Jesús Emmanuel Mendoza se alejó de la Iglesia, pero la pregunta de un sacerdote le llevó a descubrir su vocación misionera y es fraile: «Dios nos ama y nos quiere cerca de Él»

* «Llegó el día en que tenía que decidir si entrar o no. Yo estaba convencidísimo pero mi padre no tanto, él se opuso muchísimo… Algo pasó, no sé con certeza que fue lo que hizo cambiar de idea a mi papá, pero me dejó ir a conocer y vivir mi vocación. Él falleció justo cuando comencé el noviciado en el 2014, pero estoy convencido está en el cielo siendo el papá más contento por verme vivir con pasión mi vocación… Lo que me convenció para quedarme con los Agustinos Recoletos fue el identificarme con san Agustín. Yo al igual que él me gusta el estudio, el tener amigos y el descubrir la mano de Dios en la vida, ésta fue una de mis motivaciones, con el paso de los años y de las etapas de formación estas motivaciones han ido madurando»

Camino Católico.-    Fray Jesús Emmanuel Mendoza es Agustino recoleto, tiene 26 años y es mexicano. Hace unas semanas ha concluido sus estudios de teología en España y su próximo destino será Brasil, la capital del estado de Amazonas. Cuenta su testimonio de vocación en primera persona en Jóvenes Católicos:

Jesús Emmanuel Mendoza en el mes de enero de 2013 con su hermana Brenda y su sobrina Marina!. / Foto Twitter @FrJemle
Jesús Emmanuel Mendoza, hace una semanas, el día de su graduación

¡Hola! Me llamo Jesús Emmanuel, soy mexicano, tengo 26 años y soy fraile Agustino Recoleto. Hoy quiero compartir con ustedes un poco de lo grande que Dios ha estado conmigo, pues de Él proviene el don de la vida, de la familia, la amistad y el don de la vocación.

Quiero comenzar diciendo que mi nombre me venía dado, es decir, Dios quiso compartir conmigo la fiesta de su nacimiento, sí así es, yo nací un 25 de diciembre. Mi madre cuenta que cuando las enfermeras me acercaron a ella recién nacido le dijeron: ¡aquí tiene señora a su Jesús! Esto yo lo vivo super agradecido porque celebro la vida con el que es el dador de ella.

Ahora bien, les contaré un poco sobre mi familia, tengo tres hermanos y dos hermanas somos seis hijos en total, yo soy el número cinco. Desde pequeño mis padres han cultivado en mí la fe, es decir, ellos han sido el motivo por el cual yo me acercara a la Iglesia. Recuerdo perfectamente cómo me contaban las apariciones de la Virgen de Guadalupe y eso creó en mí un gran amor, devoción y respeto a la virgen María. Cada vez que regreso a México lo primero que me gusta hacer es ir a su santuario como quién llega a casa y lo primero que hace es saludar a su madre.

Como les decía, yo comencé a ir a catequesis desde muy pequeño tal vez desde los 3 o 4 años, recibí la comunión a los 9 y de ahí en adelante fui monaguillo y lector. Con el paso de los años y en la adolescencia fui dejando de lado el estar tan cercano a la Iglesia y mis intereses cambiaron: fui parte de un equipo de baloncesto y estaba en un grupo de danza folclórica, es decir, ya no tenía tiempo para ir con tanta frecuencia a la parroquia.

Foto: Twitter @FrJemle

Pero un día llegó, a la secundaria en la que estudiaba, un fraile a hablarnos de valores y de la figura de san Agustín. Al final nos dio una hoja con una pregunta que decía: ¿qué quieres ser de grande? O algo similar. Dentro de las opciones venía el ser sacerdote, misionero, religioso entre muchas otras cosas como médico, abogado, carpintero, etc. Yo marqué la que decía ser misionero y al mes regresó el mismo fraile a invitarnos a una convivencia vocacional en otra ciudad que está a unos 100 km de la mía. Para no hacerles la historia tan larga, yo comencé a ir por varios meses, pero llegó el día en que tenía que decidir si entrar o no. Yo estaba convencidísimo pero mi padre no tanto, él se opuso muchísimo… Y ahora que lo pienso es normal la actitud que mi padre tuvo, pues yo tenía apenas 15 años e iba a dejar la casa. Algo pasó, no sé con certeza que fue lo que hizo cambiar de idea a mi papá, pero me dejó ir a conocer y vivir mi vocación. Él falleció justo cuando comencé el noviciado en el 2014, pero estoy convencido está en el cielo siendo el papá más contento por verme vivir con pasión mi vocación.

Lo que me convenció para quedarme con los Agustinos Recoletos fue el identificarme con san Agustín. Yo al igual que él me gusta el estudio, el tener amigos y el descubrir la mano de Dios en la vida, ésta fue una de mis motivaciones, con el paso de los años y de las etapas de formación estas motivaciones han ido madurando.

Justo hace unas semanas concluí mis estudios de teología en España y mi próximo destino será Brasil, la capital del estado de Amazonas. La idea de ir allá me llena de alegría, es algo que he pedido en mi oración, el poder compartir mi fe, mi vocación y estas ganas de decirle al mundo que Dios nos ama y nos quiere cerca de Él.

Fray Jesús Emmanuel Mendoza

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