Anne Dauphine Julliand testimonia el amor de madre sostenido en la fe para afrontar la enfermedad mortal de dos hijas

* “La fe nos ha ayudado mucho. Hemos caminado con nuestra fe. La fe ha sido como luz para subir esta montaña, para superar esta prueba”

* “No me rebelé contra Dios porque nunca le pregunté por qué… No me sentí nunca abandonada, al contrario”

18 de febrero de 2015.- (Camino CatólicoThais comenzó a andar mal. Torcía ligeramente el pie y a sus padres  les impactó el diagnóstico: leucodistrofia metacomática, una enfermedad degenerativa incurable. Acababa de cumplir 2 años y se iba a morir.  La periodista y escritora francesa Anne Dauphine Julliand (1973, París)  y su marido Loic se propusieron llenar de vida los días que le quedaran a su hija. Y así es como Thais miraba con ojos pícaros a su madre cuando ésta le decía bajito: «Vas a tener una vida bonita. No será como la de las demás niñas, pero será una vida de la que podrás sentirte orgullosa». Primero, dejó de andar y sólo podía arrastrarse. Después, sus balbuceos callaron para siempre y dejó de escuchar los requiebros de amor que le susurraban sus padres. La ceguera llegó cuando ya apenas notaba las caricias. Pero Thais era feliz. Su madre ha comprobado que se puede tener una vida feliz aunque la vida sea difícil.

Anne Dauphine Julliand dió su testimonio por toda España dentro del Congreso Lo Que De Verdad Importa 2012, y plasmó su experiencia en el libro “Llenaré tus días de Vida”, publicado por Temas de Hoy. En el vídeo se visualiza y escucha el testimonio que dió en el Congreso Lo Que de Verdad Importa donde explicó como ha afrontado el dolor y las dificultades, considerando  que una segunda hija, Azylis, tiene la misma enfermedad que Thais. Anne que es católica habla del camino recorrido iluminado por la fe:

“La fe nos ha ayudado mucho. Hemos caminado con nuestra fe. La fe ha sido como luz para subir esta montaña, para superar esta prueba. La fe no me quitó la pena. He sufrido muchísimo, como todas las madres que ven morir a su hijo, pero la fe me permitió ver las cosas de manera diferente, tener confianza y esperanza en la vida. La esperanza no es voy a soportar el día presente porque espero que mañana será mejor. Mi fe, mi esperanza me permite decir ya se lo que va a ocurrir al fin de mi vida. Entonces con este convencimiento puedo vivir este momento, este día presente con todo lo que soy”.

En otras entrevistas publicadas por otros medios de comunicación Anne subraya el papel de la fe dejando claro quejamás se ha sentido abandonada por el Señor: “no me rebelé contra Dios porque nunca le pregunté por qué. No he buscado un culpable, no necesitaba enemigos; necesitaba amigos para ayudarme. No he perdido el tiempo en intentar entender, tenía que hacer cosas y mi prioridad era hacerlas. No me sentí nunca abandonada, al contrario”.

Loic y Anne esperaban ilusionados su tercer hijo, pero el nacimiento de Azylis lanzó un órdago al futuro cuando supieron que el bebé portaba el mismo síndrome que estaba matando a su hermana. Intentaron salvarle la vida con un trasplante de médula ósea, que no logró curar su enfermedad. Saben que podrá vivir pocos años, pero Azylis también es una niña feliz y sus padres se empeñan en que siga siéndolo el tiempo que le quede. Había pasado un año y 9 meses del diagnóstico de Thais. Era la víspera de Navidad. Anne rozó su cara con la de su hija y le dio las gracias: «Gracias por todo lo que eres y por todo lo que das. Nos haces felices. Te quiero, princesa». Tan sólo dio un suspiro. Sus padres recogieron en su respiración la última de su hija. Thais acababa de morir. «Gracias a mi hija -asegura Anne-, ya no tengo miedo a la muerte. Y, porque he aprendido a no tenerlo, tampoco temo a la vida».

“Cuando Thais muere fue un momento inolvidable, lleno de lágrimas y de pena, pero sin ningún miedo. Fue un momento muy especial en mi vida en el que viví pena y alegría a la vez. Al ver su cuerpo tendido en la cama yo estaba muy triste, pero sabía que Thais estaba en el cielo” rememora Anne.

Respecto a su testimonio vital escrito en el libro “Llenaré tus días de Vida”,  Anne  confirma que “me han llegado mensajes de personas a quienes ha ayudado”. Además, argumenta que “el mensaje que desea transmitir el libro es que una vida bonita no es una vida fácil. Ninguna vida es fácil puesto que todo el mundo va a sufrir cuando sea probado. La prueba forma parte del camino del matrimonio, puesto que los esposos tienen que vivir no sólo las cosas positivas sino afrontar las dificultades. Uno no puede abandonar cuando algo no le gusta. Las pruebas forman parte de la vida. El protagonista de este libro es el amor que se mezcla con el dolor. El dolor nos hace frágiles y la única manera de curar el dolor es el amor”.

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