Kirstin Holum, joven patinadora, dejó estrellato de Vancouver 2010 por vocación religiosa

holum5688_l_aherman_catherine_mary__antes_era_la_patinadora_ol_mpica_kirsten_holum.jpg

holum5688_l_aherman_catherine_mary__antes_era_la_patinadora_ol_mpica_kirsten_holum.jpg

Decidió consagrar su vida a Dios en una visita al Santuario de Fátima , que estuvo precedida en el verano de 2002 de una progresiva y profunda conversión al participar en la marcha anual del grupo Pro Vida Crossroads que consiste en una peregrinación a pie a través de los EE UU ofreciendo su testimonio contra la matanza de los que están por nacer

20 de febrero de 2010.- En 1998 en los Juegos Olímpicos de Nagano, en Japón, una velocista estadounidense de solo 17 años deslumbró al mundo del deporte. Más de uno se atrevió a pronosticar una carrera de éxito para Kirstin Holum y un futuro prometedor que habría llegado a su clímax en los Juegos Olímpicos de Invierno Vancouver 2010. Dios tenía otros planes para ella que decidió dejarlo todo y convertirse en religiosa. Holum, que ahora tiene 29 años, es hoy una monja católica que responde al nombre de hermana Catherine Mary, la primera por la izquierda en la fotografía de la derecha. La llamada a la vida religiosa la ha llevado al convento de Saint Joseph de  las Hermanas Franciscanas de la Renovación en Inglaterra, donde no hay televisión ni Internet para poder seguir las competiciones que tienen lugar en Vancuver.

(ACI / Escuchar la voz del Señor) En 1998 Holum quedó sexta en la competencia de velocidad de tres mil metros, en una disciplina dominada por atletas que en promedio están alrededor de los 30 años. En aquella oportunidad la ganadora de la medalla de oro fue la alemana, Gunda Niemann-Stirnemann, de 32. Por eso se esperaba que los juegos de Vancouver 2010 fuesen el momento cúspide en la carrera de Kirstin. Aprendió a patinar gracias a su madre, Dianne Holum, que brilló en las olimpiadas de 1972 en donde ganó la medalla de oro en su especialidad y fue entrenadora de Eric Heiden, ganador de cinco medallas de oro en los juegos olímpicos de invierno. En declaraciones a Yahoo Sports, Kirstin Holum, que es conocida ahora como la hermana Catherine, comenta que "el patinaje de velocidad era una iholum.jpgnmensa parte de mi vida. Todavía me encantaba el deporte, pero tuve este llamado increíblemente fuerte que me decía que era tiempo de seguir por un camino distinto en la vida".

Tras relatar que fue en una visita al Santuario de Fátima donde decidió consagrar su vida a Dios, la hermana Catherine cuenta que "es curioso ver cómo ha cambiado mi vida. Tuve el maravilloso privilegio de competir en una olimpiada, y ahora soy bendecida sirviendo a Dios y a aquellos menos afortunados".

Según recoge Kathleen Gilbert, en Life Site News, la causa pro vida, a través del grupo Crossroads cambió su vida. Cada año, los miembros de Crossroads realizan una peregrinación a pie a través de los EE UU ofreciendo su testimonio contra la matanza de los que están por nacer.
 
Jim Nolan, portavoz de Crossroads, ha asegurado a que «lo que no se conoce es que [Holum] “tropezó” con la marcha de Crossroads en 2002 y decidió terminar el camino hasta Washington DC, experimentando una conversión abrumadora a través de su trabajo provida aquél verano». Eso fue lo que la llevó a un convento.
En una carta dirigida a los responsables de Crossroads enn 2005, la Antigua deportista escribía: «¡Crossroads cambió mi vida totalmente! Llegué a Crossroads como una cristiana mediocre y confuse y terminé como una entusiasta católica romana»

holumept_sports_oly_experts-659556033-1266261452.jpgLuego de completar sus estudios en arte, incluyendo una tesis sobre las Olimpiadas en el Instituto de Arte de Chicago, Holum se unió a las Hermanas Franciscanas de la Renovación, quienes se dedican a "trabajar con los pobres, los indigentes y por la evangelización". La hermana Catherine comenzó su servicio en el Bronx, en Nueva York y tiempo después pasó a Leeds, Inglaterra, y vive actualmente en el convento de Saint Joseph.

"Cuando doy mi testimonio es divertido ver la reacción de los muchachos luego de decirles que estuve en una Olimpiada", bromea y agrega que "sus ojos se abren mucho y ponen más atención. Es muy bueno compartir con ellos". "Sé que no exactamente lo que uno esperaría normalmente de una religiosa, pero creo que es bueno que la gente sepa que los miembros de una orden religiosa pueden llegar de cualquier contexto o forma de vida. Al final todo es cuestión del compromiso con el mensaje" del Evangelio, añade la hermana Catherine.

Pese a los años, el mundo del patinaje no olvida lo gran atleta que fue la ahora hermana Catherine. Shani Davis y Tucker Fredricks, que compiten por Estados Unidos en Vancouver 2010, y que crecieron entrenando en su época de juveniles con Holum, la recuerdan con aprecio. "Les deseo lo mejor y espero que les vaya muy bien" dijo. "No me resulta fácil pensar que las cosas pudieron haber sido diferentes para mí y que pude haber participado de otras Olimpiadas, pero definitivamente no era el camino del Señor para mí y por ello no me arrepiento para nada del que tomé", concluye

El resumen del testimonio en vídeo

Comentarios 0