En la cárcel pidió a la Virgen la libertad y se la concedió y en el quirófano, ya muerto, le salvó la vida: «¿Quieres ver un milagro? Aquí estoy»

* «Me estaban operando por segunda vez de un cáncer, estaba en el quirófano y allí quedé muerto. Los médicos trataron de reanimarme, me contaron después. Dijeron que estaba muerto y los médicos fueron saliendo de la sala de operaciones cuando la última enferma que iba a salir escuchó un pitidito, giró su cabeza y vio que todos los aparatos se encendieron otra vez. Y entonces gritó: ‘¡Ha vuelto, ha vuelto!’. Me levanté un doctor me lo contó, y yo dije: ¿Cómo puede ser si yo lo que sentía era calor en ese cuarto?’. Demasiado calor. Ahí estaba la Virgen»

Camino Católico.- “Un expresidiario vino en peregrinación al santuario de Torreciudad (Huesca) y dejó este testimonio de la conversión que vivió en la cárcel y de cómo ahora es un gran enamorado de la Virgen María y difunde la devoción mariana siempre que tiene ocasión”. Así anuncia la web del santuario de Torreciudad el testimonio que publica en vídeo.

Este hombre relata a los responsables del santuario que estando preso le lloraba a la Virgen que si salía de la cárcel antes de su cumpleaños le regalaría una imagen. Ella  se lo concedió y él cumplió su palabra. También le atribuye a la Virgen el haber vuelto a la vida cuando estaba en quirófano siendo operado de cáncer. Hubo un momento en que lo dieron por muerto pero finalmente volvió a la vida.

El protagonista del testimonio ha ido al santuario de Torreciudad para dar gracias a la Virgen María, que nunca le haya abandonado, ni siquiera cuando él le fue infiel, y para coger fuerzas para mostrar al mundo cómo la Madre de Dios puede cambiar los corazones. Hasta Torreciudad van cada año más de 200.000 a encontrarse con la Virgen María, ya sea para mostrarla su amor, darle gracias por su intercesión o pedir alguna gracia concreta.

En el vídeo  este hombre afirma ser “católico desde mi infancia” aunque “como todo ser humano he cometido errores y le fallé muchas veces a Dios”. Uno de ellos le llevó a la cárcel, donde precisamente tuvo su primer gran encuentro con la Virgen María: “hace muchos año estuve preso, detenido en una cárcel. Lloraba tanto a la Virgen que le dije que si me sacaba antes de mi cumpleaños le regalaría una imagen. Llegué a la celda y el guarda vino y me dijo que guardara la ropa porque al día siguiente saldría en libertad. ‘Buahhh, ¿cómo así?’”,  dice al explicar que su petición a la Virgen se cumplió al instante y al día siguiente ya estaba en libertad fuera de la cárcel.

“Salí e inmediatamente llamé a mi madre y le dije que con el dinero que yo tenía me comprara una Virgen, la más grande que haya”, recuerda este expresidiario desde Torreciudad.

No obstante, su experiencia de encuentro con la Virgen tuvo un episodio mucho más importante para él en 2016: 

“Me estaban operando por segunda vez de un cáncer, estaba en el quirófano y allí quedé muerto. Los médicos trataron de reanimarme, me contaron después. Dijeron que estaba muerto y los médicos fueron saliendo de la sala de operaciones cuando la última enferma que iba a salir escuchó un pitidito, giró su cabeza y vio que todos los aparatos se encendieron otra vez. Y entonces gritó: ‘¡Ha vuelto, ha vuelto!’. Me levanté un doctor me lo contó, y yo dije: ¿Cómo puede ser si yo lo que sentía era calor en ese cuarto?’. Demasiado calor. Ahí estaba la Virgen”.

Por todo ello, decidió peregrinar a Torreciudad porque “la Virgen es como mi novia, estoy enamorado cada día más. ¿Para qué me ayuda esto? Para recoger más energía y más fuerzas, y seguir pregonando su amor’. ¿Cómo no voy a amar a la Virgen? ¿Cómo no voy a querer a la Virgen? Si la Virgen ha hecho maravillas en mi vida. ¿Quieren ver un milagro? Aquí estoy”.

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