Nicolás Gastaldi, 32 años, dejó unos años la fe, pero tras una peregrinación la Virgen «ordenó su vida» y es sacerdote: «descubrí que Jesús está vivo en la Eucaristía»

* «Me reencontré con todo lo que había aprendido doctrinalmente de niño. Fue entonces cuando pasó de la cabeza al corazón. En dos meses cambié la vida familiar por la vida sacerdotal»            

Camino Católico.-  El pasado 8 de septiembre fue ordenado sacerdote en la diócesis uruguaya de Minas Nicolás Gastaldi, un joven de 32 años , que se considera una “vocación tardía” pues descubrió que Dios le llamaba una vez que había terminado ya sus estudios universitarios. En todo este proceso fue precisamente la Virgen María la que abrió el camino a la que es ya una vida plenamente sacerdotal.

Nicolás Gastaldi celebrando su primera Misa

Gastaldi ha estudiado durante los últimos cinco años en el Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa de Pamplona, gracias a una beca de estudios del Centro Académico Romano Fundación (CARF), ciudad española en la que además fue ordenado diacono el 16 de febrero. Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa, donde conviven 100 seminaristas de distintas nacionalidades, “es como vivir –asegura- la Iglesia universal en una sola casa”. 

Y mientras se formaba para ser sacerdote ha podido a la vez disfrutar de su otra gran afición: el fútbol. Por ello, los sábados por la tarde ha jugado en Estella, donde ha compartido pista con chavales de 14 años, como actividad de las labores pastorales que ha realizado en esta localidad, hiciera frío, calor o lloviese, algo habitual en Navarra.

Nicolás relata que la suya es una “vocación tardía”, pues la descubrió cuando ya había finalizado sus estudios universitarios. Es licenciado en Negocios Internacionales por la Universidad Católica de Uruguay.

En el año 2005, el hermano mayor de Nicolás, Francisco, peregrinó al Santuario de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús en Salta, Argentina, y volvió con la fe renovada. La Santísima Virgen de a poquito comenzó a conquistar los corazones de cada integrante de su familia de un modo muy especial. Nicolás, luego de estar apartado unos años de la fe, peregrinó a Salta en el año 2007, fruto de la conversión y alegría que veía en su hermano, y cuenta que volvió de Salta con un deseo marcado en el corazón, vivir para siempre junto a la Virgen María: “Me di cuenta de que quería que en mi vida siempre estuviese ella. Y poco a poco me fue llevando de su mano”.

En 2010, comenzó a misionar junto con otros jóvenes que llevan la invitación de la Virgen a peregrinar a Salta por todos los rincones del país. Comenzó también a frecuentar los sacramentos de modo más habitual, a rezar el rosario en familia y a tener dirección espiritual.

En el año 2014, luego de licenciarse en Negocios Internacionales en la Universidad Católica del Uruguay, y de haber trabajado unos 6 años en distintas empresas, en un viaje a Salta junto con su director espiritual, Orlando Torres, Nicolás recibió la invitación del Señor a servirlo como Sacerdote:

Ordené mi vida y comencé a tener dirección espiritual. Lo que me terminó regalando fue que descubrí que Jesús está vivo en la Eucaristía. Me reencontré con todo lo que había aprendido doctrinalmente de niño. Fue entonces cuando pasó de la cabeza al corazón. En dos meses cambié la vida familiar por la vida sacerdotal”.

De izquierda a derecha, Nicolás Gastaldi, Monseñor Jaime Fuentes (obispo de Minas) e Ignacio Amorós.
Nicolás Gastaldi el día de su ordenación sacerdotal

Meses más tarde, se comunicó con el Obispo de la Diócesis de Minas; Mons. Jaime Fuentes, sacerdote que había casado a una hermana suya, planteándole su llamado al sacerdocio y el obispo luego de unas reuniones, lo invitó a pasar unos meses en la Diócesis de Minas. En agosto del año 2014, el Obispo de Minas envío a Nicolás al Seminario Eclesiástico Internacional Bidasoa en Pamplona, España, a realizar la formación sacerdotal por 5 años.

Gastaldi es el séptimo de ocho hermanos y tiene más de 30 sobrinos. Nació en una familia católica, numerosa y muy alegre. En el año 1980 sus padres viajaron a Venezuela por motivos laborales y permanecieron viviendo allí por 10 años. En ese tiempo nacieron 5 de sus 8 hijos, entre ellos Nicolás. En el año 1990 la familia volvió a Montevideo y Nicolás hizo la Primaria en el Colegio Monte VI y Secundaria en el Colegio Stella Maris.

Sobre la reacción de su familia ante su decisión de ser sacerdote cuenta que sus padres se emocionaron mucho cuando les contó el camino que quería seguir. “Yo creo que mi madre presentía algo”. Sin embargo, algunos de sus hermanos, aunque sintieron mucha alegría, no por ello se dejaron de llevar una gran sorpresa:

“Aproveché un ‘asado’ para contarle a mi hermano que me gustaría ser sacerdote. Minutos antes de ello, él se adelantó a proponerme si quería conocer a una amiga suya. Mi respuesta le dejó sin palabras. Sin embargo, el día que me iba me dejó una carta en la que me transmitía su ‘alegría por haber encontrado esta grandeza’”.

El 16 de febrero recibió la ordenación diaconal en Pamplona, a la que asistieron algunos de sus familiares que vinieron desde Uruguay. Y en la diócesis de Minas de su país, recibió la ordenación sacerdotal el 8 de septiembre. La frase que ha elegido como insignia para ello es “Que nadie falte en el Cielo”, del Santo Cura de Ars, de quien es un fiel devoto. Porque como él explica “lo importante en la vida es estar cerca de Dios”.

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