Mónica González Soriano y Eduardo de la Paz, en Encuentro de las Familias: «Lo que nos ha salvado, sanado, fortalecido y madurado como matrimonio es poner a Dios en el centro»

* «La oración nos cambia la mirada y el corazón. La oración personal limpia, íntima, enamora, pero la oración conyugal nos encuentra, nos sana, nos acerca, nos hace crecer, nos hace amar. La presencia de Dios se hace más visible en nuestro matrimonio y estar más cerca de Dios nos hace estar más cerca de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y de la Penitencia. Y esto es absolutamente reparador para nuestra unión…  Hay que confiar en Dios y lo demás vendrá solo. Muchas veces ponemos nuestro corazón en lo material y nos olvidamos que el corazón hay que ponerlo en el otro, y en el Señor»

Camino Católico.-  Mónica González Soriano y Eduardo de la Paz, delegados de la Pastoral Familiar de la Arquidiócesis de Toledo (España), son un matrimonio joven que ha viajado a Roma desde para dar su testimonio en el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma, donde aseguraron que su unión no sólo es de dos, ya que “Dios debe estar en el centro”. Invitados por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, estos jóvenes españoles han contado su testimonio ante las miles de familias que han participado en el encuentro y se visualiza en el vídeo de la transmisión en directo realizada por la EWTN .

“El matrimonio no es cosa de dos. Dios debe estar en el centro. Somos Eduardo, Mónica y Dios siempre en el centro”, explica Eduardo.

Mónica relata cómo viven su vida cotidiana espiritual: “Necesitamos de una intimidad profunda con Dios: Él que nos ama, nos sana, nos salva. Y nosotros creados para reflejar su gloría, ser su imagen en nuestro matrimonio, solo queremos amarle amándonos como esposos. Queremos ser el matrimonio que pensó para nosotros. Queremos conocerle en nuestra oración. Queremos compartir con Él nuestra intimidad, lo que está en nuestro corazón.   

La oración nos cambia la mirada y el corazón. La oración personal limpia, íntima, enamora, pero la oración conyugal nos encuentra, nos sana, nos acerca, nos hace crecer, nos hace amar. La presencia de Dios se hace más visible en nuestro matrimonio y estar más cerca de Dios nos hace estar más cerca de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y de la Penitencia. Y esto es absolutamente reparador para nuestra unión”.

Mónica González Soriano y Eduardo de la Paz contando su testimonio en el X Encuentro Mundial de las Familias

Mónica asegura que la confesión “hace que se limpie mucho mi mirada con respecto a mi marido. El salir de mí hace que yo me pueda centrar en él. Es necesario mucha oración personal, mucha oración conyugal, acompañamiento de sacerdotes y saber que el Señor te ha regalado un don y ese es tu marido”.

Para Eduardo, también es importante “dejar todo en manos de Dios” y “saber que Dios está contigo y que si confías en él todo va a ir bien. Yo, si lo llego a saber, me habría casado antes. Hay que confiar en Dios y lo demás vendrá solo. Muchas veces ponemos nuestro corazón en lo material y nos olvidamos que el corazón hay que ponerlo en el otro, y en el Señor”.

Para Mónica, “verdaderamente lo que nos ha salvado, nos ha sanado, fortalecido y madurado como matrimonio ha sido el verdadero encuentro con Dios. Él que nos ama, desea nuestro amor y nos llama a la santidad, a ser reflejo de su gloria. Siempre ha de estar en el centro de nuestro matrimonio. Señor queremos glorificarte nuestra vida matrimonial”.

El proyecto Family Rock

Mónica González Soriano y Eduardo de la Paz explican en el X Encuentro Mundial de las Familias cómo viven su matrimonio poniendo a Dios en el centro de sus vidas

Tras su experiencia en sus primeros años de matrimonio, donde fueron acompañados por su diócesis, ahora participan en diferentes proyectos, como el llamado “Family Rock”.

Se trata de un proyecto de acompañamiento para matrimonios recién casados basado en el capítulo 6 de Amoris Laetitia, cuyo nombre hace referencia a la familia construida sobre roca.

A través de Family Rock, los recién casados reciben un material que se manda por correo electrónico con un formato juvenil y atractivo. Incluye un diálogo entre una pareja recién casada, una parte teórica para profundizar, un videoforum y una tarea para la pareja, que suele ser “dar un paseo juntos, ir al cine o revisar las fotos de vuestra boda”. 

Monica y Eduardo aseguran que “hoy en día estamos en una sociedad hedonista, relativista e individualista. Por eso necesitamos de luz y  esperanza en una sociedad que atenta contra el matrimonio, la familia y su dignidad”. 

“Los matrimonios jóvenes necesitamos formarnos, conocer las etapas por las que pasará nuestro matrimonio, hablar sobre sexualidad, paternidad o de las dificultades que podemos atravesar”, explica Mónica.

“Es importante saber que tras la idealización del matrimonio luego llega la realidad, y para ello necesitamos la ayuda de matrimonios veteranos que nos puedan guiar y sentirnos acogidos”.

Asimismo, defienden que los matrimonios jóvenes necesitan “sacerdotes cerca con los que poder tener una relación, donde nos abramos y sintamos  cuidados y queridos por Cristo a través de ellos.  Y es bueno poder contar con otros matrimonios jóvenes con los que poder compartir, rezar juntos y vivir un matrimonio cristiano en comunidad. Necesitamos a Cristo en la oración y encuentros con Él”.

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