Josetxu Santos rescatado del infierno de la sexualidad desordenada y la adicción a las drogas por Cristo y llamado a ser sacerdote: «Soy un hombre nuevo por gracia de Dios»

*  «Hace ya unos cinco años que Dios me puso delante un camino, el del santuario de Lord. Y en este camino, acompañado de María bajo la advocación de Virgen de Lord, he podido llegar allí donde el Señor me esperaba con los brazos abiertos desde hacía tiempo. Dejé mi tierra, Madrid; mi pareja; mi trabajo; mi casa y mi vivir miserablemente cómodo, para poner mi vida al servicio del Reino de Dios. Y es que nunca hubiera podido imaginar que el Señor me esperaba para llamarme a la más alta vocación, la vocación al sacerdocio»

Camino Católico.- Nada le hacía pensado a este joven madrileño lo que años después ocurrió de forma providencial en su vida. José Francisco Santos Peláez (Josetxu) considera que hoy está viviendo en el cielo pero no siempre fue así. Hoy está en el seminario estudiando Filosofía, después de ser rescatado del infierno de las adicciones por Cristo y haber escuchado la llamada a ser sacerdote. Josetxu Santos explica su testimonio de conversión en un video de Mater Mundi TV.

Josetxu Santos cuando era pequeño con su madre

“Los recuerdos de mi infancia han sido crueles porque siempre me sentí diferente, de sentirme especial, después de mayor entiendes el por qué. Esa crueldad era producida entiendes que era producida por los compañeros pero también por los profesores que me tachaban de rebelde, de inadaptado”, explica Josetxu.

De aquellos años recuerda como su madre siempre estaba fuera y tenía que estar con su abuela. “Cuando vas creciendo, vas abriendo puertas que luego son difíciles de cerrar porque cuando uno crece sin Dios, sin esos valores, sin esas referencias familiares y de amigos”, recuerda. Alguna de estas puertas eran puertas al infierno como fueron puerta a las drogas, a una sexualidad muy desordenada. “Hasta que no tocas fondo, hasta que Dios no salió a mi encuentro aunque él siempre sale pero no fue capaz de verlo, fue entonces cuando se produjo el cambio”, recuerda. Y es que cuando una persona está bajo la esclavitud de las adicciones, “de esa trampa que el diablo pone para la perdición de las almas”.

Josetxu encontró en este oscuro mundo esa anestesia para no sentir esa sensación de ser ese muñeco roto, que viene mal de fábrica. Aquí venían esas preguntas del por qué no podía sentirse amado como los demás. A pesar de la complicada situación Josetxu si quería salir adelante, y en esos años le llegaron ayudas pero algunas de ellas eran interesadas. “Estas ayudas pueden ser parches en un momento dado, pero no te dan esa verdad, esa luz y esa solución”. Pero en este caminar sí que hubo muchas personas, esos ángeles como los llama Josetxu que le ayudaron de forma desinteresada y le dieron ese amor que era el que le faltaba y el que necesitaba que es el amor de Dios que es amor verdadero.

“Pensaba que con estos avances ya estaba todo hecho pero siempre hay una parte que uno tiene que estar trabajando, esa parte del mal. El mal no quiere ver que tú te salves”, recalca. Estas personas le hicieron ver, que por más engaños que puedas tener, ese no es el camino.

En este camino tuvo como ayuda también la comunidad Cenáculo donde a lo largo de un año estando allí le ayudó a tomar conciencia del carácter mortal que es el estar en esa ambigüedad. “Ahí también el Señor se valió, en esa clausura, en ese aislamiento del mundo. En esta comunidad donde a través del trabajo, la oración y la amistad fueron un aliciente para sentir esa llamada y reafirmarme en ella”, explica.

Ante esa incapacidad de decidir por sí mismo, tocó fondo. “Estaba atrapado ya no solo por el mundo de las adicciones sino con todo”.

Josetxu Santos , a la derecha de la imagen, en el Santuario de Lord

El Santuario, la comunidad y la Virgen de Lord, claves para su llamada al sacerdocio

En un testimonio escrito publicado en la web de la Diócesis de Solsona, el pasado mes de noviembre de 2020, Josetxu da detalles de su combate espiritual durante los últimos 5 años con quienes él llama sus ángeles.  En el Santuario de Lord, situado en la Diócesis de Solsona, vive una comunidad católica contemplativa formada por sacerdotes, laicos y laicas, “monjes diocesanos” que se rigen por la Regla de San Benito, no dependen de ninguna Orden religiosa y están bajo la jurisdicción del Obispo diocesano, Monseñor Xavier Novell, quien acabó discerniendo la llamada al sacerdocio de Josetxu tal como él explica en el video testimonial.  Fue con la Comunidad de Lord que Josetxu sintió que debía entregar su vida a Dios. Así lo cuenta por escrito:

Josetxu Santos con Monseñor Xavier Novell, obispo de Solsona

Hace ya unos cinco años que Dios me puso delante un camino, el del santuario de Lord. Y en este camino, acompañado de María bajo la advocación de Virgen de Lord, he podido llegar allí donde el Señor me esperaba con los brazos abiertos desde hacía tiempo.

¡El hijo volvía a la casa del Padre! Y es en esta casa -para mí el santuario de Lord- que el Señor se valió del P. Juan y de tantos otros «ángeles custodios» para llevar a cabo su voluntad de sacarme del pozo donde prácticamente había estado viviendo toda mi vida: el pozo de la desesperanza, de la soledad no deseada, de la autodestrucción y, aún peor, de la mendicidad de amor.

Muchas veces me había sentido como el profeta Elías cuando, perseguido por la reina Jezabel, se disponía a morir porque no se sentía con fuerzas. Pero en este entorno y rodeado de personas que me  aman, escucho una voz diferente que me hace levantar la cabeza, la voz de: «Josetxu, levántate, que aún te queda mucho camino por hacer.»

Mi corazón, lleno de heridas pero ansioso de cambio, siguió escuchando en adelante esta y muchas otras voces que le regalaban paz y serenidad: «confía y déjate hacer hijo», «déjate transformar por Dios», «confía, que no eres un muñeco defectuoso de fábrica, sino que eres mi hijo amado y haré de ti un hombre nuevo »… Y este Josetxu, hoy un hombre nuevo por gracia de Dios y por intercesión de María, buena madre, se levantó dispuesto hacer frente al presente y a todo lo que esté por venir.

Josetxu Santos con Monseñor Xavier Novell, obispo de Solsona , en el Santuario de Lourdes en Francia

Dejé mi tierra, Madrid; mi pareja; mi trabajo; mi casa y mi vivir miserablemente cómodo, para poner mi vida al servicio del Reino de Dios. Y es que nunca hubiera podido imaginar que el Señor me esperaba para llamarme a la más alta vocación, la vocación al sacerdocio.

El camino es largo, Por eso os pido que recéis por mí para que pueda continuar respondiendo con generosidad a esta llamada del Señor.

José Francisco Santos Peláez (Josetxu)


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