Gustavo Godínez será cura: «Me hablaba sobre Dios, era una novia maravillosa. Fue entonces que Jesús me invitó a seguirlo sólo a Él ‘¿Por qué, Señor? No quiero ser sacerdote’»

* «Fue una noche muy larga y llena de lágrimas. Señor, Tú fuiste el culpable de que me enamorara. Amo a mi novia, ¿y ahora quieres que renuncie a ella? Y entonces escuché claramente sus palabras: ‘Gustavo, yo te amo más que nadie en este mundo, y no quiero que renuncies a amarla, quiero que la ames de una manera perfecta, que te consagres por ella, por todos… Nadie tiene más valor que quien da la vida por su amigos’»

* «Buscaba el amor en el placer, la alegría en las borracheras, la autenticidad en el buen vestir y en tener un buen auto, y el éxito en el dinero. Me encantaba andar con los amigos; mi fin de semana empezaba el miércoles y terminaba el domingo. De mis años de prepa recuerdo la playa, el alcohol, las ‘novias’ y las noches de diversión»

Camino Católico.-  Con 9 años de formación religiosa, Gustavo Godínez, de la Congregación de los Legionarios de Cristo, se ha vuelto famoso por el impacto que ha tenido en redes sociales, sobre todo en TikTok, donde ya cuenta con 262 mil seguidores. Esta red -dirigida principalmente a los jóvenes- se distingue por los videos creativos y graciosos. Los de él no sólo cumplen con estos estándares, también hablan de su ardiente amor por Jesús y el Evangelio.

Gustavo tiene 29 años, y está a unos meses de viajar a Roma para estudiar Teología por un periodo de un trienio, al cabo del cual espera en Dios poder ser ordenado sacerdote. En entrevista con Vladimir Alcántara Flores en Desde la fe, cuenta cómo fue que un día, en el año 2011, siendo un joven, optó por dejar todo y seguir a Cristo.

Años de confusión

El legionario del TikTok nació en el seno de una familia católica medianamente practicante, donde recibió la primera formación religiosa. “Recuerdo que, de pequeños, mi mamá nos rezaba antes de dormir, e íbamos a Misa los domingos. Pero después de mi Primera Comunión ‘me fui enfriando’ hasta que decidí ya no ir a Misa ni recibir los Sacramentos”.

De los 15 a los 19 años, Gustavo no quiso saber más que de vivir la vida como si fuera una gran fiesta, asegura. “Buscaba el amor en el placer, la alegría en las borracheras, la autenticidad en el buen vestir y en tener un buen auto, y el éxito en el dinero. Me encantaba andar con los amigos; mi fin de semana empezaba el miércoles y terminaba el domingo. De mis años de prepa recuerdo la playa, el alcohol, las ‘novias’ y las noches de diversión”.

Pero llegó el día en que ese modo de vida comenzó a pasarle el costo de todo “lo bailado”. “No te das cuenta en qué momento caíste en el pozo -señala-. La música deja de sonar, se apagan las luces, desaparecen los amigos, vuelves de la fiesta y en plena madrugada te diriges al balcón, enciendes un cigarro y, con lágrimas en los ojos, te preguntas: ‘¿Por qué no me siento feliz?”.

Cuenta Gustavo que en medio de todo aquel desconcierto, en el fondo de su corazón había un sueño muy noble: formar una hermosa familia; sin embargo, el tren de vida que llevaba no le daba para hacer parada en eso. Era imposible para él dejar de vivir así.

Gustavo Godínez con su familía

El encuentro con Jesús

Gustavo Godínez en Santiago de Compostela

Después de discusiones con su padre y lágrimas de su madre, recibió un ultimátum, y fue obligado por ellos a ir a un viaje de misiones en Semana Santa. “Yo tenía planeado un viaje a la playa con mis amigos. Y terminé en un lugar que yo no quería, pero que cambió mi vida para siempre. Conocí a personas sencillas que me enseñaron el verdadero valor de la vida”.

Después de esa experiencia transformadora, y una vez que terminó el primer año de la universidad, decidió colaborar un año con el Regnum Christi, periodo en el que se acercó más a Cristo y comenzó a amar la oración.

“Pero mi mayor gracia fue haber conocido a una mujer de la que me enamoré. Me hablaba sobre Dios, era una novia maravillosa, y sentí haber alcanzado el máximo grado de felicidad. Fue entonces que Jesús me hizo la invitación a seguirlo a Él, y sólo a Él, de una manera total. Lo escuchaba en todas partes. Pero no me agradaba la idea y lo rechazaba”.

Responder al llamado

De pronto Gustavo ya no pudo más y se resolvió a tener un momento de sinceridad con Jesús en una pequeña capilla.

“Fue una noche muy larga y llena de lágrimas. ‘¿Por qué, Señor?’ -le preguntaba-. ‘No quiero ser sacerdote. Tú fuiste el culpable de que me enamorara. Amo a mi novia, ¿y ahora quieres que renuncie a ella? Y entonces escuché claramente sus palabras: ‘Gustavo, yo te amo más que nadie en este mundo, y no quiero que renuncies a amarla, quiero que la ames de una manera perfecta, que te consagres por ella, por todos… Nadie tiene más valor que quien da la vida por su amigos’”. Y aquel día, su camino quedó resuelto.

Aunque lleva 9 años de formación religiosa, formalmente tiene 6 como Legionario de Cristo, y asegura que cada año que pasa ha sido mejor que el anterior. No hay mejor manera de evangelizar que la cercanía con las personas, por ello considera que las redes sociales son un valioso recurso para tender puentes de evangelización. En 2017 se decidió a abrir sus “redes” de pescador en internet y desde entonces no ha parado.

La última cuenta que abrió el religioso Gustavo Godínez fue TikTok, y lo hizo a partir de la pandemia, a fin de llevar a más personas el Evangelio. “Ha sido gratificante recibir mensajes de jóvenes que no son cristianos, o que se han alejado de la fe, pero que hoy se sienten motivados a acercarse a Jesús, a querer vivir la alegría que sólo Él puede ofrecer”.

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