Tesis de Licenciatura: Claves teológicas y espirituales que podemos encontrar en la carta a los Romanos respecto al Espíritu Santo – Introducción

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Ver las otras partes de la tesis:

1. Relación entre el Espíritu Santo y el hombre
2. El Amor de Dios derramado por el Espíritu Santo
3. La fuerza y el poder eterno de Dios por el Espíritu Santo
4. El Espíritu Santo santifica y libera
5. El Espíritu Santo da una nueva vida
6. El Espíritu Santo hace a los hombres hijos de Dios y herederos

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Este trabajo pretende conocer con mayor profundidad la acción del Espíritu Santo en los hombres. En ocasiones se habla de esta Persona Trinitaria como si se tratara de una fuerza o de alguien que ha apareció con cierta importancia en tiempos del Nuevo Testamento. Otras veces se relaciona con el bautismo y la confirmación, pero más allá de estos acontecimientos parece haberse olvidado en las predicaciones y en las enseñanzas teológicas cristianas. Si Jesucristo prometió que enviaría el Espíritu Santo, y en la vida de los primeros cristianos adquiere gran importancia, quizás la misión de la Tercera Persona de la Trinidad no es algo secundario.

Teniendo en cuenta la proliferación de grupos y corrientes de espiritualidad carismática durante el siglo XX, los cuales están fundamentados en la relación con el Espíritu Santo y sus obras, creo conveniente y necesario profundizar en este tema desde una perspectiva metódica para analizar la cuestión a fondo.
El presente estudio de la intervención del Espíritu Santo en la vida del cristiano estará realizado a partir del análisis de textos bíblicos, tomando como guía y referencia la Carta a los Romanos. A partir de la experiencia de los primeros cristianos buscaré, no solo una cierta intervención del Espíritu de Dios, sino, de qué manera la voluntad divina se realiza de forma efectiva, real y definitiva en el hombre, mediante este mismo Espíritu.

El método utilizado en este estudio consiste en lo siguiente:

1. La estructura de este estudio se basa en la información que la Carta a los Romanos aporta.

2. Esta información se ampliará con otras referencias bíblicas, principalmente del Nuevo Testamento, de acuerdo con el tema tratado y respetando siempre la estructura originaria de la Carta a los Romanos.

3. En algún tema concreto aparecerán explicaciones de algunos autores extra bíblicos.

A continuación, de forma paralela, presento los diferentes temas que componen este trabajo y los versículos de la Carta a los Romanos que han motivado esta estructura. La riqueza de la Carta a los Romanos, en referencia al Espíritu Santo no se agota en estos versículos, no obstante, son los utilizados como base y punto de partida del estudio metodológico:

 

 

Temas Versículos que los fundamenta
1Relación entre el Espíritu Santo y el hombre

Rm 1,19 : « Dios, a quien doy culto en mi espíritu »

Rm 8,9: «el Espíritu de Dios habita en vosotros»

2El Amor de Dios derramado por el Espíritu Santo

Rm 5,5: «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado»

3La fuerza y el poder eterno de Dios por el Espíritu Santo

Rm 15,13: «El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo»

Rm 1,20: «lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad»

4El Espíritu Santo santifica y libera

Rm 8,2: «la ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte»

Rm 15,16: «…para que la oblación de los gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo»

5El Espíritu Santo da una nueva vida

Rm 8,10: «mas si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el espíritu es vida[1] a causa de la justicia […] Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros»

6El Espíritu Santo hace a los hombres hijos de Dios y herederos

Rm 8, 15-17: «Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!. El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos»

 

        

 

La Carta a los Romanos es considerada como la obra máxima, síntesis personal o testamento espiritual de San Pablo. Fue escrito en un momento álgido de la evangelización del Apóstol antes de grandes proyectos de expansión del Evangelio hasta los extremos de la Tierra. Esta carta seguramente fue escrita durante el invierno del año 57 hacia el 58, en la ciudad de Corinto.

Esta Epístola contiene la cúspide de la gran riqueza espiritual y teológica paulina. Este hombre de Dios, después de su conversión, durante un tiempo debió recibir el alimento espiritual necesario para su crecimiento como seguidor de Cristo, compartiría momentos de oración y culto junto con otros creyentes, y debió tener sus propias experiencias de la acción del Espíritu Santo. Por estos motivos, Pablo no parece hablar de forma teórica, sino desde la propia experiencia personal con Dios y las relaciones con otros cristianos. Sus afirmaciones son contundentes y directas y permiten vislumbrar la profundidad espiritual de este apóstol y también la importancia otorgada al Espíritu Santo en las primeras comunidades cristianas.
Respecto a la veracidad de los textos de San Pablo no hay duda de ella. Estos forman parte del Canon de las Sagradas Escrituras. Por otra parte cuando se dedicó a evangelizar fue legitimado por los otros apóstoles lo cual aportaba fiabilidad a sus palabras. Es necesario tener en cuenta que Pablo transmitía aquello que había recibido, ya sea espiritual o racional, y que lo hacía guiado por el Espíritu Santo. Por este motivo sus textos, y concretamente la Carta a los Romanos, no contradicen ningún otro escrito bíblico, entre los que se encuentran otras obras del mismo autor.

Los textos del Apóstol, aún comunicando hechos realizados por el Espíritu Santo considerados normales entre aquellos primeros cristianos, desde el punto de vista teológico no están muy desarrollados. Este es el motivo por el cual aparecerán numerosas aportaciones de otras referencias bíblicas, principalmente de otras Cartas y de los Evangelios, para poder desarrollar y comprender mejor la profundidad del mensaje de Pablo.

La estructura y el orden de los temas seguirá una pauta que he considerado lógica en el proceder de las cosas del Espíritu, aunque ciertamente nadie puede atar a Dios a ninguna lógica humana. El primer tema tratará la relación entre el hombre y el Espíritu Santo ya que sin ella el resto de los beneficios espirituales son prácticamente imposibles de obtener. Éste, pues, es la base de los otros temas. A continuación le sigue el amor de Dios como lo primero que su Espíritu da a las personas, después vienen su fuerza y su poder que transforman desde el amor. Tanto el amor como la fuerza y el poder son elementos que se mantienen presentes en el tema de la liberación y la santificación, y en el de la donación de una nueva vida. Finalmente, siempre manteniendo el Espíritu Santo como protagonista, llega el tema cumbre al cual todo cristiano desea llegar: ser hijo de Dios y tener parte en la herencia eterna.


 

[1] Algunas traducciones consideran que se trata del Espíritu de Dios y dicen: «el Espíritu os da la vida»

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