San Juan XXIII habló 20 minutos con un extraterrestre en Castel Gandolfo en 1961 según escribió su secretario Loris Francesco Capovilla

“El ser se dio la vuelta y caminó hacia su nave y se marchó. Su Santidad regresó y me dijo: Los hijos de Dios están en todas partes; algunas veces tenemos dificultad en reconocer a nuestros propios hermanos”

23 de abril de 2014.- (Tele Vid / Camino católico)  San Juan XXIII habló con un extraterrestre en los jardines de la residencia veraniega de Castel Gandolfo en 1961, según contó su secretario personal Loris Francesco Capovilla, quien lo escribió 20 años después de la muerte del Papa. La noticia apareció en un diario británico y el año 1985 (23 de julio), publicó la noticia el diario The Sun. Loris Francesco Capovilla explicaba en su escrito lo siguiente:

El Papa y yo estábamos andando a través del jardín una noche de Julio de 1.961. Cuando observamos sobre nuestras cabezas una naves. Eran de forma oval y tenía luces intermitentes azules y ámbar. La nave pareció sobrevolar nuestras cabezas por unos minutos, luego aterrizó sobre el césped en el lado sur del jardín. Un extraño ser salió de la misma; parecía un humano a excepción de que estaba rodeado de una luz dorada y tenía orejas alargadas. Su Santidad y yo nos arrodillamos. No sabíamos lo que estábamos viendo. Pero supimos que no era de este mundo, por lo tanto debía ser un acontecimiento celestial. Rezamos y cuando levantamos nuestras cabezas, el ser estaba todavía allí. Eso fue la prueba de que no habíamos tenido una visión.

El Santo Padre se levantó y caminó hacia el ser. Los dos estuvieron hablando unos 20 minutos. No me llamaron, así que permanecí donde estaba y no pude oír nada de lo que hablaron. Finalmente el ser se dio la vuelta y caminó hacia su nave y se marchó. Su Santidad regresó y me dijo: Los hijos de Dios están en todas partes; algunas veces tenemos dificultad en reconocer a nuestros propios hermanos.

Después que el ser extraterrestre retornó a su nave y despegó, el Papa y yo continuamos nuestro paseo como si nada hubiera pasado. Varias veces después de aquel suceso el Papa y yo caminamos a través del jardín, y sus ojos miraban hacia el Cielo. Él nunca dijo nada de platillos volantes, pero estoy seguro que ambos teníamos a los visitantes extraterrestres en nuestras mentes.”

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