Marcos Iván Valderrabano, 21 años, jugaba a hacer Misa desde pequeño, en la universidad se alejó de la Iglesia y ante su vida vacía escuchó el llamado de Dios a ser sacerdote

* «Durante la etapa de universidad me encontré con personas que me decían cosas como “tienes cara de padrecito” pero no les tomaba importancia. La inquietud volvió al darme cuenta que no hacía nada bueno o productivo con mi vida, era vacía, así que en mi corazón vuelve a surgir dicha inquietud.  Decido vivir un preseminario donde durante esa semana tuve una fuerte vivencia para decidir si entrar o no al seminario. Fue una semana bastante pesada en cuanto que tenía miedo de tomar alguna decisión. Es así que decido dejar todo, abandonar los apegos y seguir a Jesús a través de esa vocación. Hoy no me arrepiento, porque cada momento desde mi niñez ha sido un plan de Dios y el proyecto es de Él. Decidir dejar todo por seguir a Jesús»

Marcos Iván y sus compañeros en la pasada solemnidad de San José

Camino Católico.- Marcos Iván Valderrabano tiene 21 años y estudia para ser sacerdote en el Seminario de la Arquidiócesis de Tulancingo (México). Desde pequeño en que jugaba a hacer Misa, el plan de Dios para Marcos Iván fue perfecto. Pero antes de darse cuenta que su vida no le llenaba, durante los dos años que cursó en la universidad de ciencias computacionales se alejó de la Iglesia. Marcos Iván cuenta en primera persona en Jóvenes Católicos su testimonio:

Dios se revela al hombre como un signo de amor y de su misterio de orden al plan de salvación, Dios tiene para cada uno de nosotros un plan específico, pero sea cual sea tu camino la meta es la Vida Eterna. Yo al igual que tú que estás leyendo esto tengo una historia, tengo un inicio en mi vida vocacional.

Te relataré una breve biografía de mí y de mi historia vocacional. Me llamo Marcos Iván, ahora soy seminarista mexicano. Tengo 21 años, me gusta el fútbol, escuchar música, salir con mis amigos y me gustan bastante las redes sociales. Al igual que todos los demás jóvenes de mi edad me gusta divertirme y pasarlo bien, pero he decidido responder el llamado que Dios ha hecho en mi vida.

Los indicios del llamado que Dios me ha hecho comienzan desde que estaba pequeño, me gustaba jugar a hacer misa, aunque realmente solo leía los Salmos, era algo que me llamaba mucho la atención. Tenía un cáliz de plástico y mis hostias eran galletas.

Hubo también otro tiempo en el que iba a misa con mamá y me gustaba sentarme del lado que estaba el coro de la parroquia y llevar una guitarra de juguete para simular que tocaba, aunque realmente no sabía ni sé tocar ningún instrumento.

Fui creciendo y olvidando esa inquietud, pero los planes de Dios son perfectos y sus tiempos muy precisos. Estudié dos años en la universidad ciencias computacionales. En ese tiempo no era tan cercano a la Iglesia. Durante la etapa de universidad me encontré con personas que me decían cosas como “tienes cara de padrecito” pero no les tomaba importancia.

La inquietud volvió al darme cuenta que no hacía nada bueno o productivo con mi vida, era vacía, así que en mi corazón vuelve a surgir dicha inquietud.  Decido vivir un preseminario donde durante esa semana tuve una fuerte vivencia para decidir si entrar o no al seminario. Fue una semana bastante pesada en cuanto que tenía miedo de tomar alguna decisión.

Es así que decido dejar todo, abandonar los apegos y seguir a Jesús a través de esa vocación. Hoy no me arrepiento, porque cada momento desde mi niñez ha sido un plan de Dios y el proyecto es de Él. Decidir dejar todo por seguir a Jesús.

Me identifico bastante con el llamado que Jesús le hace a Mateo: “Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo <<Sígueme>>. Él se levantó y lo siguió.” (Mt 9, 9) El Señor me miró con misericordia y me invitó a seguirlo. Recuerdo unas palabras del Papa Francisco acerca de la vocación de Mateo: La vocación de Mateo no es el resultado de un saber buscar, es el resultado de dejarse encontrar por los ojos misericordiosos del Señor.

Hoy te puedo decir que seguir a Jesús es una gran aventura, no tengas miedo de responder el llamado que Dios hace en tu vida, no tengas miedo de abandonarte al Señor, porque nunca te deja solo, una vez que llama no abandona.

Es así como Dios ha actuado en mi vida para poder comenzar a escribir mi historia vocacional. El Señor sigue buscando trabajadores para su viña. Me encomiendo a tus oraciones para mi perseverancia y para que la respuesta que doy día con día sea generosa. Oro por ti.

¡No tengas miedo!

Marcos Iván Valderrabano

Twitter: @SemiValde

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