar es el Párroco de Nazaret, Fr. Marwan Deides, ofm:

“Las preguntas que debemos hacernos son estas: ¿Hacia dónde vamos? ¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Qué pasará con Yousef? Nadie lo sabe. Nadie puede predecir el futuro pero sabemos que tenemos una elección que hacer: o ponemos nuestra voluntad, con fe, en las manos del Señor hasta llegar, como Yousef, a la meta, según la voluntad del Señor, o elegimos el camino de la pereza, del cansancio, la desesperación y el pesimismo.

Yousef eligió la esperanza, la fe, el amor y la voluntad de nuestro Señor. La fuerza de la fe y la voluntad del hombre son las que mueven montañas, como nos enseñó Jesucristo. ¡Gloria al Padre!”


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