Millie Stegmann, actriz de telenovelas: «Me consagré al Señor y a la Virgen en Salta porque se me reveló el amor de Dios»

«Por primera vez en mi vida me sentí amada y a partir de ese sentimiento, me transformó a mí y me está enseñando a amar desde el momento en el que trato de ser mejor, o sacándome cosas mías que no me hacían bien»

5 de agosto de 2014.- (Camino católico)  Millie Stegmann, popular actriz argentina por sus exitosos papeles -muchos de ellos como villana- en ficciones de televisión, decidió cambiar de vida. Tuvo, según sus propias palabras en una entrevista a la revista Pronto, una «conversión”, una experiencia que le transformó  su vida en el Cerro de la Virgen, en Salta. La actriz de 46 años, que protagonizó telenovelas como Perla Negra, Luna salvaje, Ricos y famosos, Se dice amor y Son amores, explica en la entrevista en vídeo cómo y por qué ahora le dedica su vida a Dios.

“En 2005 sentía que estaba a contramano de todo, con lo que amo esta profesión y lo que vine luchando 20 años y todo lo que hice en este medio. Tenía frustración y sentí que no iba por ahí. Había algo más hondo y profundo que decía ‘esto no es por acá’. Sentía ‘no puedo más’. Siempre desde mi lugar cristiano no practicante sentía que volvía a ese lugar que yo llamaba rezo. Ahí recibí el llamado de una prima mía que me invitó a Salta. Yo tuve una conversión, esa es la palabra. En el cerro está la Virgen. Vas a ese lugar y ese lugar es sagrado. Ese amor es María, Jesús y todo Dios. Lo que más puedo contar hoy es que me sentí amada«, relata Millie.

Además, profundiza: «Sentía que me decían: ‘Milagros, te amo y sos mi hija’. Siento que voy por la vida con ese amor y ese abrazo todos los días. No me quita estar terrenalmente, pero sé que de la mano de él y de María sobre todo, el camino es totalmente distinto. Empecé a encontrar paz. Lo que me vino a enseñar Dios es el amor. Por primera vez en mi vida me sentí amada y a partir de ese sentimiento, me transformó a mí y me está enseñando a amar desde el momento en el que trato de ser mejor, o sacándome cosas mías que no me hacían bien. Entonces, esas cosas se van purificando y si pasa eso es gracias a Dios porque sola no podría realizar ese trabajo», 

Mi consagración  a Dios y la Virgen tiene que ver con que se me reveló el amor de Dios en mí. Para mí, fue el espíritu que se manifestó. Fue el espíritu en su totalidad. Es como si tuviera eso para decir. Es sentir que con mi conversión volví a Dios y empecé a vivir diferente. De esa manera, la mirada es distinta y ese amor que siento va transformando todo.Todo en mí y en el afuera. Es algo que me pasó a mí. Pude escuchar ese llamado. La conversión es para todos, es un llamado a todos, es algo que sucede cuando uno siente que está lejos de Dios. Es un camino que empezó y que voy a recorrer hasta el último día de mi vida«, explica la artista, que realiza junto a su hermano tareas solidarias en el Hospital de Niños y el Rivadavia, cuidando los jardines de los patios internos. «Lo más importante de la obra es la oración», afirma.

«Esto es algo que surge del amor. Y lo hago porque así lo siento, no para que se me reconozca por eso. El servicio es algo que nace de mi creencia en Dios. Además, me encanta trabajar en jardinería y con las plantas. Me hace bien. Ese es mi trabajo. Y también rezar», comenta.

Y ahonda en su cambio: “Esto que estoy viviendo para mí es la verdad. El amor de Dios, a Jesús y a la Virgen María. Siempre fui cristiana y católica. En mi caso, digo conversión porque sucedió que se me reveló el amor de Dios, Jesús y María. Pude escuchar ese llamado”.

“Hay veces que me pregunto: ‘¿Por qué todo esto que me pasa no tiene lugar en los medios?’.Sé que va aparecer algún lugar donde pueda expresar todo lo que siento. Pero, lo que también sé es lo que no puedo hacer, y eso es lo importante. Mi conversión al servicio de los otros me hizo sentir que Dios me regaló una vocación como actriz”, dice.

Sobre su carrera, Stegmann revela: «Soy la primera que vive con sorpresa este camino y esta conversión. Comparto que hacer de mala condiciona mi carrera, por eso puedo salirme de la ficción y puedo volver a hacer conducción, estar en los medios en un programa solidario, podría hacer muchas otras cosas que no me colocan en eso que ya no siento hacer. Quisiera hacer un programa con los valores de la fe, en donde pueda contagiar el bien, la alegría y la fe. Donde se pueda decir a la gente que vale la pena hacer el bien, que está bueno y que tenemos un montón para dar”.

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